Más de medio siglo en la docencia 

Roberto Fuentes Cañizales

Cronista de Chiapas

Con fecha 30 de septiembre, la educación en Chiapas se despide de uno de sus pilares más importantes y con esto, se generan auténticos sentimientos encontrados: Por un lado, después de 55 años de docencia al servicio de la juventud chiapaneca, se retira uno de los intelectuales más destacados de Chiapas y México, dejando un vacío que, a todas luces, parecería imposible de llenar. Por otra parte, el multidoctorado Dr. Jesús Aquino Juan, impulsor de la educación de calidad y precursor y promotor de la profesionalización del Trabajo Social, se ha ganado a pulso este merecidísimo descanso después de 5 décadas y media entregadas en cuerpo y alma a la docencia.

Días después de la celebración del 47 aniversario de la Escuela Superior de Trabajo Social, que desde el 2007, merecidamente, lleva su nombre, llegó el tan esperado y asimismo tan alargado día de la jubilación del fundador y director de tan prestigiada institución. Una escuela modelo, cuya enseñanza se ha basado desde sus inicios en valores y principios humanos: cívicos, éticos y morales que se han venido aplicando en la formación de profesionistas comprometidos con la sociedad, de manera especial con los más vulnerables y desprotegidos. Sembrando en ellos, en la medida de sus posibilidades, bienestar común y desarrollo social, dando con esto testimonio fiel del lema: “Concientizar, servir y transformar”.

Más de medio siglo respalda la extraordinaria carrera pedagógica del Dr. Jesús Aquino Juan, toda una vida al servicio de la educación en Chiapas, con un modelo que, a lo largo de los años, ha sido reconocido y copiado por instancias nacionales e internacionales. Todo un personaje de la educación en Chiapas que cuenta con un respaldo académico muy significativo e impresionante: con varias licenciaturas, diversas maestrías y múltiples doctorados, dos de los cuales son en la modalidad de Honoris Causa. Uno por la contribución a las ciencias, artes y letras iberoamericanas, en 2008 en Brasil y en 2010, otro por el desempeño y liderazgo en la labor educativa y cultural, en Perú. Con asombro declaro que tristemente ninguna institución educativa local o nacional se ha pronunciado por ofrecer un merecidísimo doctorado Honoris Causa que llenaría de mucho prestigio a quien se lo otorgue.

Asimismo, ampara su obra de vida múltiples e incontables premios y reconocimientos académicos, culturales y cívicos, tanto locales, estatales, nacionales e internacionales. Como ser “Hijo Ilustre de Tuxtla Gutiérrez” en 2007 y por sus actitudes, valores, obras y logros, recibió el Premio Chiapas 2010.

Reza el dicho: “Honor a quien honor merece” y, por sus logros y actos en beneficio de la humanidad, es digno merecedor de un eterno reconocimiento, respaldado por la más profunda satisfacción de haber logrado sus sueños: Concientizando, sirviendo y transformando la sociedad.

Chiapas y el mundo le estarán por siempre muy agradecidos. Que Dios lo bendiga.

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