Papel, tinta y verso…

Enrique Flores Amastal. Ciudad de México

CONFIANZA

Hoy, te vi dormir, miré largamente tus cabellos

adolescentes y vírgenes.

Este maldito insomnio, que no me deja compartir

contigo la inconsciencia,

miré como tu rostro se endulzaba,

levantaste el brazo y descansó en tu pecho;

sonreías.

Quise imaginar tu sueño, me sentí actor,

me dije, estoy en ti, me sueñas.

Velando, bebiendo los instantes

que lentamente conforman tu noche.

Hoy, con un celular, caminé

las calles desiertas, comulgando con mi alma…

Miraba la carátula del teléfono,

el mensaje intenso, fulgurante y certero:

“Recuerdo tus besos al hacer el amor, suéñame”.

Mentiste, mataste el sueño niño

y la promesa de amarnos toda la vida.

Cierto que con el vino quiero volver al

momento de nuestro encuentro.

Quiero ser el mismo hombre cariñoso

por eso me sumerjo en la oscuridad de mi calle.

No sé, pienso en una ofrenda para ti,

si necesitas mi sangre tómala.

De vuelta a casa, contemplo tu rostro,

no puedo tocarte, algo me dice que eres ajena

y que en tus sueños soy una sombra.

Contemplo tus cabellos adolescentes,

en noches de octubre

y para calmar el hambre contemplábamos la luna,

el viento anidando en los pulmones;

volábamos en alas de los sueños.

Hoy déjame dormir, déjame tender los músculos

como se tiende la ropa,

deja que el viento llene mis pulmones

para volar como un águila, lo voy a necesitar…

Escribe tú con tu letra: CONFIANZA

A pesar de este maldito celular.

Enrique Flores Amastal

Compartir:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *