Enrique Flores Amastal Ciudad de México
Luz de luna
Vienes a la luz con caminar ondulante;
te he visto cruzar las sombras
disfrutando mi sorpresa,
tus ojos sonríen y miran mi rostro
insomnio constante de la vida,
bella luz de luna.
Los abetos del bosque te arropan
pero tu vestido rojo te delata
y yo, impaciente espero tu llegada,
para jugar lunadas con tu cabellera.
En ese bosque de flores jacarandas
el beso es un acuerdo eterno
testigos del fuego son los colibríes
que duermen al viento o en las ramas.
Hay recuerdos que hieren,
como el verde esmeralda de los abetos
más valdría no encontrarlos
guardarlos en las profundidades,
olvidarlos, como si no hubieran existido.
Despertar
Hoy, desperté pensando en ti.
Siempre me sucede lo mismo,
pero hoy, la distancia me dio miedo,
sonreí esperando que no sea cierto.
Sigo esperando
Soy un sueño que sigue esperando,
tienes en espera otros por vivir,
pero no te angusties, espero.
Todo es posible si me sueñas,
si abres tu conciencia y me hospedas,
viviré entonces en tu sangre, en tus
pensamientos, por eso sigo
esperando.
Si te fueras ahora,
a lo mejor nada sucedería,
¡acaso moriría el alma!
y un cuerpo sin alma
es un muerto en vida.
Fue así como se conjugaron
las estaciones, abrieron
un espacio infinito, el silencio,
todo lo invadió.
Enrique Flores Amastal










