Enrique Flores Amastal Ciudad de México
A punto de florecer
Porque la flor no es en un día,
así, tú estás a punto de florecer.
No fue en ese momento el encuentro
quizá fue en otro tiempo, lo recuerdo,
vestías como en esa época
pertenecías a otra condición
donde solo para verte te soñaba.
Cuando por azahares del destino
cruzaba tu camino, sé que me mirabas
pero tus acompañantes te impedían
y yo al fin plebeyo, no podía mirarte
de frente, solo soñarte en tu pasada.
Volvemos con nuevos ropajes,
con nuevos nombres, nuevas ilusiones
y a pesar de todos los disfraces
nos encontramos, nos reconocemos
lo que no cambia son los sueños.
Porque tal vez eso nos enlaza a la eternidad
donde somos uno con un alma
solo se perfecciona para ver una luz bella.
Tu cuerpo
¡Quizá jamás dibuje tu cuerpo!
En esta dimensión llegaste tarde
pero el espíritu que te anima
es atemporal, aunque seas joven
y yo sea viejo.
Tu sonrisa luce desvelada
de cabellera rubia coronada.
Mis ojos llenos de tanta soledad
abrevan el líquido vital que ofertas,
son tus labios manantiales prohibidos
que no saben reír o llorar
después de tantos desatinos
mis sueños debo callar.
Si quieres marcharte
¿Si quieres marcharte?
Te devuelvo las ilusiones
todas las lunas de octubre
y los días de noviembre
Doce, por decir algo.
No te doy las vivencias,
Con ellas caminaré las calles.
Enrique Flores Amastal










