Revelan destino de las joyas robadas en el Museo Louvre

Récord (México)
Jorge Reyes Padrón
Días después del impactante robo en el Museo del Louvre, la pregunta que ronda en medios internacionales y redes sociales es: ¿a dónde fueron a parar las joyas que alguna vez pertenecieron a la realeza francesa? Los expertos en delitos artísticos tienen una hipótesis clara: probablemente, ya no existan tal como las conocíamos.
“Ni siquiera tienes que ponerlas en el mercado negro, solo las pones en una joyería”, declaró Erin Thompson, profesora de delitos artísticos en el John Jay College of Criminal Justice en Nueva York. “Podrían venderse a la vuelta de la esquina del Louvre”.
La idea no es descabellada. Se estima que las joyas robadas -entre ellas coronas, collares de esmeraldas y zafiros, y broches valuados en más de 100 millones de dólares- podrían estar en proceso de ser fundidas, descompuestas o recortadas en piezas más pequeñas para evitar sospechas. Una estrategia común entre ladrones de arte, aunque poco rentable si se considera que su valor histórico se pierde.
“Al descomponerlas, ocultarán su robo”, advirtió Christopher Marinello, abogado y fundador de Art Recovery International. Explicó que una vez fragmentadas y sacadas de Francia, podrían pasar por múltiples manos y cadenas de suministro, volviéndose “imposibles de rastrear”.

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