Dr. Jorge Alberto Rincón Acebo Tuxtla Gutiérrez, Chiapas
Según Noah Harari, la humanidad ostenta el récord entre todos los organismos, de provocar la extinción del mayor número de especies de plantas y animales. Al salir de África, la primera oleada desertificó Asia -en particular el Medio Oriente-. La segunda oleada destruyó Australia. Luego América. No existe en la Tierra ningún biosistema que no fuera modificado. ¡Aún las selvas, porque deambulan seres humanos destructivos!
Para Nelson Henderson, el significado de la vida es plantar árboles cuando bajo su sombra no podrás sentarte.
Las cifras para reforestar son grandes. Es necesario sembrar 6 árboles por cada ser humano. Sumarian casi 56 mil millones, para casi 8 mil millones de humanos. Sesenta por cada árbol talado.
– -¡Suena fantástico!
¿Explicaría por qué están al borde de la extinción el 20% de 7,7 millones de las especies animales? ¡No importa! Ojos que no ven, corazón que no siente.
– -¡Ignorábamos su existencia!
Desafortunadamente no es así, todo en la tierra está interconectado.
En la Cumbre de Glasgow, se expresó que la emisión de dióxido de carbono a la atmósfera crecerá un 13%, en vez de disminuir un 45% para el 2030. Catorce países se comprometen a disminuir la emisión de carbono.
El carbono es indispensable para formar la vida y deja huella biológica a nivel de la atmósfera. En exceso, produce calentamiento; se busca el equilibrio, admitiéndose que hay mucho por realizar. Se necesita. Es perenne.
La extinción de animales y plantas es ocasionada por la destrucción y fragmentación de sus hábitats, el cambio climático, caza y tráfico ilegal e introducción de especies exóticas.
Aplicado a la pandemia, ¡quien quiera vivir, que se cuide y quien no, se enferme!
Las guerras se despojan de campos de batalla. Se ejercen a través de las carencias, intimidaciones, al negociar con lo que ya posees, para que aceptes lo disminuyan. Cultivando la apatía, carencia de conocimiento, la respuesta instintiva.










