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Una Ventana Literaria

Jorge Montoya Ramírez

Jorge Éver González Domínguez aepchchiapas@gmail.com

Lo que me queda por vivir
(Fragmento)

Lo que me queda por vivir es tranquilidad, alegría, paz, armonía y sonrisas, amo lo qué me queda por vivir, el sufrir está cerrado en mí. Perder el tiempo en lo ya discutido en toda una vida, qué aburrido, ¡ya por favor no hay tiempo para eso, el tiempo que me queda no lo ocuparé en personas necias, frívolas, así como esas personas que les importa tener los títulos como si eso lo fuera todo y que sin ello se sienten nadie, no se dan cuenta que la vanidad los envilece pisando el peldaño falso de la mediocridad espiritual, decepcionándonos en la vida, y aquellos que solo les interesa criticar las castas, cuando somos una mezcla de raza pura y aquellos que les interesan las clases sociales, que solo sirve para sobajar a un hermano que le tocó llegar en mal momento, mejor aprecio todo lo hermoso que la vida me pone enfrente, compartiendo lo mucho o poco para llenar mi alma de amor, gozo y alegría, porque el tiempo se acorta, no tengo más en mis bolsillos que mis días contados desde que nací.
He decidido cerrar círculos no por indiferencia o discapacidad a los retos de la vida, eso ya está superado, soltar, dejar ir, romper deliberadamente clausurando todo aquello que no encaja en mi vida, cambiarnos el traje, cerrar puertas, ser quien soy, no lo que una sociedad quiere que sea, ya no me interesa eso, estoy para mí, para darme el tiempo en la tranquilidad y felicidad de mi alma…

La vida está llena egoísmo, de personas que nos chupan la sangre, que nos roban la energía satisfaciendo sus carencias para sus propósitos, fuera esas personas de mi vida. Pero sí me agradan los triunfadores con etiqueta de humildad, son brillantes desde que nacen ante este mundo lleno de soberbios.
No hay duda que el tiempo que me quede de vida viviré arrepentido hasta la eternidad si hoy dejo de ser feliz, porque a eso vine. También he aprendido armonizar este espíritu dentro de mi cuerpo siendo los dos muy felices en lo tangible, agradezco al padre eterno haberle dado a mi espíritu un cuerpo, para tener el conocimiento del amor humano en lo terrenal.
Bendito sea mi Dios el permitirme nacer todos los días de mi vida, en cada amanecer, en cada despertar para seguirte amando.
¿Mis pendientes? están casi cumplidos, solo me queda aprovechar el tiempo en ser feliz, hacer cosas que estimulen mi alma, vivir con la humildad de mi ser, vivir el protagónico de mi vida, vivir sin alterar mi presente que llevan mi pasado y mi futuro, que no me interesan a estas alturas de mi vida.
La historia de este viaje, probablemente se repita en otros tiempos, nos vemos en la próxima parada.
Jueves 8 de octubre 2015.

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