Fomento a la lectura
Un espacio dedicado a la Asociación de Escritores y Poetas Chiapanecos, A.C.
Edgar Colmenares Sol. [email protected]
Un libro abierto en manos de una maestra o un maestro, vale más que mil discursos sobre educación.
Esa es la convicción que hoy sostiene la Asociación de Escritores y Poetas Chiapanecos A.C., al exaltar públicamente la labor de maestras y maestros del estado, como pilares insustituibles en el fomento de la lectura dentro de las aulas.
Para los escritores y poetas agrupados en esta Asociación, no existe política pública, biblioteca monumental o plataforma digital, que reemplace la voz de un docente que lee con sus alumnos.
“El aula es el primer territorio de la palabra”, señala la poeta Lupita Gómez, presidenta de la asociación. “Y en ese territorio, la maestra y el maestro son los sembradores. Si ellos no encienden la chispa, el libro se queda mudo en el estante. Por eso hoy no venimos a dar recetas. Venimos a decirle a cada maestra y a cada maestro de Chiapas: gracias. Gracias por abrir mundos con 15 minutos de lectura en voz alta. Gracias por cargar libros en mochilas. Gracias por demostrar que leer no se evalúa, se contagia”.
La Asociación de Escritores y Poetas Chiapanecos A.C., sostiene que el fomento a la lectura en las aulas trasciende los planes de estudio. No se trata de cumplir con un número de páginas o responder un cuestionario. Se trata de construir un vínculo afectivo con la palabra. Y ese vínculo solo puede nacer si el docente mismo es lector.
“Una maestra o un maestro que lee por placer, es un maestro que enseña libertad”. Fomentar la lectura en las aulas es, también, un acto de justicia lingüística. En un estado con 12 pueblos originarios, leer en lengua materna y en español, abre la puerta al diálogo intercultural. Cuando una maestra bilingüe traduce un cuento o crea relatos con sus alumnos en kakchiquel, tsotsil, tseltal, ch’ol o zoque -entre otras- está salvando una cosmovisión completa.
“El escritor o escritora no viene a enseñarle al maestro o maestra cómo dar clases. Viene a leer a su lado, a aprender de su experiencia, a recordarle que su voz importa”, explica la Asociación. “Queremos ser aliados, no inspectores. Queremos que sepan que su trabajo hormiga -ese de leer un párrafo hoy, otro mañana- está construyendo el Chiapas que todos soñamos”.










