Una Ventana Literaria

Rosario Castellanos

Un espacio dedicado a la Asociación de Escritores y Poetas Chiapanecos, A.C.

Edgar Colmenares Sol [email protected]

La Asociación de Escritores y Poetas Chiapanecos, rinde Homenaje a Rosario Castellanos.

Se cumplen 101 años del natalicio de Rosario Castellanos Figueroa, y no hay biblioteca en París, aula en Harvard, círculo de lectura en Buenos Aires o café en Madrid, donde su nombre no pese.

Porque Rosario no fue una escritora chiapaneca. Fue la escritora que le explicó Chiapas al mundo, y el mundo a Chiapas. Nació en la Ciudad de México en 1925, creció en Comitán de Domínguez y desde ahí entendió que el lenguaje era una trinchera.

Mientras Octavio Paz definía al mexicano en El laberinto de la soledad, Rosario definía a la mexicana en Mujer que sabe latín…. Mientras Rulfo retrataba la muerte en Comala, Rosario retrataba la vida negada en Balún Canán.

Su obra cruzó fronteras porque habló de lo que no tenía frontera: el dolor de ser mujer, el racismo, la orfandad, el olvido. Traducida a más de 15 idiomas, embajadora de México en Israel, premio Xavier Villaurrutia, Doctora Honoris Causa. Pero su mayor título no lo dio una universidad. Se lo dieron las y los lectores.

Lamentación de Dido: No, no era la juventud. Era su mirada lo que así me cubría de florecimientos repentinos. Entonces yo fui capaz de poner la palma de mi mano, en signo de alianza, sobre la frente de la tierra. Y vi acercarse a mí, amistadas, las especies hostiles. Y vi también reducirse a número los astros. Y oí que el mundo tocaba su flauta de pastor.

A Rosario se le rinde homenaje. Porque demostró que desde Chiapas se puede escribir literatura universal. Ella no pidió permiso para escribir. Escribió para no morirse de todo lo que callaba. A las mujeres les enseñó que la inteligencia no era pecado: “Debe haber otro modo que no se llame Safo, ni Mesalina ni María Egipciaca ni Magdalena ni Clemencia Isaura.  Otro modo de ser humano y libre”.

Su novela Oficio de tinieblas, se estudia en universidades de Europa como el gran retrato del levantamiento chamula y la opresión indígena.

Álbum de familia, se analiza en seminarios de género en Estados Unidos.

Poesía no eres tú, se recita en manifestaciones feministas en Chile, España, Argentina.

Por eso hoy, 101 años después, tu pluma sigue más viva. Hoy Chiapas no te llora, hoy Chiapas te lee en voz alta. Hoy México no te descubre, hoy México te presume ante el mundo. Gracias por enseñarnos que una mujer de provincia podía tutearse con Sartre, con Simone de Beauvoir, con la historia.

Gracias por no esperar a que te dieran permiso para pensar. Gracias por escribir, aunque te dijeran que “eso no lo escriben las señoritas”. Las instituciones abrazan tu obra. Hay cátedras con tu nombre. Hay becas para niñas indígenas que quieren ser como tú. Hay calles, hay bibliotecas, hay mujeres que se llaman Rosario por ti.

Pero lo más importante: hay niñas que ya no creen que el silencio es su destino. Te fuiste en 1974, en Tel Aviv, demasiado pronto, demasiado lejos. No te quedaste, Rosario. Te fuiste a todos lados. Estás en la alumna de medicina que subraya tus poemas. Estás en la diputada en Berlín que cita Mujer que sabe latín en el Parlamento. Estás en la niña tzeltal que ayer escribió su primer cuento y no lo rompió. Te volviste semilla, Rosario. Y el mundo es tu tierra.

Por eso hoy, a 101 años de tu nacimiento, no te decimos adiós. Te decimos: Gracias por no callarte. Gracias por no irte. Gracias por hacernos libres de pensamiento. Mientras haya una mujer que diga “yo también” después de leerte… Mientras haya un joven que entienda que Chiapas también es filosofía, es verso, es mundo, mientras haya alguien que escriba con rabia y con ternura, ahí habitas.

Rosario, tú no cumples 101 años. Tú cumpleaños es la eternidad. ¡Que viva Rosario! ¡Que viva su palabra universal! ¡Que viva Chiapas en el mundo!

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