Cinthia Ruiz/ Diario de Chiapas
Hace casi un año, la vida de Jimena Fernanda Rincón Camacho cambió por completo. Lo que hasta entonces era una rutina marcada por el ejercicio, las redes sociales y nuevos proyectos profesionales se detuvo de manera abrupta tras ser atropellada en agosto de 2025.
Hoy, a casi doce meses después del accidente, la joven reconoce que aún se encuentra lejos de recuperar la vida que tenía antes, aunque asegura que cada pequeño avance representa una victoria. Antes del accidente, Jimena estaba a punto de firmar un contrato de modelaje, asistía diariamente al gimnasio, practicaba box y pilates, además de dedicarse a la creación de contenido en redes sociales. De un día para otro pasó de ser una persona completamente independiente a depender del apoyo constante de su familia y amigos para realizar actividades cotidianas.
La recuperación ha sido larga y complicada. Durante varios meses permaneció en cama y una de las heridas derivadas del accidente tardó cinco meses en cerrar, lo que obligó a suspender parte de las terapias físicas que llevaba para recuperar la movilidad.
Actualmente puede caminar algunos pasos, pero todavía no logra desenvolverse de manera completamente independiente. Incluso actividades simples, como subir o bajar de un vehículo por cuenta propia, continúan representando un reto.
Además del proceso físico, la joven destaca la importancia que ha tenido la atención psicológica y psiquiátrica en su recuperación.
“Hubo momentos en los que sentí que no podría salir adelante si no recibía apoyo emocional”, reconoció.
El costo económico también ha sido uno de los principales obstáculos. Cada sesión de fisioterapia tenía un costo aproximado de 700 pesos y debía realizarlas de lunes a viernes, además de consultas médicas con especialistas en traumatología, angiología, psicología y psiquiatría.
Aunque recibió apoyo durante los primeros meses, este dejó de llegar a finales del año pasado, obligándola a detener parte de su tratamiento.
Actualmente busca continuar con su recuperación mediante programas de apoyo institucional, entre ellos el Registro Estatal de Víctimas y el Sistema DIF, con la esperanza de retomar las terapias físicas que aún necesita.
Los médicos estiman que todavía requerirá más rehabilitación e incluso una posible cirugía debido a una diferencia de casi dos centímetros entre sus piernas como consecuencia del accidente.
En paralelo, el proceso judicial continúa sin una resolución definitiva. Aunque la persona responsable fue detenida y el caso sigue su curso legal, hasta el momento no existe una sentencia ni una reparación del daño.
A casi un año del hecho, Jimena calcula que apenas ha recuperado la mitad de la vida que tenía antes del accidente, pero mantiene la convicción de seguir avanzando, paso a paso, hacia su recuperación.










