Baches y aguas negras, sucumben

•          Ciudadanos y comerciantes que habitan a lo largo de la Novena Sur Poniente exigen soluciones reales ante el deterioro de una de las vialidades más transitadas de la capital chiapaneca

Ainer González / Diario de Chiapas

Alcantarillas sin tapas, baches y mini arroyos de aguas negras conforman el paisaje —triste y cotidiano— para quienes habitan, trabajan y circulan diariamente por la Novena Sur de Tuxtla Gutiérrez.

Esta avenida, una de las más importantes y estratégicas para la movilidad de cientos de transportistas y automovilistas, se encuentra en pésimas condiciones, a pesar de las múltiples intervenciones de bacheo y desazolve que, hasta el día de hoy, no han logrado ofrecer una solución efectiva.

Para vecinos y comerciantes ubicados entre la sexta poniente y la novena sur, la situación de la vialidad se ha vuelto un verdadero calvario, ya que los hoyos y los charcos de aguas negras deterioran vehículos y representan un riesgo constante.

Ante esta realidad, habitantes que prefieren mantenerse en el anonimato por razones personales, han reiterado al Ayuntamiento de Tuxtla Gutiérrez la solicitud de que atienda de forman urgente la problemática. Señalan que la calle ya no necesita solo una “manita de gato”, sino una intervención integral y profesional.

De acuerdo con datos del propio ayuntamiento, en los últimos dos años se han realizado al menos cinco intervenciones de bacheo en este tramo. No obstante, los trabajos han sido superficiales y no han contemplado la reparación del sistema de drenaje, el cual presenta fallas estructurales desde 2019 debido al colapso de tuberías antiguas.

Los principales afectados —habitantes y comerciantes de la zona— aseguran haber ingresado múltiples reportes a través de la plataforma municipal “Ventanilla Única Digital”, sin obtener una solución concreta.

La falta de atención, mencionan que no sólo perjudica la movilidad, sino que representa un riesgo sanitario y de seguridad para peatones, motociclistas y automovilistas que transitan por esta vía clave para la capital chiapaneca.

Esta situación, no es cosa nueva. Desde hace años, vecinos de la novena sur vienen denunciando lo mismo: hundimientos, fugas de aguas negras, asfalto que se rompe como galleta mojada. En 2021, por ejemplo, alertaron sobre socavones provocados por tuberías colapsadas, y aunque llegaron cuadrillas del ayuntamiento a echar una capa de asfalto, el “remedio” no duró ni tres meses. Medios locales han dado cuenta —una y otra vez— del abandono crónico de esta vialidad, sin que haya un sólo funcionario que dé la cara o asuma responsabilidades.

A esta historia de negligencia se le suman los accidentes. Por ejemplo, motociclistas que pasan por ahí de noche han terminado en el suelo por culpa de baches invisibles bajo el agua estancada. Conductores de combis y taxis, también aseguran que evitan ese tramo para no dañar sus unidades, lo que no sólo retrasa el servicio, sino que afecta directamente su bolsillo. Mientras tanto, no se han colocado siquiera un señalamiento preventivo.

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