– Sólo 3 de cada 10 egresados de preparatoria ingresan a universidades en Chiapas
Ainer González / Diario de Chiapas
En Chiapas, únicamente 3 de cada 10 jóvenes que concluyen el bachillerato acceden a estudios universitarios. La cifra refleja una de las brechas más profundas en el sistema educativo de la entidad, donde factores como la pobreza, la migración, la falta de infraestructura y las desigualdades estructurales limitan el acceso a la educación superior, especialmente en comunidades indígenas y rurales.
De acuerdo con datos oficiales, de los más de un millón 700 mil estudiantes en Chiapas, apenas el 4.9 por ciento corresponde al nivel de educación superior. Esto significa que sólo el 13.1 por ciento de los jóvenes de 18 años en adelante cursa la universidad. A ello se suma que la absorción escolar —jóvenes que después de la preparatoria ingresan a la universidad— alcanza apenas un 32.6 por ciento, mientras que la deserción en este nivel es de 3.5 por ciento. En la práctica, apenas 10 de cada 100 estudiantes que ingresan a la universidad logran concluirla.
Uno de los casos que ejemplifican esta realidad es el de Andrés Hernández Pérez, egresado de la licenciatura en Comunicación de la Universidad Autónoma de Chiapas (Unach) y originario de Chiquinivalvo, Zinacantán. Su historia es singular: fue uno de los pocos de su comunidad que pudo acceder a la educación superior y, tras concluirla, decidió regresar para contribuir a la formación de su pueblo.
“Cuando se habla de que tu vecino o alguien de tu comunidad logra ciertos avances educativos o laborales, los padres de familia comienzan a preguntarse: ¿por qué no mi hijo? La universidad puede concentrar aliados y aliadas para cambiar esa visión”, señaló Hernández Pérez.
Para acercar el conocimiento a su comunidad, emprendió el proyecto “Andrés ta Chikinib”, que utiliza redes sociales para enseñar a leer y escribir en tsotsil. A través de videos cortos, explica desde el alfabeto hasta los números, con el objetivo de fortalecer la alfabetización en su lengua originaria.
“El analfabetismo en las lenguas originarias, y en específico en el tsotsil, no ha sido atendido de manera adecuada por las instituciones. Aunque se hable de escuelas bilingües, en la mayoría de los casos no existen o han fracasado”, afirmó.
Hoy, mediante su iniciativa digital, Andrés lleva educación a hablantes de tsotsil que aprenden a leer y escribir tanto en su lengua como en español, demostrando que las redes sociales, lejos de ser un obstáculo, pueden convertirse en un puente para reducir el rezago educativo en Chiapas.










