Marco Alvarado / Diario de Chiapas
Chiapas tiene en una variedad de cultivos a sus mejores embajadores, y de ellos el café está entre los que más historias entregan en cada taza.
De las regiones en donde se cultiva el aromático nace un grano con carácter propio, resultado de la tierra que lo sostiene, de las alturas, de las condiciones del medio que le dan origen.
Una de estas regiones proviene de la región Sierra. El municipio de Bella Vista emerge como otro actor importante en la siembra de un café que, como lo cuenta el productor, Robert Escobar Marroquín, ha ido ganando un lugar propio entre paladares nacionales y extranjeros, aunque es aquí en donde tienen la apuesta por hacerse con el gusto de los cafeteros.
El café Don Pedro, que ofrece Escobar Marroquín en el centro de esta ciudad a unos pasos del Ayuntamiento, nace en el ejido La Hacienda, y dio origen a un emprendimiento familiar.
“Somos productores de café, y esta planta forma parte de nuestra vida desde que nacemos”.
En Bella Vista, destaca que las condiciones propician un grano con carácter propio “el clima, la altura, la ubicación geográfica y el suelo, sobre todo este último, ya que cuenta con minerales provenientes de la actividad volcánica cercana”, destacó.
Más que una simple bebida, el café es historia y su producción involucra a cientos de familias, de ahí que sea necesario fortalecer el mercado de consumo interno.
Es todo un proceso que involucra a cientos de manos, familias que dependen de esta planta y del grano en sus diferentes procesos, que llegan hasta la mesa en tazas que también buscan un comercio justo, para que Chiapas siga siendo una tierra donde se disfrute no sólo beber, sino sembrar buen café.










