Dejan la secundaría para trabajar como peones

Silvano Bautista / Diario de Chiapas

José Fabián Estrada López, estudiante de secundaria, con 14 años ha tenido que salir de su hogar para trabajar como ayudante de albañil, pues los ingresos bajos de su madre los obliga a él y a su hermano a contribuir al gasto del hogar al ver que no alcanza ni para pagar el terreno donde actualmente tienen su vivienda.

Por la actual circunstancia, es urgente adoptar acciones puntuales y focalizadas para los grupos poblacionales con mayor vulnerabilidad, y frente a factores como el cierre de escuelas, la muerte de padres y madres, la falta de trabajo en general y el aumento de las labores informales, de lo contario los infantes seguirán siendo arrastrados por trabajo a su corta edad.

Como Fabián Estrada, en Chiapas se encuentran así cientos de infantes trabajando como boleros en los parques, ayudantes de albañil, cargadores de material de construcción o de almacenes, ayudantes de cocinas, meseros, etcétera, porque ven la difícil crisis económica que los arrastra a morirse de hambre.

“Pedimos al gobierno que nos ayude con becas para estudiantes, programas que impulsen los ingresos de las familias y, además, que se vele por el aumento de salarios a los trabajadores, porque mi madre y yo, consideramos que trabajamos mucho tiempo y es poco lo que ganamos”, señaló el estudiante que ahora es una cifra de deserción ocasionada por la pandemia. 

La nula atención del gobierno federal hacia la educación, ha llevado a esta situación a millones de niños, niñas y adolescentes en todo el país, quienes están expuestos a la explotación, la trata de personas y el trabajo forzado; porque la pobreza y miseria no les deja otra alternativa, más que emplearse y sobrevivir ante la dura realidad.

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