Marco Alvarado/ Diario de Chiapas
La especialista en competencias emocionales, Carmen Rosa Marín Piñeiro, de la Benemérita Universidad Autónoma de Chiapas (Bunach), consideró que el “gran reto” del sistema educativo mexicano es lograr que la educación emocional sea una experiencia de vida dentro del aula, y no solo una materia más sin una vivencia de fondo.
Marín Piñeiro, autora de diversos artículos sobre el tema, subraya que la insistencia en abordar la educación emocional solo como parte de la currícula, “una materia para aprobar y ya”, ignora las implicaciones vitales que tiene en el desarrollo de las personas.
Aunque la Carta Magna reconoce la educación emocional como parte de los planes de estudio en el nivel básico desde 2018, la especialista dijo que aún no se ha logrado incorporar como una experiencia de vida que involucre a docentes, padres, madres y alumnos de manera integral.
“Es necesario ponerla en práctica, retroalimentarse, compartirla en el aula como una experiencia de vida más que simple conocimiento”, insistió Marín Piñeiro.
Para la académica, el reto de la Nueva Escuela Mexicana es incorporar esta pedagogía emocional desde las infancias. Las habilidades socioemocionales van más allá de saber comunicarse o escuchar, ya que incluyen aspectos fundamentales como la autoconciencia y el aprendizaje para vincularse con otros respetando las diferencias culturales y de pensamiento.
“Esto es un desarrollo básico para afrontar la vida en general, y si logramos fortalecer esta parte desde la infancia, podremos contribuir a que sean adultos con mejores perspectivas al tomar decisiones”, concluyó el especialista, destacando el papel crucial que tiene la educación emocional en la formación de ciudadanos funcionales y conscientes.










