La verdadera vulnerabilidad está en las barreras sociales, estructurales y de infraestructura que impiden el ejercicio pleno de los derechos humanos.
Karla García / Diario de Chiapas
Organizaciones y colectivos de personas con discapacidad salieron a marchar sobre la Avenida Central Poniente, desde el parque Bicentenario hasta el Parque Central de Tuxtla Gutiérrez, el pasado miércoles, para exigir la participación e inclusión plena de este sector en todos los ámbitos de la vida social, esto en el marco del Día Internacional de las Personas con Discapacidad.
Durante la lectura de su posicionamiento, las y los participantes subrayaron la urgencia de actualizar y aplicar la Ley para la Inclusión de las Personas con Discapacidad, así como de diseñar un reglamento estatal con enfoque de accesibilidad universal.
Entre sus principales demandas se encuentran la creación de instalaciones deportivas adaptadas, estudios científicos que fortalezcan el deporte adaptado con entrenadoras y entrenadores capacitados, así como la implementación de estrategias y proyectos para personas neurodivergentes, incluidos quienes viven con autismo, TDAH o dislexia.
Otro de los planteamientos fue la necesidad de analizar la no sustitución de intérpretes de Lengua de Señas Mexicana por sistemas de Inteligencia Artificial, al considerar que este servicio debe mantenerse como un derecho garantizado y culturalmente adecuado.
Las organizaciones recordaron que la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad de la ONU establece principios como el respeto a la dignidad humana, la autonomía individual, la no discriminación, la participación e inclusión plenas en la sociedad, la aceptación de la diversidad y la igualdad de oportunidades.
Por ello, solicitaron una audiencia con el gobernador Eduardo Ramírez Aguilar para exponer sus inconformidades y avanzar hacia la instalación de una mesa de trabajo con las dependencias correspondientes.
“Queremos que esta sea la primera de muchas movilizaciones que fortalezcan la visibilidad y la inclusión en todos los contextos sociales”, expresaron.
Asimismo, enfatizaron que la verdadera vulnerabilidad no radica en la discapacidad, sino en las barreras sociales, estructurales y de infraestructura que impiden el ejercicio pleno de los derechos humanos. Asimismo, reconocieron el apoyo de las familias, a quienes consideraron un pilar fundamental en los procesos de desarrollo, autonomía y participación.
Finalmente, reiteraron su llamado a la unidad entre asociaciones y colectivos para continuar con el impulso de acciones que garanticen igualdad de oportunidades bajo el principio internacional: “Nada sobre nosotros sin nosotros”.










