“La poesía, para reivindicarnos como pueblos indígenas”: Juana Peñate

Jeny Pascacio / Diario de Chiapas

A los 8 años, Juana Karen Peñate Montejo recitó su primer poema y lo llamó “Mujer”. Fue merecedor de un galardón regional celebrado en Yajalón.

Entonces escribió más poemas para agradecer a sus maestros de escuela “Emiliano Zapata” del municipio de Tumbalá, donde nació y creció.

En el 2020, con 40 años de edad volvió a recibir la admiración y reconocimiento de escritores, pues se hizo merecedora al Premio de Literaturas Indígenas de América 2020 (PLIA) de la Universidad Autónoma de Guadalajara con su poemario escrito en ch’ol “Isoñil ja´al” (Danza de la Lluvia).

Es promotora y gestora cultural, locutora, conductora de radio y televisión, traductora, docente y poeta. Cuando era pequeña su madre le decía, “parece que no eres mi hija: eres inquieta y rebelde”.

Creció como la penúltima de 10 hermanos y comenzó a leer bien desde el primer grado. Recuerda que uno de sus docentes le decía que debía conocer primero su mundo, sus antepasados, “y leí el Popol Vuh el libro sagrado de los mayas y luego me fui con Nezahualcoyotl”.

Luego llegaron a su vida los textos de Walt Whitman, Eduardo Galeano y Sor Juana Inés de la Cruz.

Orgullosa de su cultura y sus raíces, se ha dedicado a escribir en su lengua materna: Ty’añ (ch’ol).

Considera que es difícil expresarse y que las ideas sean tomadas en cuenta, por ello recurre a la poesía, para hacer conciencia y ser parte de un México pluricultural.

En su libro ‘Mi nombre ya no es silencio’, habla sobre las mujeres choles “que somos un tanto tímidas; sobre el dolor de la abuela cuando asesinan al esposo, el dolor de la compañera que está callada y el corazón intacto que nadie ha tocado; también sobre la injusticia, el despojo y la muerte”.

En el libro “Palabra conjurada”, Juana Peñate trata nuevamente el tema del dolor por la lucha que se generó en Chiapas, cuando su comunidad fue parte del conflicto. “Del temor ante la guerra, la lucha y la opresión social, sobre el pueblo sangriento en agonía”.

En la creación literaria de Juana, la poesía tiene que hacer la función social para reivindicar a los pueblos indígenas. Para tomar conciencia de todo lo que está pasando, como de la violencia de género.

No busca revictimizarse y se asume como mujer, hija, madre y tía. “Ser mujer indígena es doblemente complicado”, pero la escritura le sirve como herramienta para hacer visibles todas las formas de violencia.

“Estoy agradecida con el pueblo ch’ol que me heredó esta lengua. Mi familia es humilde, es familia de agricultores. Mi madre no sabía leer ni escribir y solo hablan lenguas”, pero siempre tuvo el respaldo de hacer lo que más le gusta: escribir.

Juana Karen, estudió Derecho en Tapachula. Realizó cursos y diplomados en creación literaria, como el X Diplomado Fortalecimiento de Liderazgo de Mujeres Indígenas y afrodescendientes, el taller virtual Producción de Documentales del programa Polos Virtuales IMCINE 2020.

Sus poemas son publicados de forma bilingüe en la revista Nuestra Sabiduría y publicación de los libros Palabra Conjurada, Mi nombre ya no es silencio, Corazón de selva y Sahumerio a la tierra.

Participó en el segundo Círculo Internacional de Poesía y Arte Mujeres Puños Violeta Barcelona 2020, en recital de poesía con la organización cultural y literaria Ajts’ib’ Guatemala, presentación de la ponencia Lak kuxtyälel (Nuestra vida) dentro de las mesas de trabajo JALLA México 2020, por mencionar algunas de sus numerosas participaciones y galardones.

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