No necesariamente están relacionados

Ainer González / Diario de Chiapas
Históricamente, el amor y el sexo han sido estrechamente relacionados, impulsados tanto por factores socioculturales como religiosos. Esta asociación, a menudo, ha buscado mitigar la percepción negativa del sexo. Sin embargo, a pesar de que pueden coincidir, el amor y el sexo no están intrínsecamente conectados, afirma Gabriel Gutiérrez Ospina, investigador del Instituto de Investigaciones Biomédicas.
“En la mayoría de los casos, no coinciden”, comenta el académico. Este mito, abunda que se ha consolidado bajo la suposición de que las parejas están bien si mantienen una vida sexual activa. No obstante, investigaciones recientes sugieren lo contrario: las parejas emocionalmente estables suelen tener una menor frecuencia sexual. Esto se debe a que otros aspectos satisfacen sus necesidades emocionales.
Además, expone que se ha observado que las personas con una alta frecuencia de actividad sexual tienden a experimentar más ansiedad, miedo al abandono e inseguridad en sus relaciones. Agrega que la sexualidad actúa como una especie de garantía de la salud de la relación, proporcionando una sensación de bienestar que depende del sexo.
Por esta razón, menciona cuando las parejas reducen su actividad sexual, a menudo sienten inseguridad respecto a su amor y temen perder atractivo para su pareja. En consecuencia, buscan aumentar la frecuencia de sus encuentros sexuales para mitigar estos temores.
Por lo anterior, señala que algunas personas afirman sentirse bien cuando tienen relaciones sexuales frecuentes, pero este bienestar puede estar basado en la inseguridad. Mediante el acto sexual, considera que obtienen la sensación de no ser abandonados y de ser valiosos para su pareja. Sin embargo, añade que aunque las relaciones sexuales frecuentes pueden ofrecer un bienestar temporal, este suele fundamentarse en una carga emocional basada en el miedo.
De tal manera, indica que la cuestión clave de este tema es: ¿por qué hombres y mujeres desean tener relaciones sexuales? Donde una mayoría respondería que es por atracción y deseo hacia otra persona. Sin embargo, destaca que esta es una respuesta biológica más relacionada con la reproducción que con lo emocional. Si el motivo para tener sexo es el miedo a la soledad o la ansiedad, y es la única manera de sentirse querido, es necesario cuestionarse: ¿qué significa realmente “me gusta” o “lo deseo” ¿Qué significa “lo necesito” desde una perspectiva emocional?
Por tanto, refiere que ser honestos al responder estas preguntas es crucial, ya que depender de alguien para ser feliz no es una situación auténtica.
En síntesis, el académico afirma que aunque el amor y el sexo han estado vinculados durante siglos, no siempre coinciden. Esta coincidencia puede ser maravillosa, pero no es la norma.
Además, ratifica la creencia de que las parejas emocionalmente estables mantienen una intensa actividad sexual es errónea. De hecho, estudios recientes muestran que cuando las parejas son emocionalmente estables, la frecuencia sexual disminuye, ya que otros aspectos satisfacen sus necesidades emocionales, ya que una alta frecuencia sexual suele asociarse con sentimientos de ansiedad, miedo al abandono e inseguridad en la relación.
De tal forma, concluye que el sexo frecuente puede generar una sensación temporal de bienestar, pero es un alivio que surge de un miedo previo, no de una seguridad auténtica, por lo que la respuesta biológica al sexo está más relacionada con la reproducción que con lo emocional.

Compartir:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *