EN 55 CIUDADES HABITANTES EVALUARON DESEMPEÑO
M de R/Diario de Chiapas
Si eres de los que viajan con el estómago y el corazón abiertos, Ocozocoautla de Espinosa, Chiapas, tiene todo lo que necesitas para vivir una experiencia de esas que no se olvidan. Este pueblo mágico conocido cariñosamente como “Ocozo” combina naturaleza salvaje, historia prehispánica zoque y una gastronomía tan auténtica que, por sí sola, ya justifica el viaje.
Ocozo se ubica en la Depresión Central de Chiapas, apenas a 32 km de Tuxtla Gutiérrez, lo que lo convierte en una escapada perfecta de un día o fin de semana largo. Fue nombrado pueblo mágico por toda la riqueza cultural, natural y gastronómica que concentra en pocos kilómetros a la redonda.
Sus raíces son profundamente zoques, esta civilización prehispánica habitó toda la Depresión Central de Chiapas y dejó una huella que hoy se sigue viendo en las artesanías de barro, las fiestas tradicionales y, especialmente, en sus platillos. Recorrer Ocozo es, en muchos sentidos, una clase de historia servida en plato de barro.
El Cañón El Aguacero, la joya natural del pueblo mágico
Sin duda, el atractivo más espectacular de este pueblo mágico es el Centro Ecoturístico El Aguacero, ubicado a apenas 16.8 km del centro. Aquí empieza la aventura de verdad.
Para llegar al fondo del cañón, debes descender más de 740 escalones entre paredes de roca cubierta de vegetación exuberante. El esfuerzo vale cada paso: abajo, el río La Venta ha esculpido durante milenios un sistema de cascadas, cuevas, rápidos y toboganes naturales que parece sacado de otro planeta.
Lo que más sorprende a los visitantes:
• La cueva “El Encanto”, con un río subterráneo y su imponente caída “Don Nicho”.
• Recorridos en lancha con linternas por las cavernas del río en temporada de secas (enero a mayo).
• La flora y fauna endémica que rodea cada rincón del cañón.
La Sima de las Cotorras y sus pinturas rupestres
A 18 km de Ocozo se encuentra otro fenómeno natural que te dejará sin palabras: la Sima de las Cotorras. Se trata de un hundimiento circular de 140 metros de profundidad y 160 metros de diámetro donde miles de cotorras descienden y ascienden en espiral al amanecer y al anochecer, formando uno de los espectáculos visuales más impresionantes de todo México.
Pero lo que pocas personas saben es que, a 20 metros de profundidad dentro de la sima, las paredes están cubiertas de pinturas rupestres con huellas de manos en rojo y negro de origen prehispánico. Si quieres ir más allá del mirador, puedes contratar actividades de rappel para descender y explorar el interior, donde también crecen árboles de hasta 30 metros que no existen en la superficie.
La Zona Arqueológica Ocuilapa: la cuna del barro en Chiapas
A 20 minutos del centro de Ocozo, en la población de Ocuilapa de Juárez, se encuentra uno de los sitios arqueológicos más importantes para entender la civilización zoque. Esta zona ha revelado vestigios cerámicos con características propias de esta etnia, muy similares a los encontrados en Chiapa de Corzo y San Isidro, lo que la convierte en pieza clave del rompecabezas prehispánico de la región.
Hoy en día, Ocuilapa es también un destino artesanal vivo. Sus alfareros siguen modelando barro negro con técnicas heredadas de generación en generación, haciendo del lugar una experiencia de turismo cultural auténtica. Es el tipo de parada que convierte un viaje en algo más profundo que un simple paseo.










