• Dado que la osteoporosis suele ser asintomática hasta que se produce una fractura, el diagnóstico temprano es fundamental
Marco Alvarado / Diario de Chiapas
La osteoporosis, una enfermedad esquelética que reduce la masa ósea y deteriora la estructura del hueso, permanece a menudo como un padecimiento “silencioso” cuya primera señal es, paradójicamente, una dolorosa e incapacitante fractura tras una caída menor.
Con al menos 10 millones de personas afectadas en México, las instituciones de salud insisten en que la prevención desde edades tempranas es la clave para mitigar su impacto.
Esta enfermedad aumenta drásticamente el riesgo de fracturas de cadera y vértebras, que no sólo afectan la movilidad y autonomía, sino también la calidad de vida del paciente y sus familias.
Especialistas destacan que la osteoporosis no es exclusiva de las personas mayores y que los hábitos de vida son determinantes. El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) señala tres factores de riesgo principales que deben evitarse: tabaquismo, consumo excesivo de alcohol y sedentarismo
En contraste, la actividad física regular y una alimentación saludable han demostrado ser estrategias altamente efectivas. Evitar el sedentarismo y asegurar una ingesta adecuada de calcio y vitamina D son pilares cruciales en la lucha contra la fragilidad ósea.
Dado que la osteoporosis suele ser asintomática hasta que se produce una fractura, el diagnóstico temprano es fundamental. La principal herramienta para su detección es la medición de la densidad ósea en cadera y columna lumbar.
Además el IMSS promueve una dieta rica en nutrientes esenciales para la salud ósea, incluyendo leche y quesos típicos mexicanos, frijoles, lentejas y garbanzos, tortillas de maíz, amaranto y almendras.
La integración de estos alimentos, junto con la práctica constante de ejercicio, configura la ruta preventiva más sólida contra esta enfermedad que puede llevar a la pérdida de autonomía personal.










