Pide investigar ‘mala práctica’ en Bochil

Marco Alvarado / Diario de Chiapas
Gabina del Carpio Pérez, madre de una mujer de 32 años que murió supuestamente como consecuencia de una deficiente atención médica en el municipio de Bochil, aseguró que el día del internamiento el personal de la clínica parecía haber consumido alguna sustancia.
La mujer decidió hacer público su caso, a tres meses del fallecimiento de su hija, por los efectos que esto trajo para su precaria economía, y para sus nietos, al considerar que por su condición humilde las autoridades de salud no le dieron atención a su caso.
Contó que el pasado 3 de abril, su hija, Ana Gabriela Pérez del Carmen, fue llevada de urgencia a la clínica de Bochil porque estaba sufriendo una crisis epiléptica.
Según ella, el personal médico y de enfermería no quería atenderla, aparentemente porque estaban consumiendo alguna sustancia “yo lo vi”, aseguró.
Ante la insistencia de los familiares, Ana fue ingresada y momentos después dice que una enfermera le avisó “que sería intubada”, aunque no le permitieron verla.
No era la primera vez que la trataban así, comentó que anteriormente, y debido a su epilepsia, otra enfermera de esa clínica llegó a decirle “que mejor se diera un disparo para que ya no sufriera las convulsiones”.
Tratos que, cree, reciben porque son personas humildes; sin embargo, al día siguiente del internamiento comenzaron a pedirle medicamentos, que tenía que comprarlos si quería que su hija continuara internada, con gastos de hasta mil pesos diarios.
“No me dejaron pasar a verla, tampoco me dijeron por qué la intubaron, hasta el vigilante me pedía dinero”, comentó al contar su caso.
El día 7 de abril el personal médico le dijo que tendría que sacarla, ella vio a su hija sedada y muy mal, de hecho, en la clínica le dijeron que la llevara urgentemente a Tuxtla porque ellos no podían hacer más.
Y así lo hizo, la mujer fue ingresada al hospital Jesús Gilberto Gómez Maza, en donde fue declarada muerta poco después de su llegada.
Gabina comentó que la critican por contar hasta ahora lo ocurrido “pero no tenía energía para hacerlo; mis nietos quedaron huérfanos, yo contraje deudas, y por más que pregunté a los médicos nadie me atendió”.
Ahora, un poco más tranquila, buscó la ayuda de un grupo defensoría, para saber si hubo mala práctica médica, y si es posible que haya una sanción por ello, ya que en este municipio es común que a las personas de bajos recursos económicos los traten como les da la gana.

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