Piden terminar con las caravanas

Marco Alvarado / Diario de Chiapas

Desde hace más de 20 años se popularizaron en México como el símbolo por excelencia de los festejos decembrinos, y son el anuncio de que llegó una “temporada especial”.
Sin embargo, las caravanas que organiza la empresa refresquera Coca Cola están en la mira de organizaciones como El Poder del Consumidor, por considerarla una “trampa” a la ley de Salud, que afecta directamente a las infancias.
Más allá de las luces, los personajes y toda la parafernalia, la realidad es que Chiapas es la región del mundo donde más se consume Coca-Cola, con un consumo per cápita de 821.25 litros al año.
Esto pese a que el consumo excesivo de refrescos aumenta el riesgo de complicaciones graves en caso de contraer una infección, y se les asocia directamente con el aumento de casos de diabetes en las regiones indígenas.
El pasado 29 de noviembre se realizó en esta ciudad la popular caravana, para lo cual fue necesaria la colocación de vallas y la reorganización de la circulación vehícular, de tal manera que la principal avenida de la ciudad quedara completamente al servicio de una empresa cuyo producto emblema genera todo tipo de polémica.
De acuerdo con la organización El Poder del Consumidor, estas caravanas están violando las normativas sanitarias, ya que, tras la fachada de ser un “evento navideño”, no son más que una abierta publicidad de un producto, con la finalidad de llegar al público infantil.
En Chiapas, Coca Cola enfrenta desde hace años serios cuestionamientos, ya sea por el uso del agua en San Cristóbal de Las Casas, como por las consecuencias que tiene el consumo de bebidas azucaradas en la población.
El Poder del Consumidor señala que los refrescos y jugos de esta marca no tienen valor nutricional. Sólo aportan azúcares y contribuyen al problema de la obesidad, diabetes, y la producción de basura plástica, y pese a ello se les otorga un día de “megapublicidad” en al menos 18 ciudades del país.
De hecho, esta organización pidió a la Cofepris que termine con estas caravanas por tener un efecto perjudicial en las infancias, que asocian esta marca con las celebraciones de fin de año, valiéndose del empleo de personajes y una parafernalia altamente llamativa.
De acuerdo con cifras presentadas, el consumo diario de un refresco de 355 ml aumenta un 60 por ciento la probabilidad de obesidad infantil, mientras que el consumo de una a dos porciones al día incrementa en un 26 por ciento el riesgo de desarrollar diabetes.
A esto se suma un estudio del Instituto Nacional de Salud Pública vincula estas bebidas con alrededor de 40 mil muertes anuales en México, destacando su papel en la crisis de salud pública que enfrenta el país.

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