Vehículos al alza en Tuxtla

Tuxtla Gutiérrez ha escalado hasta alcanzar un aproximado de 310 unidades por cada mil habitantes

Marco Alvarado / Diario de Chiapas

Según datos recientes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, y registros de control vehicular de la Secretaría de Finanzas, Tuxtla Gutiérrez tiene una densidad de automóviles superior a la Ciudad de México.

Mientras que la media nacional se ubica en 282 vehículos por cada mil habitantes, Tuxtla Gutiérrez ha escalado hasta alcanzar un aproximado de 310 unidades.

Esta tasa de motorización no sólo rebasa el promedio del país, sino que deja atrás a la Ciudad de México, que registra 303 vehículos por cada mil personas.

En términos prácticos, esto significa que, proporcionalmente, hay más autos compitiendo por el limitado espacio vial en la capital de Chiapas que en la capital del país.

Para especialistas como el biólogo Adolfo Sarmiento, este fenómeno no es producto del azar, sino de un problema estructural en materia ambiental y de movilidad. Sarmiento advierte que la gran cantidad de vehículos que saturan las calles responde, en gran medida, a un sistema de transporte público deficiente.

Ante la mala calidad y la falta de cobertura de las rutas de colectivos y taxis, la ciudadanía se ve empujada a buscar alternativas de movilidad privada.

“Debido a la mala calidad del transporte público, muchos habitantes optan por financiar la adquisición de un automóvil”, señala el especialista.

Esta decisión individual, motivada por la necesidad, termina alimentando un círculo vicioso que suma cada vez más unidades al parque vehicular y deteriora el entorno urbano.

La saturación en Tuxtla presenta tintes más graves que en ciudades como Monterrey, la cual fue diseñada para el automóvil con amplias avenidas.

La capital chiapaneca, encerrada en su geografía de valle, sufre una “saturación crítica”. Actualmente, se estima que más de 160 mil vehículos circulan diariamente por sus calles.

De esta cifra, hasta un 40 por ciento corresponde a una población flotante que se desplaza desde municipios vecinos como Chiapa de Corzo, Berriozábal y San Cristóbal de Las Casas.

Las consecuencias de esta excesiva motorización se reflejan en la salud y el bienestar de los tuxtlecos. Sarmiento enfatiza que este exceso de motores encendidos tiene un impacto directo en la calidad del aire y en el microclima de la ciudad. “El problema de la movilidad también impacta en la calidad del aire que respiramos y en el aumento de la sensación térmica que percibimos durante los días de más calor”, comentó.

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