Zinacantán, el pueblo que teje historias

Heraldo de Chiapas/ Diario de Chiapas
Zinacantán, uno de los municipios de la región Altos de Chiapas, el nombre quiere decir “lugar de murciélagos”, tiene una altitud de 2,166 metros sobre el nivel del mar, cuenta con aproximadamente seis mil habitantes, su lengua materna es el tzozil, su acceso es por San Cristóbal de Las Casas.
El pueblo de Zinacantán conserva sus trajes tradicionales que dan cuenta de su profundo arraigo, costumbres y tradiciones. Los hombres usan un sarape de algodón en telar que era originalmente blanco, al que aproximadamente en los años 70 se alternó en su manufactura el hilo blanco con rojo. Para los 90 se usó por completo el color rojo; a partir del 2000, se comenzó a usar colores azul, verde y morado.
En el proceso de elaboración del textil se ha innovado y, con el oscurecimiento de los colores, se han venido incluyendo motivos florales que comenzaron como el tejido a mano, aunque hay quienes en la actualidad usan máquinas para su elaboración. En las fiestas, se usa camisa tejida a mano, de color blanco; para los que ejercen algún cargo, usan el paño llamado pok, al rededor del cuello.
El vestuario de las mujeres de Zinacantán consiste en una blusa tejida a mano, bordada a máquina, con motivos florales, mientras que, para cubrirse del frío, se colocan su moxib o moxibal. La falda es de color oscuro y suele llevar algunos motivos florales discretos bordados a mano o a máquina.
La fiesta de Zinacantán está dedicada a San Lorenzo Mártir, patrono, que se festeja del 8 al 10 de agosto, y a San Sebastián Mártir del 18 al 22 de enero. Aunque también celebran la fiesta de Todos los Santos y Fieles Difuntos los días 1 y 2 de noviembre.
Su comida preferida es el tasajo envuelto en tortillas hechas a mano o el posch, una bebida ceremonial. Su gran atractivo es el gran templo de San Lorenzo Mártir en el centro de la cabecera municipal, su gran plaza, el textil. Dentro de su gastronomía se encuentra el frijol hervido con tortillas hechas a mano.
Historiadores narran que Zinacantán fue conquistado por los mexicas en el año de 1486. Los antiguos zinacantecos se encontraban establecidos en las montañas; sus cultivos los establecían en las partes bajas.
El pueblo no manifestó resistencia a la conquista de los españoles que se asentaron en el valle de Jovel, ni a la evangelización por parte de los dominicos. El patrono del pueblo fue Santo Domingo de Guzmán, aunque posteriormente lo cambiaron a San Lorenzo Mártir.
Zinacantán tiene un clima templado con invierno seco. Su población, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, creció un 3.7 por ciento en el periodo del 2010 al 2020. Ocupa una superficie de 3,733 kilómetros cuadrados y tiene una densidad de 1,494 personas por kilómetro cuadrado.
En el año 2010, Zinacantán se consideraba como una localidad indígena de alta vulnerabilidad social. El 19.70 por ciento de su población está alfabetizada, y el 96.11 por ciento de sus habitantes es indígena.

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