Cafetómano.
Bernardo Figueroa
La confesión contenida en un expediente judicial tiene el peso demoledor de un martillo que cae sobre la fragilidad del discurso político. Cuando The New York Times reveló que una decena de gobernadores, legisladores y funcionarios de la Cuarta Transformación fungen como informantes de la DEA, la noticia desgarró el velo de la retórica soberanista para exhibir una realidad incómoda que se cocina en los sótanos del poder. La investigación señala una situación en la que las lealtades son inestables, moviéndose entre la defensa pública del proyecto de país y la colaboración oculta con agencias extranjeras que investigan la conexión entre la política y el crimen organizado. La pluma de Raymundo Riva Palacio coloca nombres y apellidos sobre ese tablero de sombras. Señala al senador Adán Augusto López Hernández y al exgobernador Rutilio Escandón Cadenas como piezas angulares de una arquitectura que Washington denomina “economía criminal paralela”. Ambos transitan del círculo íntimo de López Obrador hacia un limbo jurídico donde su presunta cooperación con Estados Unidos contrasta con el discurso oficial que tacha cualquier pesquisa externa como injerencista.
LOS LOBOS SE DISFRAZAN DE CORDEROS
El caso de Escandón adquiere una densidad particular cuando se contrasta con el paisaje desolado que dejó su administración en Chiapas, una entidad que durante su gestión mutó de refugio de resistencia indígena a polvorín disputado por los dos gigantes del narcotráfico mexicano. Mientras el gobernador aparecía en ceremonias oficiales repitiendo los mantras de la transformación, la franja fronteriza con Guatemala se descomponía bajo una violencia que desplazó a miles de familias y sembró de fosas clandestinas municipios como Frontera Comalapa o Motozintla. La expansión del Cártel Jalisco Nueva Generación hacia aquel corredor estratégico para el tráfico de fentanilo, cocaína y personas ocurrió bajo una mirada gubernamental que brilló por su ausencia en el terreno y por su omisión en la protección de la población civil. Resulta particularmente dramática la supuesta colaboración de Escandón con las autoridades estadounidenses porque revela la paradoja de un mandatario que, mientras presumía gobernar para los pobres, observaba cómo los grupos criminales reclutaban a jóvenes indígenas y vaciaban comunidades enteras sin que la Guardia Nacional ofreciera una resistencia efectiva. El saldo de sangre en Chiapas fue el resultado lógico de una administración que priorizó el cálculo político por encima de la gobernabilidad territorial.
La trama se vuelve más intrincada al conectarse con el origen de La Barredora, ese grupo criminal tabasqueño que nació bajo el amparo del poder local cuando Adán Augusto gobernaba Tabasco y cuyo jefe, Hernán Bermúdez Requena, ocupó la Secretaría de Seguridad Pública estatal. La historia revela un patrón perturbador donde las estructuras de seguridad se convierten en brazos armados de los cárteles, un mecanismo de simbiosis criminal que luego los propios protagonistas habrían narrado a agentes estadounidenses como si describieran una película ajena, olvidando su responsabilidad directa en la creación del monstruo que ahora pretenden denunciar desde la cómoda posición de testigos colaboradores.
LA OPORTUNIDAD DE SHEINBAUM PARA NO REPETIR LA HISTORIA
La gravedad de lo revelado coloca a la presidenta Claudia Sheinbaum frente a una disyuntiva histórica que definirá la suerte de su administración, porque defender lo indefendible con la rigidez del nacionalismo discursivo recuerda las peores prácticas del priismo autoritario de los años ochenta, cuando las cúpulas cerraban filas alrededor de funcionarios señalados con la esperanza de que el tiempo diluyera la indignación pública. Aquella estrategia, que sacrificó la credibilidad institucional en el altar de la lealtad tribal, condujo al sistema hegemónico hacia una crisis terminal de legitimidad cuyos efectos todavía envenenan la convivencia democrática, y repetir ese patrón desde la Cuarta Transformación constituiría una traición a las víctimas que depositaron su esperanza en un cambio verdadero. La presidenta posee una oportunidad inédita para reivindicar su gobierno y demostrar que el suyo es un proyecto capaz de mirarse al espejo con honestidad radical, enfrentando las acusaciones con una investigación interna profunda y transparente que deslinde responsabilidades, caiga quien caiga. Convertir la filtración en un catalizador para sanear el movimiento desde sus entrañas, castigando ejemplarmente cualquier connivencia con el crimen organizado, así los implicados porten las credenciales más veneradas del obradorismo, representaría un acto fundacional de una nueva ética republicana.
Reivindicar a la Cuarta Transformación exige el coraje de admitir que el proyecto original se contaminó en el camino, que los cantos de sirena del poder corrompieron a figuras cercanas al fundador y que la narrativa de pureza revolucionaria se resquebrajó ante gobernadores que gobernaron para los cárteles mientras fingían servir al pueblo. La historia mexicana está repleta de oportunidades desperdiciadas por líderes que prefirieron proteger a sus allegados antes que honrar la confianza de la nación, y Sheinbaum tiene la posibilidad de romper esa maldición cíclica, demostrando que la izquierda mexicana llegó al poder para ejercerlo con transparencia y justicia, no para administrar con cinismo una nueva versión del viejo sistema de complicidades que sus predecesores priistas perfeccionaron durante décadas de autoritarismo impune.
Desde el Café: La secretaria de la Mujer e Igualdad de Género, Marian Vázquez González, acompañó al gobernador Eduardo Ramírez Aguilar en la inauguración del Centro LIBRE para las Mujeres en Copainalá, un espacio destinado a brindar atención, orientación y acompañamiento a las mujeres del municipio y de la región, fortaleciendo su acceso a servicios integrales para el ejercicio pleno de sus derechos y una vida libre de violencia. La apertura de este centro forma parte de la estrategia impulsada por la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, para acercar servicios especializados que promuevan la igualdad sustantiva, fortalezcan la autonomía de las mujeres y consoliden una atención integral con perspectiva de género en todo el país… En representación del gobernador del estado, Eduardo Ramírez Aguilar, la secretaria de Infraestructura, Anakaren Gómez Zuart, asistió al acto protocolario conmemorativo del Día Nacional del Ingeniero 2026, organizado por el Colegio de Ingenieros Civiles de Chiapas (CICCH, A.C.). El evento reunió a autoridades de los tres órdenes de gobierno, instituciones académicas, organismos colegiados, estudiantes y profesionales de la ingeniería, con el propósito de reconocer la valiosa contribución de este gremio al desarrollo, la infraestructura y el progreso de Chiapas… Por cierto, surgen algunas preguntas sobre la administración municipal de San Fernando: ¿el alcalde, egresado de la Universidad Valle del Grijalva, campus Miami, ya logró encontrarle cuadratura al círculo relacionado con un recurso federal que se fue al agua mediante un convenio que hoy genera dudas sobre su legalidad y eficacia? Hasta ahora, la interrogante sigue siendo la misma: ¿cómo acredita el destino y la correcta aplicación de esos recursos públicos?
Para terminar: “Una nación es grande no solo por su tamaño. Es la voluntad, la cohesión, la resistencia, la disciplina de su gente y la calidad de sus líderes lo que asegura un lugar honorable en la historia”. Lo dijo Lee Kuan Yew.
Son cuestiones del oficio, sigue sin ser nada personal.










