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Apuntes rumbo al 2024 ¿Habrá candidato independiente?

César González Madruga

El debate público del escenario político actual se disputa entre el presente vs el pasado; el presente de la 4t que se vende como menos mala que las administraciones pasadas y la oposición que se empeña en demostrar que la administración actual es más mala que las anteriores. En tanto, nadie se ocupa por mirar hacia el futuro y lo que se viene es que México requiere afrontar crisis en todos los sentidos; sanitarias, económicas, ambientales, sociales, políticos, etc., en un contexto global en caos.

Leales a nuestra tradición política la inmensa mayoría de los análisis políticos de cara al 2024 se concentran en la oferta política que ofrece el sistema de partidos. En este, quién la lleva de ganar; casi como una regla instaurada en nuestra psique, es el que el presidente elija: el delfín, el dedito. Hay un dicho que reza que “el año más importante de un presidente es el séptimo” y ello depende de cómo maneje su sucesión. Al mismo tiempo la sociedad mexicana es cada vez más consciente de que puede fácilmente trascender cambios políticos intensos en momentos clave privilegiando el interés superior de la nación; una especie de intuición colectiva innata.

Los cantados 3 aspirantes dentro de la ala oficial tienen características muy peculiares en su relación a las crisis, el caso de la jefa de gobierno Claudia Sheinbaum se destaca porque siempre la tienen que andar sacando de crisis, el secretario de SEGOB; Adán Augusto se caracteriza por generar crisis y cada día que pasa se hace más evidente; don que le era muy útil como oposición pero que al gobernar es otra cosa, y el canciller Marcelo Ebrard quién se ha forjado a lo largo de su vida afrontando y sorteando múltiples crisis. Por ello no es extraño que Ebrard cada vez se convierta más en un imán de gente más patriótica en tanto Sheinbaum y Augusto se van quedando con los dogmáticos e ideologizados.

El fenómeno de Luis Donaldo Colosio tiene tintes de presentarse como una opción de futuro; lo que se ve reflejado en las encuestas, pero requiere hechos y resultados innovadores, inmediatos y significativos como alcalde de Monterrey para afrontar las crisis y que el ánimo que despierte en realidad sea una visión de futuro y no ser movidos por la nostalgia de un México que se vio frustrado con el magnicidio de 1994.

En cuanto a la alianza del PRI, PAN, PRD a pesar de contar con algunos jóvenes talentos; principalmente mujeres, lo más probable es que el candidato sea aquel que logre agandallarse, peleándose las pírricas posiciones de poder, adueñarse de la marca y lucrar hasta donde puedan con ella, pero poco se ve una aspiración real a gobernar, por ello difícilmente se escuchan propuestas, tan solo centrarse en demostrar; insisto, que la actual administración es más mala que las anteriores.

La apuesta por una candidatura independiente rumbo al 2024 resulta lejana y poco probable de ser competitiva; sin embargo, es un espacio político que debe estar bajo la lupa de todo analista serio. No solo porque alguno de los antes mencionados o que están en la baraja dentro de la partidocracia pudiera optar por irse por la vía independiente o que se presente una propuesta innovadora como independiente que encante por encima de los perfiles que ofrece la partidocracia (aprovechando también el odio que despiertan cada vez más los partidos), sino que en todas las encuestas la opción independiente ronda entre los 3 y 6 puntos sin tener siquiera a ningún candidato, ello representa más que la votación que tienen varios partidos tradicionales que elección con elección suplican por sobrevivir. ¿Habrá candidato independiente en el 2024? Por el bien de la democracia y del país, yo espero que sí.

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