Comentarios Políticos
Armando Domínguez
Para comenzar… El senador Ricardo Monreal se convirtió otra vez en el bombero de la 4T, y haciendo malabares para no quedar mal parado, citó a comparecer al fiscal General, Alejandro Gertz. Con esto, me dicen desde Palacio Nacional, buscan calmar las aguas en torno al huracán que se convirtió la filtración de grabaciones que involucran al abogado de la nación, y, paralelamente, los temas que vinculan al ex consejero presidencial Julio Scherer. Y es que políticamente este es uno de los momentos más complicados que ha vivido el Presidente durante su gestión. La controversia llegó al círculo político más cercano a él. Sin embargo, no está en el ánimo del primer mandatario pedir la renuncia del fiscal. Primero, porque Gertz fue electo por un periodo que concluye en 2028, y, segundo, porque removerlo mandaría una señal de debilidad en el gabinete. Por eso, el fiscal está blindado. Lo saben él y López Obrador, así como todos sus malquerientes. Por tanto, el mandatario no puede arriesgarse a un desplante. Esa es la razón por la que la presión llegó desde el Senado, la única instancia que puede y debe pedir cuentas a Gertz. Y es aquí donde nuevamente Monreal tendrá que hacer una operación quirúrgica para evitar que la sangre llegue al río. No le preguntaron si puede o quiere. Tiene que hacerlo, porque el conflicto no puede ni debe seguir manchando al Presidente. La razón es simple: AMLO está en medio de un fuego cruzado entre dos de los hombres más cercanos a su círculo más íntimo, políticamente hablando. Y esto, junto con la polémica por la Casa Gris complica la agenda del Presidente. Además, hay que considerar que, mientras administra conflictos que traspasaron el anillo más próximo a su entorno, la economía nacional es arrastrada por el contexto internacional y el mal manejo de nuestras finanzas. Lo grave es que, de seguir esta tendencia, nada bueno espera a los mexicanos. Basta ver los índices inflacionarios y el precio de los combustibles. Fatal.
Nunca se lo propuso, pero Samuel García, gobernador de Nuevo León, se convirtió en un factor de peso en Movimiento Ciudadano, en una especie de factótum, cuya voz define incluso quiénes sí y quiénes no pueden ser candidatos del partido naranja. Pero eso no lo hace volar tan alto, por ahora. Por el contrario. Ya dijo que no quiere ser candidato a la Presidencia de la República en el 2024. Quiere concluir su gestión como gobernador de Nuevo León, para no cometer el mismo error de su antecesor, Jaime Rodríguez El Bronco, quien se dejó llevar por el canto de las sirenas y embelesado por el poder, en 2018, se aventuró a buscar la silla del Águila con un estruendoso fracaso para él y su estado. Samuel tiene 34 años de edad y, si todo sale como lo planea, concluirá su gestión en seis años, a los 40, una edad propicia para pensar en otra cosa. Pero será hasta entonces. Esa claridad y la forma en la que logró llegar a la gubernatura le permite ponerse al tú por tú con los mandamases del movimiento naranja. De hecho, ya desplazó a figuras que en su momento predominaron en el partido, como el gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro, o su coordinador en el Senado, Clemente Castañeda. El único que está encima de él, en este momento, es Dante Delgado, senador y líder nacional del partido. Uno de los capítulos más recientes en los que hizo valer su predominio fue cuando desecharon por completo la candidatura de Roberto Palazuelos al gobierno de Quintana Roo. Varios miembros de la cúpula naranja tenían dudas sobre si debían o no bajar al Diamante Negro, por todos los tropiezos que tuvo y sus desafortunadas declaraciones. Sin embargo, fue Samuel García quien le dio la última estocada y pidió con vehemencia que no lo dejaran llegar. De acuerdo con integrantes de MC, que estuvieron cerca de las conversaciones en las que se discutió el caso Palazuelos, les planteó, entre otras cosas, que no podían tener a un candidato “mirrey”, porque a él le había costado mucho trabajo quitarse ese estigma. Así fue. Hoy en MC y en Nuevo León ya no ven a Samuel como un junior ni como mirrey. Lo ven como un factor real de poder, como un gobernador hecho y derecho que, políticamente, dejó en el camino a otros, cómo Alfaro. Lo perciben como conciliador e innovador en su gestión, mientras que al jalisciense lo definen como pendenciero y con formas poco amables para hacer política. Samuel ya hizo acuerdos con medio mundo. Con Luis Donaldo Colosio, alcalde de Monterrey, acordaron gobernar juntos y, en caso de que él quiera buscar la Presidencia, lo apoyará con todo. Dante Delgado, a su vez, le ofreció todo para arropar su gestión en Nuevo León, junto con su diputación federal y sus representantes en el Senado. El presidente López Obrador y la federación acordaron respeto y trabajo coordinado, lo que ya se reflejó en una baja en la incidencia delictiva de su estado. De esa forma, por más que le pese a muchos, Samuel García pasó de ser un mirrey y junior de la política a un gobernador mejor que otros que se dicen con muchas tablas y experiencia en la política. Órale.
Para finalizar… Como siempre, todos se fueron por la más fácil, quizás pensando que, si le atinaban, el político les debería el favor. La licencia temporal solicitada a la Cámara de Diputados por el diputado federal Jorge Luis Llaven Abarca, inmediatamente lo colocó como interino, secretario General de Gobierno o de regreso a la Fiscalía General del Estados, con el propósito de sacar a flote a cualquiera de las dos últimas instituciones. Esa rumorología que se viene dando, no hace más que contribuir a la desestabilización política interna de Chiapas. Son falsos los rumores de que el gobernador Rutilio Escandón Cadenas pedirá licencia para colocarse en un puesto en el Gobierno Federal, intentan debilitar las fortalecidas bases de su administración que, paulatinamente, está cumpliendo el propósito de combatir la corrupción, las simulaciones y acciones que afectan el desarrollo del pueblo de Chiapas. Quienes han quedado huérfanos políticos y económicos de administraciones anteriores, anhelan un interinato que los vuelva a “reactivar” en el reparto de la obra pública, las proveedurías, los recursos económicos y cualquier situación que les permita seguir teniendo una vida de gente rica, aun cuando en el pasado lo hayan obtenido de acciones ilícitas. El gobernador Escandón es un aliado comprometido y de verdad con la Federación, concretamente, con su amigo el presidente Andrés Manuel López Obrador. Él mismo ha dejado en claro y está convencido que la situación en que encontró al Estado de Chiapas, lo obliga a concluir su sexenio, como lo mandatan las leyes, para concretar el desarrollo y el bienestar de la entidad. Desde luego, en política también existen posibilidades de seguir creciendo para todos aquellos que se dedican a esta noble actividad, así que si el presidente López Obrador, necesitara al mandatario chiapaneco en el Gabinete Federal, tendría que ser para estar entre los prospectos a sucederlo en los procesos electorales federales del 2024. Todo puede suceder, pero a su debido tiempo. Jorge Luis Llaven Abarca, es un profesional de la política y la administración pública, es agradecido con quienes le han brindado la oportunidad de figurar en esos escenarios y ha cumplido con creces, así que él irá a donde les sirva a las estrategias de la Cuarta Transformación; los resultados positivos que dio en la organización y desarrollo de las asambleas de información de la Reforma Eléctrica, es un punto a su favor. Por lo anterior, dicen los enterados que operará la Revocación de Mandato Presidencial en la región del Soconusco, bajo las siglas de la Asociación Civil “Que siga la democracia”; así que, para poder cumplir debía pedir licencia temporal a la diputación federal, subiendo su suplente Roger Nanguyasmú Vicente. Llaven Abarca, tiene su propio proyecto político, camina poco a poco y sin prisas, todo a su debido tiempo. Así que aquellos que buscan desestabilizar a Chiapas, inventándole un interinato, simplemente se equivocaron. Quizás, se les olvida la excelente relación entre el gobernador Rutilio Escandón y el diputado federal con licencia Llaven Abarca. Ojo.
¿Cómo ve?
Así las cosas…










