Dr. Roger Heli Díaz Guillén
Progreso y cambio social en México es tema general que lo delimitamos en la democracia como ejercicio del poder soberano del pueblo que ejercita de forma cíclica en tiempos de tres y seis años que popularmente identificamos como elecciones intermedias y presidenciales, de lo que, primeramente destacamos partiendo de los años sesenta, setenta y ochenta que el escenario político delimitaba a una oposición efímera que no representaba un porcentaje importante para realizar reformas en el poder legislativo, así como una izquierda política que emergió del avasallamiento del poder del estado en 1968 y se organizó en partidos políticos como el partido popular socialista; partido auténtico de la revolución mexicana; y partido socialista unido de México; destacando la historia que la apertura democrática inició con el presidente Luis Echeverría Álvarez y se consolidó en el gobierno de José López Portillo con el sistema de partidos que hoy prevalece, que representó un avance y transformación de la vida pública y democrática en México eliminando el corporativismo de gobierno para atender otras voces.
En la historia contemporánea de nuestro país en materia de progreso es evidente que existen aciertos y también pendientes o deudas sociales como el medio ambiente y áreas naturales protegidas; pueblos indígenas y afro mexicanos; pueblos campesinos y desarrollo rural y agrario; entre otros no menos importante como el agua; observándose en el terreno de cambio social un avance sustantivo en la intervención ciudadana en la vida pública mediante el ejercicio democrático del voto para la renovación de los poderes ejecutivo y legislativo en sus tres y dos niveles, respectivamente y un cambio de forma de gobierno que destaca una diferencia en la distribución de los recursos públicos priorizando la atención del bienestar social, pobreza y hambre; abonando a ello lo informado por el INEGI en cuanto a población que han movido en positivo su nivel de pobreza y exclusión; que como gobierno es aprobado según refleja la votación 2024 por 35 millones de mexicanos activos democráticamente, que sumados a los casi 40 millones de ciudadanos que no votaron y fueron omisos consintiendo lo que la mayoría decida; estamos ante una realidad que 76 millones sostiene el gobierno que les resuelve más necesidades sociales, ante poco más de 20 millones que todavía tienen resistencia al cambio y seguir caminando construyendo y reinventando, no excluyendo o polarizando.
El marco de referencia nos lleva al terreno del pensamiento crítico para el ejercicio democrático donde la ciudadanía se transforma en masas sociales que se mueven en los escenarios de cada partido político; destacando Manuel Moreno que Democracia “varia en tiempo y formas, de acuerdo con el desarrollo de la sociedad de que se trate…la democracia es una construcción en el tiempo; trayendo este planteamiento las ideas expuestas en entrevista en el medio por la politóloga de la oposición en México, Denise Dresser, en cuanto a que le “…entristece saber que la mayor parte de mis compatriotas volvieron a colocarse las cadenas que les quitamos en los ochentas y los noventas…esa democracia que nosotros defendimos, de contrapesos…ante la llegada de un autoritarismo disfrazado de democracia verdadera…políticamente es una regresión”.
La democracia perdida según la politóloga es la del corporativismo y sectarismo que hastió al ciudadano mexicano y que se expresó en 30 millones de votos en el 2018 que apostaron a un cambio que después de seis años lo ratifican e incrementa la aceptación de 6 millones de mexicanos que se sumaron al movimiento social identificado como de la transformación de México; dejando la expresión de la politóloga el que vea a México y los mexicanos como una “sociedad fallida” que es manipulable con mentiras; trayendo esta expresión el pensamiento del escritor ruso Antón Chéjov quien tiene un particular punto de vista sobre lo que denomina sociedades fallidas, entendidas estas donde existen “…mil tontos por cada mente exitosa y mil palabras torpes por cada palabra consciente. La mayoría siempre sigue siendo tonta y constantemente domina a lo racional…por ejemplo, millones de personas bailan y repiten canciones y palabras sin sentido, y la persona que escribió la canción se vuelve famosa…incluso las personas tienen su propia opinión sobre cuestiones de la sociedad y la vida…alguien que nos hace reír con tonterías es mejor que alguien que nos despierta a la realidad y nos lastima diciendo la verdad. Por tanto, la democracia no es adecuada para sociedades ignorantes, porque la mayoría ignorante decidirá su destino”.
México es polifacético en su democracia que ha estado en una constante lucha contra la condición de sociedad fallida, dando un primer paso que refleja madurez de la conciencia ciudadana en el año 2018 y un crecimiento ciudadano de intervención al 2024; quedando dentro del beneficio de la duda el que la ciudadanía crezca en la conciencia y pensamiento crítico de la vida pública y de la democracia participativa e incluyente, siempre y cuando el bienestar social tenga como plataforma el desarrollo humano que busque la libertad, identificación de capacidades humanas y la responsabilidad de sobrevivencia a partir de la resiliencia.
Se concluye reconociendo y resaltando que, dentro del progreso político y cambio social abordado México tiene más de una tercera parte de su cuerpo social dormido por muchos años, cuya apatía consiente la vida pública pero que su intervención en vuelta a la realidad puede cambiar el rumbo de la historia o fortalecerlo. México en los últimos tres siglos se ha quitado tres veces las cadenas de opresión política y de gobierno, 1810, 1910 y 2018. México esta caminado sin izquierda y con oposición cada vez más débil encerrada en un mundo que se les cayó; en proceso de extinción para en su caso renacer con proyecto, misión, visión, trabajo social y político alternativo e incluyente; partiendo de lo disponible pensando en lo posible.










