Enrique Jiménez De la Mora
Pluma de Gallo
El IMSS y la Revolución
Esta semana fue revolucionaria y popular. El domingo pasado celebramos el 111 aniversario de la Tercera Transformación: la Revolución Mexicana. El martes pudimos presenciar la 112 Asamblea General Ordinaria del Instituto Mexicano del Seguro Social. Lo cercano de las fechas no es coincidencia. En el corazón del IMSS se encuentran los ideales de la Revolución y en las aspiraciones de cobertura universal se encuentran los sueños de quienes pelearon todas las batallas para alcanzar la justicia social.
El 20 de noviembre se conmemoró el aniversario de la Revolución en la Ciudad de México. En la ceremonia, el presidente Andrés Manuel López Obrador pronunció un discurso que, entre otras cosas, enfatizó que este proceso histórico era el más profundo y popular que ha vivido México. En ese sentido mencionó, que antes del estallido de la Tercera Transformación, la idea de justicia simplemente no existía. A manera de ejemplo, citó un escrito enviado por los trabajadores de la Confederación Obrera de las Fábricas del Valle de México a Porfirio Díaz que decía lo siguiente:
«El obrero de México, señor presidente, en vano consagra su vida entera al trabajo… el obrero tiene en el presente una existencia angustiosa para procurar un mezquino alimento a su familia, y en el porvenir solo espera una vejez impotente, amargada por la miseria y afligida por enfermedades»
Así, después de años de batallas, disputas entre grupos y un corazón sediento de justicia; se alcanzó la estabilidad de México y con ello también, la implementación de nuevas formas de hacer política: otros personajes, otros ideales y por fin: la meta de alcanzar justicia social. Dentro de estos nuevos ideales nacionales, uno de los que quedó establecido en la Constitución de 1917 es la siguiente:
«Se considera de utilidad pública la expedición de la Ley del Seguro Social y ella comprenderá seguros de invalidez, de vida, de cesantía involuntaria del trabajo, de enfermedades y accidentes, y otras con fines análogos»
La creación e implementación de esa nueva legislación -producto de la Revolución- no fue fácil. A manera de ejemplo, en la Asamblea del IMSS llevada a cabo el 23 de noviembre de este año, el Director Zoé Robledo citó a Ignacio García Téllez quien le dijo a Ávila Camacho en 1944:
«Señor Presidente, van a quemarme el Seguro Social (…) pero yo no me voy de las oficinas, y si lo queman, yo únicamente le ruego que de las cenizas resurja el Instituto Mexicano del Seguro Social»
Los retos de alcanzar justicia social y que el IMSS sea parte de todo un plan de bienestar no fue fácil y hoy lo es menos. Como mencionó Zoé Robledo, después de 36 años de «vendaval neoliberal» que consistió en la desinversión del sistema de salud al permitir el déficit de infraestructura y de personal, así como un modelo curativo y no preventivo, hubo consecuencias en la vida de la población: más de 4 millones de derechohabientes con diabetes y más de 7 millones con hipertensión.
En este panorama -desconcertante por sí mismo- el IMSS tuvo que seguir manteniendo los ideales de la Revolución en su columna vertebral: contratamos a más de 8 mil médicos y médicas, así como a 23 mil enfermeras y enfermeros y además sumamos a las prioridades el combate a la corrupción. La pandemia también dificultó nuestras tareas de por sí ya complejas, pero lo logramos: reconvertimos y vacunamos.
Frente a esta montaña rusa para garantizar la justicia social revolucionaria, sólo queda una certeza: «El IMSS de la Cuarta Transformación es el porvenir: el futuro con bienestar» (Robledo, 2021).
¡Jala Pluma Gallo Giro!
Enrique Jiménez De la Mora.
Licenciado en Ciencias Políticas con Especialidad en Administración Pública y Políticas Públicas.
Titular de la Jefatura de Servicios de Salud en el Trabajo Prestaciones Económicas y Sociales.
I.M.S.S. O.O.A.D. Chiapas.
@quiquejm









