Opinión y propuesta
Mtro. Andrés Domínguez
El que se calienta, pierde
En los últimos días hemos visto un encontronazo inédito entre el presidente y la prensa.
Lo obvio 1: Carlos Loret, difunde un reportaje que muestra un estilo muy lujoso de vivir, por parte de un hijo del presidente, entrando así en contradicción con los postulados de su padre, a quien le gusta pontificar sobre la austeridad.
Analicemos: ¿Desde cuándo los hijos de alguien están obligados a vivir como sus padres pregonan? ¿Qué acaso no hay hijos que ya adultos, ganan más que sus padres y cambian su estilo de vida? ¿O de religión? ¿O de país? ¿O por qué José Ramón López Beltrán tiene que vivir su vida como su papá dice? ¿Sólo porque es hijo del presidente?
Otra: El reportaje de Loret insinúa tráfico de influencias entre el hijo del presidente y la empresa Baker Hughes, pero no lo comprueba. Y eso constituye una falta al más mínimo rigor periodístico, ¿o no? Si la Oposición da por ciertas estas insinuaciones, ¿por qué no las denuncian ante la fiscalía correspondiente? Si el resultado de la investigación fuera cierto, sería el fin del presidente. El sueño opositor hecho realidad. Pues entonces, ¿por qué no impulsar dicha investigación?
Lo obvio 2: Carmen Aristegui, fue señalada por el presidente tras haber hecho un símil entre el caso de la casa de Houston de su hijo, con el conocido caso de la Casa Blanca de la ex Primera Dama, Angélica Rivera; en el sexenio pasado.
Analicemos: ¿Acaso Aristegui desconoce los antecedentes de Loret como alguien que monta historias que luego difunde como ciertas? ¿Qué no es verdad que este periodista se prestó a ello en el sexenio de Calderón? ¿Qué por haber sucedido hace mucho, ya no importa? ¿O qué evidencia hay de que ahora Loret, ya no miente? ¿Por qué ahora, Aristegui le concedió veracidad? ¿Es tan ingenua?
Lo obvio 3: El presidente ha regresado varias veces sobre el tema, despotricando contra ambos comunicadores, para finalmente dar a conocer presuntos datos sobre los ingresos de Carlos Loret, contraviniendo así, varias disposiciones legales.
Analicemos: Si lo que insinúa Loret no es verdad, como el presidente afirma ¿entonces por qué regresa una y otra vez sobre el tema? ¿Qué no sería mejor dejarlo pasar? O si le indigna tanto, ¿por qué no pone a disposición toda la información sobre la relación entre Pemex y Baker Hughes para demostrar que no hay malos manejos? ¿Por qué generaliza y pone en el mismo costal a Aristegui y a Loret? Como si fueran iguales. Recordemos que por lo menos a la primera nadie le ha probado que monta historias. ¿Por qué dio a conocer los presuntos ingresos de Loret, sabiendo que no es funcionario público? ¿Qué hay de malo en ganar quince veces el sueldo del presidente? ¿Ganar más que el presidente, ya es en automático, sinónimo de corrupción? O si el presidente tiene información de que Loret es corrupto, ¿por qué no lo denuncia?
El presidente debe serenarse y recordar que, en política, el que se calienta, pierde. Y en esta ocasión, le ganó el coraje de padre y cayó, al igual que aparentemente también Aristegui; en el juego de Loret; el cual será aprovechado por sus opositores para golpearlo todo lo que puedan, afirmando corrupción, pero sin aportar pruebas. La ira es mala consejera y puede sacar lo peor de las personas. Ojalá el presidente se tranquilice y pueda volver a concentrarse en hacer su trabajo.
Además, opino que es necesario e importante, generar políticas públicas educativas, en relación al cuidado, protección y preservación del ambiente.









