Por la Conciencia
Dr. Roger Heli Díaz Guillén.
Los politólogos, comunicadores y televisoras que sirvieron a gobiernos anteriores que hoy se expresan molestos con los resultados electorales, el momento histórico y circunstancias que vive el México contemporáneo los alcanzó y obligó a definirse como oposición no crítica y en veces verborrea, que las redes sociales identifican como fachos, combatiendo a un sistema de gobierno que inició en el 2018 buscando desvirtuarlo en razón de haber cerrado la llave y bolsa económica de recursos públicos del estado a un sector identificado popularmente como Pseudo pensadores, tecnócratas, artistas politiqueros, pseudo ambientalistas, actores a modo e investigadores molestos que habían monopolizado los fondos creados y destinadas al “gremio elite” de la cultura, el arte, la comunicación, el periodismo, el cine, televisión, educación e investigación, así como los reconocimientos y distinciones en estos campos de expresión; existiendo datos de los muchos millones de pesos pagados en años por gobiernos priistas y panistas a televisoras, periodistas, comunicadores, asesores; pensadores, películas subsidiadas a Eugenio Derbez; entre muchas realidades de los fines de los recursos públicos ya documentados y enjuiciados por la historia.
El México de hoy lo mueve la transformación y el bienestar social que no es entendido por el gremio de “pensadores” que siguen en la iluminación que México es tonto y manipulable en lo general como un todo o raza cósmica; que durante años se dedicaron a lo suyo perdiendo el rumbo y dirección política nacional basado en un sistema de partidos que resulta ser la conexión con la ciudadanía de cerca de cien millones de votantes; donde el trabajo ideológico por ellos realizados no fue asimilado por los actores políticos del gremio de oposición conformado por tres partidos, mucho menos traducido a comunicación convencional y directa con la ciudadanía; olvidando la oposición y sus pensadores que después de errores sin reconocerlos y disculparse, no es posible entender un cambio de actitud y propuesta de cambio político; dejaron de ver y reconocer que la continuidad en la vida social trae aparejada cambios en la expresión y formas de intervención, por lo que México es una realidad que ha caminado en busca del mayor beneficio de su realidad y apoyos de bienestar social que hoy ve a una oposición entrampada en mentiras y verdades, que lo único que los uno es la soledad y la separación con el pueblo de México.
En los tiempos de transformación viene emergiendo una nueva clase política y una vieja clase de políticos de oposición que han entendido que con el enemigo cerca, buscando espacios para seguir existiendo en esta puesta en escena que derrumbo los castillos que le quedaban a la oposición hoy mutilada sin el PRD. Hoy los nuevos actores tienen la obligación de mutar a una apertura democrática incluyente no corporativa, valorando que el voto hoy ya no solo se moverá por la pobreza y la ignorancia, sino también lo que representan los grupos y personajes de la vida pública que ya gobernaron y que en este 2024 tuvo sus repercusiones; representando un reto el trabajar por despertar a cuarenta millones de votantes que se han mantenido en el abstencionismo donde la ciencia política jugará un papel importante en el pensamiento político que los tiempos exigen.
La competencia política es necesaria para el fortalecimiento democrático de México por lo que ante la agonía de tres partidos en alianza como oposición, de los que quedan dos en el escenario político por haber perdido el PRD su registro por inexistencia social geopolítica; resulta necesario cerrar historias de partidos que nacieron, crecieron, se desarrollaron y lograron el fin último de todo partido político que es llegar a gobernar y sostenerse; entendiendo que las elecciones del 2018, 2021 y 2024 mandan mensajes de decadencia donde la omnipotencia y creencias políticas se esfumaron, así como la existencia de estos en el imaginario colectivo de las nuevas generaciones; cavando su propia tumba las voces autorizadas en este proyecto muerto, que impulsaron la polaridad, confrontación, denuncia y mentiras que se tradujeron en memes; dejando de buscar la conexión con verdades y proyectos y NO continuar jugando y aprovechándose del morbo ciudadano.
En México la democracia participativa se empieza a construir y solo serán parte los que se atrevan a cambiar la política de discursos georreferenciados no integrales, para trabajar desde la comunicación, formación social, ciencia política, organización, gestión e intervención social. Aquellos que vean en el desarrollo humano una ventana de intervención para la transformación, donde la ciudadanía deje de ser observadora de las acciones de gobierno y critica de sus errores; a ser parte activa y de opinión sobre acciones que involucren el bienestar social y los derechos humanos para su mejora constante.
El sano equilibrio de la vida democrática de un país es la pluralidad de voces, opiniones y fuerza sociales políticas, resultando escenario ideal que desfogue la molestia social poselectoral un parto social para el nacimiento de nueva o nuevas fuerzas políticas-sociales con propio proyecto de nación que identifique las debilidades de gobierno y trabaje en su mejora sin caer en la crítica polarizadora y no constructiva, atendiendo al pueblo que tiene como reto convencer a partir de romper el paradigma de lo que creen que es México y lo que en su polifacética realidad en verdad es la vida nacional. La democracia vive y se fortalece con la pluralidad y la convergencia. Esta historia continuará. Al tiempo.










