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Las vacunas y las pruebas de antígeno: delta vs. ómicron

Gerardo Gamba

Trabajos de investigación recientes despejan dudas que fueron muy frecuentes durante la última ola de COVID protagonizada por la variante ómicron. Una era, que tanto protegen las vacunas contra la enfermedad sintomática por la variante delta, en contraste con la variante ómicron. Otra era, si las pruebas rápidas de antígeno son tan eficientes para detectar la variante delta, como la ómicron. Dos artículos publicados la semana pasada ayudan a resolver estas dudas.

Un trabajo realizado en la Gran Bretaña y publicado en línea en el New England Journal of Medicine el pasado 2 de marzo (doi.org 10.1056/NEJMoa2119451) presenta un estudio de casos y controles, la efectividad de dos dosis de vacunas y el refuerzo contra la aparición de COVID sintomático por la variante delta o la ómicron. El estudio es muy grande. Incluyó a 886,774 personas con infección por ómicron, 204,154 con infección por delta y 1,572,621 sujetos controles negativos.

La efectividad de la vacuna de AstraZeneca para prevenir COVID sintomático por la variante delta, fue de 82 % a las 2 a 4 semanas después de la segunda dosis y disminuyó a 43 % después de la semana 25. Las vacunas de RNA como Pfizer o Moderna fueron más efectivas. Mostraron eficacia de 95%, que se mantuvo así por al menos 10 semanas después de la segunda dosis. En los tres casos el refuerzo con cualquiera de las vacunas de RNA, aumento la efectividad al 95% y se mantuvo así por al menos 10 semanas. En contraste, la efectividad de las vacunas para prevenir el COVID con síntomas fue mucho menor para la variante ómicron. En el caso de la vacuna de AstraZeneca inició en un 50% a las 2 a 4 semanas, después de la segunda dosis y disminuyo hasta prácticamente 0 en la semana 25. En contraste, las vacunas de RNA fueron efectivas en prevenir COVID sintomático por ómicron en 65 a 70%, lo que disminuyó al 10 % en la semana 25 después de la segunda dosis. En quienes recibieron AstraZeneca, el refuerzo con Pfizer o con Moderna aumentó la efectividad contra ómicron al 65% que, posteriormente disminuyó hasta el 8.8 %. En quienes recibieron vacuna de RNA y luego refuerzo de RNA es en donde se vio la mejor eficacia, con cerca del 70% que, se redujo al 40 % después de varias semanas. Estos resultados muestran que las vacunas fueron más eficientes para prevenir el COVID sintomático por la variante delta que por la ómicron, lo que explica en parte por qué hemos visto tantos casos clínicos de COVID en esta última ola. Lo bueno es que muchos otros estudios han mostrado que las tres vacunas han sido eficaces para prevenir las formas graves por cualquier variante.

Otro estudio publicado apenas como preprint en el sitio de medRxiv (doi.org/10.1101/2022.02.27.22271090) analizó la positividad de la prueba de antígeno para detectar la variante delta o la ómicron en voluntarios asintomáticos que fueron estudiados con pruebas de antígeno y PCR cada 48 horas, durante 15 días. Si la PCR salía positiva, se secuenció para determinar la variante y se analizó la positividad de la prueba de antígeno. De los 5,506 voluntarios estudiados, 153 dieron positivo por PCR, con 61 delta y 92 ómicron. El 23.5 % dio positivo por antígeno al mismo tiempo que la PCR y otro 23.5 % dio positivo por antígeno a las 48 horas. No hubo diferencia en la prueba de antígeno entre quienes tuvieron delta u ómicron, por lo que la prueba tiene la misma capacidad de detección para ambas variantes.

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