Las tribus de Morena y el tercer debate 

Las tribus de Morena y el tercer debate 

Historias de NegoCEOs 

Mario Maldonado

Caras largas, por momentos, y gritos de algarabía, en otros, fueron la constante en el equipo que acompañó a Claudia Sheinbaum al tercer debate presidencial. Más allá de los ataques de Xóchitl Gálvez, que desdibujaron la sonrisa de los asistentes, quienes veían y oían a su candidata en una pantalla de uno de los salones del Centro Cultural Tlatelolco, lo que se percibió en aquel lugar fue la división que existe entre las corrientes de morenistas: los tabasqueños, los herederos del gobierno de López Obrador, los del equipo de la exjefa de Gobierno y los “ultras” que tomaron las riendas de la CDMX y de la elección capitalina.

Al más puro estilo del priismo corporativista, el domingo, las bases morenistas se desbordaron por los alrededores del Centro Cultural Tlatelolco, donde se llevó a cabo el tercero y último debate presidencial hacia la elección del 2 de junio. Entre porras y batucadas, los asistentes lanzaron consignas contra los panistas, priistas y perredistas que desfilaron por la única entrada al recinto, y quienes vitorearon a la candidata oficial, quien llegó acompañada de su comitiva, integrada por Adán Augusto LópezMario DelgadoCitlali HernándezMarcelo EbrardManuel VelascoGerardo Fernández NoroñaSantiago Nieto, entre otros. 

Al coro de “presidenta, presidenta”, arribó Sheinbaum a Tlatelolco, para encontrarse con una noticia que después capitalizaría durante el debate: le dijeron que al equipo de Xóchitl Gálvez lo situaron en el salón denominado 2 octubre, fecha en la que se conmemora la matanza de 1968, ocurrida en la Plaza de las Tres Culturas y ordenada por el entonces presidente priista Gustavo Díaz Ordaz. ¿Fue coincidencia o una trastada del INE? Difícil de saber, pero fue un simbolismo que Gerardo Fernández Noroña se encargó de dispersar entre los asistentes, con indignación y sorna, y que finalmente usó Sheinbaum para referirse a la tragedia estudiantil. 

En primera fila, para observar en la pantalla los intercambios, el presidente del partido, Mario Delgado, la secretaria general, Citlali Hernández, entre otros liderazgos de Morena. No se alcanzó a ver el gesto de Delgado cuando Xóchitl Gálvez reveló una supuesta investigación de las autoridades de Estados Unidos sobre su persona por un supuesto nexo con Sergio Carmona, un empresario tamaulipeco asesinado en Nuevo León a finales del 2021, a quien se le acusó de financiar a Morena a cambio de operar con el llamado “huachicol fiscal” en las aduanas del país–, pero el silencio en el salón fue sepulcral. Lo mismo cuando la candidata de la oposición volvió a llamar “narcocandidata” a Sheinbaum y “narcopartido” a Morena. También se notó la molestia de la mayoría de los morenistas cuando Gálvez habló del tema religioso y la tachó de “hipócrita”. 

Fuera de esos momentos incómodos, el resto del debate transcurrió entre momentos de silencio y de algarabía, sobre todo cuando Sheinbaum respondía los ataques de Gálvez y posicionaba sus temas, las cuales traía muy bien estudiados y un guión del que poco o casi nada se salió. El momento de mayor efervescencia fue cuando la morenista remató con lo que consideró las diferencias de visiones entre la alianza opositora y la de la 4T. «Ellos son pasado, nosotros somos presente y porvenir”, remató. 

Pero lo más marcado en aquella sala del Centro Cultural Tlatelolco fueron las tribus, o los grupos que, se sabe y se dice, poco se llevan y que de ganar Sheinbaum la Presidencia de la República van a generarle muchos dolores de cabeza. El caricaturista Rafael Barajas «El Fisgón”, director de la escuela de cuadros de Morena, y el ideólogo Pedro Miguel, representando a los “ultras” del movimiento, junto a Citlali Hernández y Fernández Noroña, aunque estos dos últimos por su lado; el tabasqueño Adán Augusto López, con su excoordinador de campaña, Arturo ÁvilaCésar Yáñez y Manuel Velasco, los conciliadores, quienes irán a mover los hilos al Congreso; Omar García HarfuchLuz Elena González, Carlos Ulloa y Alfonso Brito, del equipo de la CDMX cercano a Sheinbaum; los líderes de trabajadores Ricardo AldanaNapoleón Gómez Urrutia y Pedro Haces, representando al sindicalismo, entre otros morenistas como Juan Ramón de la Fuente y Tatiana Clouthier. El excanciller Marcelo Ebrard, muy callado, junto al extitular de la UIF, Santiago Nieto

Conciliar con las tribus de Morena será uno de los grandes retos de Sheinbaum. 

@MarioMal

Compartir:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *