Congreso: al servicio de los chiapanecos

Letras Desnudas

Mario Caballero

Como comentarista político me ha tocado ser testigo de diversos acontecimientos, tanto buenos como malos. Como la alternancia democrática del país o, más recientemente, la descomposición social de Chiapas a causa de la violencia del crimen organizado. Lo cual produjo muchos daños a nivel local, entre ellos, el deterioro o el debilitamiento de las instituciones.

Por lo mismo, se perdió la seguridad, se recrudeció la violencia en importantes regiones del estado, empeoraron los servicios públicos, creció la pobreza, el desempleo y el analfabetismo. Peor todavía, las instituciones parecieron estar en contra de los chiapanecos. Jamás fueron un patrimonio común y, me atrevo a decirlo, ni siquiera aspiraron a serlo.

En estos tiempos, sin embargo, se percibe un cambio en la forma de ejercer el poder, misma que está recuperando la credibilidad y la confianza en las dependencias y organismos gubernamentales.

Ejemplo de ello es el Congreso del Estado, que hasta hace pocos meses servía al poder y fue utilizado por la anterior clase gobernante para desfogar frustraciones y emprender las peores acciones de revanchismo político. Hoy, en cambio, le sirve a los chiapanecos.

QUÉ TIEMPOS AQUELLOS

En este cambio tiene mucho que ver la visión, la vocación de servicio y la convicción del actual presidente Luis Ignacio Avendaño Bermúdez, un político de experiencia que ha demostrado compromiso y capacidad para lograr los mejores acuerdos en favor del bienestar de los ciudadanos.

Desde la presidencia de la Mesa Directiva ha buscado el diálogo con los diversos actores y organismos representativos de la sociedad civil, para que en conjunto se generaran las soluciones más idóneas a las problemáticas que presenta el estado en materia de justicia, salud, educación, seguridad y desarrollo social.

“Tenemos que legislar con humanismo”, refirió durante su toma de protesta como presidente del Congreso del Estado, comprometiéndose a trabajar en unidad y concordia con todas las fuerzas políticas, y a desempeñarse con respeto, responsabilidad, prudencia, humildad, templanza y justicia. Y lo que hemos visto en su actuar hasta el reciente término del segundo periodo de sesiones es precisamente eso.

Esa manera de ver la política ha llevado a Luis Ignacio Avendaño a establecer una agenda legislativa que camina en el sentido de promover y proteger los derechos humanos, consolidar la seguridad y la paz social, bridar mayores garantías de acceso a la justicia y ha puesto en el centro de las decisiones a las personas. Por eso, cobra sentido su declaración de que se debe legislar con humanismo, pensando en la gente y anteponiendo los intereses de la colectividad.

Su forma de actuar y conducirse, sin duda alguna, tiene una importante connotación política. Sobre todo, si se compara con lo que fue del Congreso local en el pasado inmediato.

Imposible olvidar, por ejemplo, cuando toda una legislatura se puso de acuerdo para aprobar una iniciativa de ley que protegiera al entonces gobernador del estado a través de la imposición de un candado legal que impidiera iniciar un proceso judicial en su contra por posibles actos de corrupción. Es por eso que Juan Sabines Guerrero sigue sin pisar la cárcel.

Tampoco se puede olvidar que diputados de otra legislatura fueron cómplices de otro exgobernador que usando la fuerza pública se apoderó del Poder Judicial, evitando a punta de pistola y amenazas que el entonces magistrado Jorge Clemente Pérez asumiera la presidencia, para la cual había sido elegido.

En este mismo sentido, reprobable el desempeño de los diputados que autorizaron cada uno de los préstamos solicitados por Sabines Guerrero, volviéndose cómplices del daño financiero y el endeudamiento para el estado por más de 21 mil millones de pesos.

A aquellos diputados no les interesó el bien común, simplemente servir al poderoso, cumplirle sus caprichos y con ello llenarse los bolsillos y obtener todo tipo de prebendas políticas.

LOGROS

Qué bueno que en esta etapa conocida como la Nueva ERA haya funcionarios como Luis Ignacio Avendaño con una manera distinta de ver el ejercicio del poder, que busca implantar en cada acción, en cada gestión, en cada nueva iniciativa aprobada, una visión humanista del quehacer legislativo, donde ha contado con el respaldo de Mario Guillén Guillén, presidente de la Junta de Coordinación Política. Porque legislar no es sólo hacer leyes, sino también es meditar en los beneficios que esta función debe ofrecer a los ciudadanos.

Por lo mismo, el diputado Luis Ignacio ha impulsado y respaldado leyes modernas, claras, justas, alineadas al marco constitucional, que abonan hoy en día a hacer de Chiapas un estado más justo, próspero, seguro, igualitario y con paz social.

Ejemplo de ello es la aprobación de las reformas al Código Penal local que tienen como objetivo proteger la vida de las personas, combatir los delitos de homicidio y feminicidio y salvaguardar la integridad de niños, niñas, adolescentes y mujeres víctimas de violencia.

Tras ello, el delito de feminicidio será imprescriptible, es decir, su persecución y castigo no tendrá un tiempo determinado.

Asimismo, los sentenciados por los delitos de violación, feminicidio, homicidio doloso, pederastia, secuestro, tráfico de menores, corrupción de menores, pornografía infantil, lenocinio infantil, trata de personas, lesiones por ataques con ácido, sustancias químicas y corrosivas, no tendrán derecho al indulto.

En cuanto a sanciones: el que cometa feminicidio por razones de género se le impondrá una pena de 55 a 100 años de prisión, y una multa de ochocientos a dos mil Unidades de Medida y Actualización.

A los responsables de homicidio calificado, con esta reforma, se les aplicará una sanción de 30 a sesenta años de prisión.

Estas reformas aprobadas no sólo tienen la virtud de combatir estos delitos y servir como dique contra la impunidad, sino también coadyuvan a reparar el tejido social, ya que garantiza una justicia más efectiva para las víctimas y envía el portentoso mensaje de que en Chiapas los delitos contra la niñez y las mujeres no serán tolerados y menos tratados con indulgencia.

Y así como estas reformas, también bajo el liderazgo de Avendaño Bermúdez el Congreso ha aprobado otras en favor de la transparencia y la rendición de cuentas en el ejercicio de los recursos públicos; en el combate a la violencia familiar; en la protección y conservación del medioambiente; en el reconocimiento de los derechos de los animales de compañía y su protección, y, especialmente, en la promoción de mayores instrumentos para el fortalecimiento de la estrategia de seguridad implementada por el gobernador Eduardo Ramírez Aguilar, que ha tenido importantes resultados en los últimos seis meses, como colocar a Chiapas como la segunda entidad más segura del país.

EN SÍNTESIS

En fin, el desempeño del nuevo Congreso del Estado, que está dispuesto a escuchar las demandas de la sociedad, atender los grupos en conflicto, mantener un frente común con el Ejecutivo contra la inseguridad, la marginación, la pobreza, el analfabetismo y el valemadrismo del pasado, es señal inequívoca de que ahora sí está al servicio de los chiapanecos.

En cuanto al papel de su presidente Luis Ignacio Avendaño, demuestra que otra política es posible, más humana, que reconoce la pluralidad, el mérito del diálogo y el trabajo en unidad. Lo aplaudo.

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