Letras Desnudas

Mario Caballero

En los últimos días, Juan Sabines Guerrero se ha encargado de divulgar que la presidenta Claudia Sheinbaum lo nombrará encargado de la administración del proyecto del corredor industrial de la frontera sur. Por lo cual, ya se frota las manos por volver a Chiapas y aprovechar la coyuntura para impulsar políticamente a sus hijos.

Ese nombramiento, sin embargo, no es un hecho. Incluso, hasta podrían ser habladas. Con eso de que el cónsul es muy afecto a las sustancias alucinógenas, tal vez ese supuesto nombramiento es puro desvarío.

No obstante, que Juan Sabines quiera volver a Chiapas bajo cualquier circunstancia es una mentada de madre.

Me disculpo por la frase, pero ¿cómo se atreve siquiera pensarlo después de haber encabezado el gobierno más corrupto que haya tenido Chiapas en la historia moderna?

RADIOGRAFÍA

En esta entrega trataré de describir quién es Juan Sabines, cómo llegó al poder y explicar por qué es un político inmoral e infame, cuyo único patrimonio político que puede legar a su descendencia es basura.

Hasta el día de hoy se desconoce el verdadero lugar de su nacimiento y hay dudas sobre su paternidad.

Se dice que nació el 20 de agosto de 1968 en la Ciudad de México, pero sin ser reconocido por su supuesto padre, el exgobernador Juan Sabines Gutiérrez, quien negaba que fuera su hijo.

Sin embargo, debido a que Sabines padre necesitaba en ese entonces el respaldo de priistas de altos vuelos para su ascenso político y a la insistencia de la señora Patricia Clark, esposa del influyente gobernador de Chihuahua, Óscar Flores Sánchez, terminó por reconocerlo, pero con la condición de que él escogería el lugar de nacimiento.

Este fue el municipio Tepetlaoxtoc. Ahí le dio la paternidad a Juan José Sabines Guerrero. Se dice que en el acta aparecen como sus padres Juan Sabines Gutiérrez y María de los Ángeles Guerrero, quienes nunca vivieron en ese pueblo perdido del Estado de México.

No es todo. Su madre firmó como María de los Ángeles Guerrero de Sabines, cuando nunca hubo tal. Pues años antes el exmandatario había contraído matrimonio con la señora Natalia Venegas, mujer con la que tuvo dos hijos, uno adoptado al que llamó Carlos y le dio su apellido, y Josefina Sabines Venegas.

Hay rumores de que Sabines Guerrero tiene otra acta de nacimiento como originario de Pijijiapan. Además, él mismo dijo que había nacido en Tuxtla Gutiérrez.

Por lo tanto, tiene cuatro lugares de nacimiento y una paternidad forzada y nunca aclarada.

LLEGADA AL PODER

Cuando llegó a Chiapas con su familia en las postrimerías de los noventa, no tenía amigos en el estado, ni dinero, mucho menos respaldo político. Era un completo desconocido que había sido invitado por el priista Sami David David, supuestamente para ocupar el puesto de subdelegado estatal del Instituto de Seguridad Social al Servicio de los Trabajadores del Estado (Issste).

Pero nunca obtuvo el cargo. Fue así que su madre le pidió ayuda a Manuel de la Torre, quien le dio alojamiento y comida para él, su esposa y sus tres hijos.

De la Torre lo presentó con la clase política y pudiente del estado, quienes se cooperaban para pagarle hasta las cuentas de las borracheras y los gastos de su familia. Incluso fue él quien le pidió a José Antonio Aguilar Bodegas, entonces presidente del PRI estatal, que le diera un trabajo en el partido. De esta manera, Sabines fue nombrado dirigente municipal de la Fundación Luis Donaldo Colosio.

En 2001, Juan Sabines intentó ser candidato a la presidencia municipal de Tuxtla Gutiérrez, pero el priismo optó por Julio César García Cáceres.

A la sazón, Pablo Salazar, que se sentía agradecido por los favores que recibió de joven del exgobernador Sabines Gutiérrez, logró que el PRI le diera la candidatura a la diputación local de Tuxtla Gutiérrez.

También la candidatura a la alcaldía tuxtleca la obtuvo por Salazar Mendiguchía, quien en la noche de la elección de julio de 2004, en Casa de Gobierno, mostró gran regocijo ante sus colaboradores por el triunfo de Sabines. Hasta dijo: “ese triunfo es mío y para mí”.

Sabines fue un pésimo y desastroso alcalde en el corto tiempo que desempeñó el cargo.

Asumió la presidencia municipal sin haber concluido el periodo como diputado local y sin saber qué hacer para solucionar las necesidades más sentidas de la población. Por tanto, se dedicó a dilapidar recursos, traficar influencias y finalmente utilizó el puesto como trampolín para llegar a la gubernatura.

El proyecto “Agua para todos, todos los días” fue una tapadera de corrupción. Durante el año y tres meses que dirigió al Ayuntamiento se la pasó lanzándole alabanzas a Salazar. Incluso nombró a sus colaboradores bajo la aprobación de Pablo.

Aunque ahora lo niegue, Sabines también le debe la gubernatura a Pablo Salazar.

Cuando fue desechado del PRI, Salazar fue quien negoció su postulación por el PRD con Jesús Ortega, Jesús Zambrano y Carlos Navarrete. Es más, contaron con el voto más importante del perredismo en ese momento, el de Andrés Manuel López Obrador.

De acuerdo con información pública y publicada, Pablo favoreció la campaña de Sabines con recursos, vehículos y personal del gobierno estatal. Se dice que hasta le prestaba el helicóptero oficial para trasladarse de un municipio a otro.

Su coordinador de campaña y principal operador político fue Amador Rodríguez Lozano, el tijuanense enviado por Salazar que es conocido por ser un mapache electoral y por haber convertido leche en polvo durante su periodo como fiscal en la administración sabinista.

Durante la campaña no sólo hubo compra de votos y un uso desmedido de recursos financieros. Pues el día de la elección algunas personas vieron a Mariano Herrán Salvatti en las bodegas del IEPC cambiando urnas con votos a favor de Sabines.

Su gobierno terminó por hipotecar tres generaciones de chiapanecos que hoy en día están condenados a pagar una deuda pública y con proveedores que en conjunto rebasó los 40 mil millones de pesos.

LAS TRAICIONES

En su último Informe de Gobierno, Pablo Salazar le pidió al pueblo chiapaneco apoyar a su sucesor: “¡Ayúdenle! Denle fuerza sin regateos. Háganlo su líder hasta que logren, al final de la jornada, que Juan Sabines Guerrero se convierta en el mejor gobernador de Chiapas”.

Pero lo que hizo Sabines fue traicionar a todos los que le tendieron la mano.

A Manuel de la Torre, quien le dio de comer y lo impulsó cuando apenas llegó a Chiapas, lo envió a prisión a los ocho días de haber asumido el poder, acusándolo de atentados contra la paz y la integridad corporal y patrimonial de la colectividad y del estado. El delito de De la Torre fue haber sido operador político de José Antonio Aguilar Bodegas en la elección a la gubernatura en 2006.

A Aguilar Bodegas, quien le dio su primer empleo en Chiapas, lo acusó de asociación delictuosa, operaciones con recursos de procedencia ilícita y, sin ningún fundamento, de intento de homicidio. Esa persecución política terminó con una ficha roja de la Interpol contra el excandidato al gobierno chiapaneco.

A su mayor benefactor, Pablo Salazar, lo metió a la cárcel junto con siete de sus más cercanos excolaboradores, entre ellos Mariano Herrán y Alfredo Palacios. Al menos cincuenta funcionarios del pabliato huyeron del estado.

¿Cómo se atreve entonces pensar en su regreso a Chiapas, donde mucha gente a la que tanto daño le hizo le guarda mucho coraje?

[email protected]

Compartir:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *