Letras Desnudas

Mario Caballero

Entre los aspirantes a la candidatura de Morena a la presidencia municipal de Tuxtla Gutiérrez, hay uno bueno, uno regular, uno maleta, una oportunista, una inútil y dos pillos de siete suelas. Usted ya se imaginará quiénes son.

Morena tiene la enorme responsabilidad de desarrollar un proceso de selección de su candidato o candidata apegado a sus estatutos, transparente, legal y alejado de favoritismos.

Pero de Morena todo se puede esperar. Excepto, congruencia, honestidad y capacidad para proponer un buen proyecto político. Y lo digo porque hay fuertes rumores de que los pillos, aunque no van adelante en las encuestas, podrían quedarse con la candidatura por influencias y favoritismos.

¿QUIÉNES SON?

Uno es Carlos Morales Vázquez y el otro, Guillermo Santiago Rodríguez.

Empiezo con Carlos Morales. No es un secreto que su aspiración a repetir por tercera vez en la presidencia municipal fue impulsada por el oaxaqueño Antonio Santos Romero, quien presume tener una sólida amistad con la presidente Claudia Sheinbaum.

También juegan un papel a su favor las influencias de su hermano Plácido Morales, actual procurador general de la Defensa del Trabajo. No olvidemos que él fue el artífice para que Carlos obtuviera la candidatura que lo llevó a reelegirse en 2021.

Fuentes a este columnista refieren que Plácido intercedió por su hermanito ante el entonces presidente López Obrador, y quien se encargó de operar el movimiento fue la exsecretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, que le llamó en la noche al gobernador Rutilio Escandón exigiéndole que bajara de la candidatura a Felipe Granda y que pusiera en su lugar a Carlos Morales, ya que así le complacía al presidente. Dicho y hecho.

Una eventual candidatura de Morales Vázquez significaría otorgarle un premio a la corrupción. Sus dos trienios (2018-2021, 2021-2024) fueron lo peor que le pudo pasar a Tuxtla Gutiérrez.

Más allá de la ineficiencia de su gestión y de su incapacidad para generar soluciones a las problemáticas específicas de cada colonia o ejido, hay que tener presente que el gobierno de Carlos Morales operó bajo señalamientos de corrupción, nepotismo, tráfico de influencias, abuso de autoridad, complicidades y enriquecimiento ilícito. Ni hablar de su carencia de empatía, sensibilidad y compasión hacia sus gobernados.

¿Recuerda los años terribles de la pandemia de Covid-19 que dejaron un mínimo de 800 mil decesos a nivel nacional y daños profundos en la economía?

Pues Carlos Morales se olvidó de los tuxtlecos.

No los apoyó, no estableció medidas para la contención de los contagios, no proporcionó kits de prevención, no repartió despensas entre las familias con mayor vulnerabilidad, no condonó el pago de derechos o facilitó plazos para cubrir las cuotas de los servicios básicos, tratando de coadyuvar a la economía de las miles de personas que quedaron desempleadas. No hizo nada. Inclusive, le ordenó al personal del Ayuntamiento seguir laborando con normalidad, lo cual terminó con un saldo de más de veinte muertos por coronavirus, según señalan varias fuentes.

Hace poco, se dio a conocer que la Fiscalía de Delitos Electorales mantiene abierta una carpeta de investigación en su contra por presuntos delitos relacionados con su intención de volver a contender por la alcaldía.

El expediente fue turnado por el Instituto de Elecciones y Participación Ciudadana (IEPC) de Chiapas e involucra también a una de sus sobrinas, quien se ostenta como diputada local.

De hecho, le fue ordenado bajar y eliminar toda la propaganda con su nombre. Pero las lonas y los espectaculares siguen ahí, exhibidos como evidencia de que Carlos Morales está dispuesto a todo con tal de regresar al poder, así tenga que pasar por encima de las autoridades y las mismas leyes.

No sería la primera vez que este político actúe con igual prepotencia. En 2023, por ejemplo, el IEPC inició un proceso sancionador en su contra bajo el expediente IEPC/PO/DEOFICIO/035/2023 por utilizar recursos públicos en la promoción personalizada de su nombre.

Y, en 2020, la misma autoridad electoral declaró fundada una denuncia previa en su contra por violaciones al artículo 134 constitucional, atribuidas al uso ilegal de su imagen en funciones públicas. El número de expediente es el IEPC/PO/CG/CQD/EAMR/001/2020.

En cuanto al tema de fraudes, peculado y presuntos desvíos de recursos públicos, basta con mencionar las irregularidades detectadas por la Auditoría Superior del Estado por más de 23.3 millones de pesos en la revisión de la cuenta pública de 2024, en la que descubrió un esquema de simulación de compra de bienes y servicios. No existe evidencia física de lo adquirido.

Es más, la Auditoría Superior de la Federación detectó un quebranto financiero por más de 2.74 millones de pesos correspondientes a programas del Sistema DIF Municipal, durante los ejercicios 2023 y 2024, recursos que fueron utilizados para el pago de sueldos y salarios de personal de mencionada institución, pero sin la emisión de los correspondientes Comprobantes Fiscales Digitales. Se sospecha un posible desvío de recursos.

EL MEMOROLICO

Guillermo Santiago, por otra parte, es respaldado por una integrante de la dirigencia nacional de Morena de gran peso: Citlaly Hernández, quien funge como presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones del mismo partido.

Se dice que Hernández y otros morenistas, como Zoé Robledo, están impulsando la candidatura de “Memo”, un merolico metido a la política que, desde su arribo a la Cámara de Diputados en 2015 como resultado de una tómbola, ha cambiado su estilo de vida. Antes no tenía para comer, pero ahora es considerado uno los hombres más ricos de San Cristóbal de las Casas, su tierra natal.

Igual que Carlos Morales, enfrenta ahora mismo un proceso sancionador ante el IEPC, bajo el expediente IEPC/CA/043/2026, interpuesto por un ciudadano por presuntos actos anticipados de campaña y promoción personalizada mediante espectaculares.

Ciertamente, las bardas pintadas con su nombre por todo Tuxtla Gutiérrez se cuentan por cientos, y aunque él ha argumentado que se trata de publicidad de su padre, con quien comparte el mismo nombre y utiliza las bardas para publicitar sus servicios de ginecología en San Cristóbal, distintas fuentes periodísticas señalan que su padre no tiene ningún consultorio y hasta han puesto en duda la autenticidad de su profesión.

A todo esto, ¿de dónde obtuvo los 5 millones de pesos que gastó en dicha publicidad? ¿Acaso de los recursos que presuntamente desvió de los programas de apoyo a los jóvenes cuando dirigió el Instituto Mexicano de la Juventud o de la Delegación del ISSSTE en Chiapas, donde opera su protegida Nayeli López Méndez, subdelegada de Administración?

Aparte, sobre Memo Santiago pesan señalamientos de que abusa de la diputación federal para acomodar en distintas instituciones del sector salud a familiares de sus allegados. Como consta en la carta difundida en las redes sociales en la que uno de sus operadores políticos en San Cristóbal, Boris Ramírez Pérez, le pide que cumpla con la promesa de encontrarle un espacio laboral para su hijo Christian Antonio Ramírez Cameras, cirujano dentista, ya sea en el IMSS, ISSSTE, Hospital de las Culturas o en cualquier Centro de Salud del estado.

La imposición de Carlos Morales o Guillermo Santiago como candidatos a la alcaldía capitalina, sería como poner a Drácula a cuidar el banco de sangre.

[email protected]

Compartir:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *