Letras Desnudas
Mario Caballero
Carlos Morelos Rodríguez es un cacique que controla el municipio de Palenque como si fuera su rancho. Carlos Morelos abusa de su poder. Carlos Morelos es una vergüenza para el estado, acusado de enriquecimiento ilícito y, cínicamente, ha dicho que es protegido por los que prometieron la Cuarta Transformación de la vida pública del país, es decir, el partido del presidente Andrés Manuel López Obrador, llamado Movimiento Regeneración Nacional.
No sé de cierto si los morenistas han metido las manos para proteger a Carlos Morelos de los muchos delitos que se le imputan, pero si lo están haciendo estarían convirtiéndose en cómplices de este político que tanto daño le ha hecho a su municipio.
Carlos Morelos es el clásico político que al llegar al cargo promete que cumplirá cabalmente con sus responsabilidades públicas, desempeñándose con compromiso y honestidad, velando en todo momento por los intereses de todos. Empero, siempre termina buscando su bienestar personal en lugar que el de la ciudadanía. Por eso en su pueblo lo detestan, aunque esto parece no importarle, ya que sea que lo quieran o no es inmensamente rico.
PASADO OPORTUNISTA
“Don Carlos”, como gusta que lo llamen, dice ser de esos políticos surgidos de la cultura del esfuerzo. Sin embargo, tiene un pasado ligado al poder desde los años ochenta, en los tiempos del entonces poderoso PRI. Es decir, lo que él llama “cultura del esfuerzo” no es más que oportunismo, donde no pudo aguantar la comezón del poder para saltar de cargo en cargo y de hueso en hueso.
¿Qué ha sido Morelos? Primero, durante nueve años fue gerente general de Almacenes Liconsa, cargo que desempeñó de 1988 a 1997, precisamente en el tiempo que se cometió al mayor desfalco a esa institución a manos de Raúl Salinas de Gortari, quien adquirió 40 mil toneladas de leche en polvo y una cantidad importante de mantequilla contaminada con residuos del accidente nuclear de Chernóbil, que fue distribuida, sí, por Liconsa.
De 2002 a 2004 fungió como primer regidor de Palenque. De 2008 a 2010, fue oficial mayor del mismo municipio y, con el respaldo de Juan Sabines Guerrero, exgobernador que repartió miles de millones de pesos entre los candidatos afines a su gobierno, se convirtió en presidente municipal de Palenque para el trienio 2011-2012, que fue la primera vez que gobernó dicha localidad.
¿Y qué hizo? Lo que hacen todos los presidentes municipales que ostentan el cargo sin el mínimo gramo de vocación por el servicio público: disfrutar del poder, hacer una que otra obra para taparle el ojo al macho, reprimir a los disidentes y enriquecerse.
Después se incrustó en el gobierno del Partido Verde Ecologista de México (2012-2018), desempeñando el puesto de subsecretario de Gobierno Región 13 Maya, con sede en Palenque, mismo que ocupó de 2013 a 2015, que pasó sin pena ni gloria. Con su inútil actuación demostró que, al fin y al cabo, para eso viven los enanitos verdes.
SEGUNDO PERIODO
Acto seguido, volvió a ser candidato a la alcaldía de Palenque y ganó. Ironías de la vida: alguien que nunca ha demostrado capacidad para construir un buen gobierno y que, sin embargo, siempre ha abusado de los cargos para acrecentar su fortuna a costa del erario público, obtuvo un triunfo por más de cuatro mil votos de diferencia ante su rival más cercano. Esta fue la segunda vez que Carlos Morelos alcanzó la presidencia municipal (2015-2018).
Ese triunfo lo logró a través de la compra de consciencias, chantajes, condicionamientos sociales y amenazas.
Por otro lado, en ese periodo Carlos Morelos fue acusado de ocasionar un importante daño patrimonial a las arcas municipales, según una auditoría realizada por la Auditoría Superior del Estado (ASE), que descubrió compras con sobreprecio y obras inconclusas, cuyas facturas habían sido pagadas en su totalidad. Pero, al final de cuentas, no pasó nada.
Trascendió que Morelos negoció con el entonces auditor superior, para que el desfalco fuera omitido. Varios millones de pesos fue la suma que presuntamente pagó para quedar impune.
El 15 de septiembre de 2018, en el marco de la conmemoración del Grito de Independencia, Carlos Morelos protagonizó uno de los actos de represión más deleznables en contra del pueblo.
Para ese tiempo ya enfrentaba una gran inconformidad social por sus muchos abusos de poder, así como por los desvíos de recursos públicos. Mientras la población atravesaba carencias en cuanto a agua potable, alcantarillado, alumbrado público y servicios de salud deficientes, la riqueza del alcalde crecía. Se sabe que en esos años se hizo de residencias de lujo, ranchos ganaderos y hasta de un hotel.
Por lo mismo, la población se organizó para manifestarse en su contra durante el acto cívico. No obstante, Morelos ya se había preparado con un plan para reprimirlos.
Organizó un cerco con la policía municipal para permitir que sólo una parte del grupo manifestante entrara a la plaza pública, donde ya se encontraba una numerosa brigada de corte paramilitar con camisas blancas. Y en el momento en que uno de los manifestantes dada su discurso en contra de su gobierno, los agentes del orden comenzaron a aplicar gas pimienta en los ojos de los presentes y luego les lanzaron agua y piedras desde la Presidencia Municipal.
El enfrentamiento duró más de tres horas. E, incluso, el grupo de choque de Carlos Morelos y sus policías hicieron el intento de perseguir a los manifestantes dentro del hospital, donde se encontraban los lesionados de mayor gravedad.
Hasta donde se conoce, una de las personas que era parte de la protesta perdió la vida en el hospital tras los muchos golpes recibidos en la trifulca.
TERCER PERIODO
Para el periodo 2018-2021, Carlos Morelos se reeligió con el respaldo del Partido Verde. Y con ello siguió la corrupción y la represión.
En ese trienio, la gestión de Morelos Rodríguez fue señalada de cometer desapariciones forzadas, persecuciones políticas, torturas, abuso policiaco y ejecuciones extrajudiciales. Como la de Oliverio Jiménez López, quien murió por el golpe que le dio en la cabeza un agente policiaco con un tolete.
No fue todo. Entretanto los grupos de choque y policías de Carlos Morelos sembraban el terror y la violencia en el municipio y en las comunidades; por otro lado, permitían el tráfico de indocumentados, armas y drogas por los caminos de Palenque.
SEÑOR CACIQUE
Es por todo esto que decíamos que si los de Morena están protegiendo a Carlos Morelos estarían convirtiéndose en cómplices de un cacique que controla a Palenque como si fuera su rancho. Pues, además, él mismo se ha encargado de decir que impuso al actual presidente municipal, Jorge Cabrera Aguilar, que para el caso es su sobrino.
Hoy, como diputado local por el Partido del Trabajo, Morelos ha sido nuevamente acusado de enriquecimiento ilícito, ya que comentan que en fechas recientes adquirió un lujoso hotel en el Centro Ecoturístico “La Cañada” y otros en Cancún, Quintana Roo, y Playa del Carmen, adquisiciones que supuestamente hizo tras haber desviado dinero del municipio confabulado con Jorge Cabrera.
Mientras los morenistas no ordenen que Carlos Morelos sea investigado por estos actos de corrupción, la Cuarta Transformación de la vida pública del país que dicen estar logrando no será más que un mal chiste.
X: @_MarioCaballero










