Letras Desnudas
Mario Caballero
Hace unos días, el nuevo dirigente nacional del PAN, Jorge Romero Herrera, anunció el relanzamiento del partido con un nuevo logo, una serie de acciones y mejoras con las cuales pretende volver a la senda del triunfo. ¿Lo logrará?
PARADOJAS
La historia de PAN inició en el año 1939, cuando un grupo de empresarios y activistas encabezados por don Manuel Gómez Morín tomaron la arriesgada decisión de fundar lo que hoy se conoce como el Partido Acción Nacional.
Nació como una organización sin prejuicios, sin resentimientos, ni apetitos personales, cuyos primeros líderes aseguraban que lo único que querían era hacer valer su convicción en la vida pública, abanderar una causa clara, definida, coincidente con la naturaleza real de la nación.
Se puede afirmar que el PAN nació de la sociedad civil y no del gobierno, como fue el caso del PRI, y lo hizo bajo una ideología llamada humanismo político, que argumenta ser de centro, pero que en realidad es de derecha. Y lo que se entiende por derecha es esa posición política que acepta las diferencias sociales, económicas y políticas como parte natural de las cosas, sin perseguir la igualdad social y, desde luego, tampoco el bienestar de las personas.
Por tanto, al llegar al poder después de décadas de lucha contra su archienemigo el PRI, no se volvió aliado de la sociedad sino de los hombres más poderosos y adinerados de México, con los que trabajó codo a codo para generar beneficios mutuos.
Asimismo, fortaleció sus vínculos con la iglesia católica, en una especie de amasiato, puesto que el panismo defiende la doctrina conservadora y las ideas de la democracia cristiana. Por lo mismo, no fue extraño que en no pocas ocasiones interviniera en casos de pederastia para proteger a sacerdotes mañosos.
Por otra parte, muchos de sus militantes han puesto en mal al partido con su conducta inmoral y oportunista. Pues critican y censuran lo que en lo oculto promueven.
Como lo sucedido en 2006 en el estado de Veracruz, cuando los entonces diputados albiazules se lanzaron con todo a favor de la prohibición del uso de la minifalda, los pantalones ajustados y las blusas con escote en las trabajadoras del gobierno. El 15 de enero de 2009, en Guanajuato, decretaron sancionar con prisión a las parejas que se besaran en la vía pública.
Sin embargo, callaron ante la revelación de que el exdiputado de Baja California, Rubén Alanís Quintero, del PAN, sostenía relaciones sexuales con un menor de 15 años. También hicieron mutis al saber que había integrantes del narcotráfico incrustados en el gobierno de Vicente Fox, y que Martha Sahagún tenía en la nómina de la Presidencia a una bruja, quien fungía como su asesora.
Hipócritamente se han venido oponiendo al aborto y al matrimonio igualitario, que califican de antinatural. Pero aquella vez en que Jorge Serrano Limón (q.e.p.d.), exlíder panista del Comité Nacional “Provida” fue señalado de proteger a curas violadores y que utilizó recursos públicos para comprar artículos de lujo, como lapiceros con incrustaciones de oro, equipos médicos con sobreprecio y cientos de tangas(no es broma), no mantuvieron la boca cerrada sino la abrieron hasta más no poder para defenderlo.
CUESTIONAMIENTOS
El Partido Acción Nacional siempre se ha autoproclamado como un instituto político diferente, pero en los hechos ha demostrado ser lo más parecido a una calca del viejo PRI, con el agregado de que sus gobiernos no han dado el ancho.
¿De qué logros puede presumir?
De lo único que puede enorgullecerse es de haber sacado al PRI de la Presidencia y haber logrado que México diera ese paso fundamental hacia la alternancia democrática. En adelante, sus resultados son magros.
La administración de Fox involucró corrupción, tráfico de influencias, narcotráfico y fomentó el capitalismo de cuates. La de Felipe Calderón, el autoproclamado presidente del empleo, dejó al final del sexenio 867 mil 271 desempleados y, peor todavía, desencadenó una guerra contra el narcotráfico que hoy en día no se ha podido resolver.
CASO CHIAPAS
En el terreno local no ha sido mejor. Como botones de muestra están los nueve años de gobierno panista en la capital de Chiapas.
El exalcalde Enoch Araujo fue acusado de nepotismo, corrupción y por meter a sus familiares y amigos en la nómina del Ayuntamiento. Por si fuera poco, sostuvo un pleito absurdo con el exgobernador Julio César Ruiz Ferro, al que calificó de asesino.
El inefable Paco Rojas, actual regidor de la comuna tuxtleca, dejó en bancarrota al Ayuntamiento. Su último atraco a las arcas fue el ilegal “bono de productividad” que tramitó ante el cabildo al finalizar su trienio, y por el cual recibió casi tres millones de pesos.
Luego fue diputado federal, y brilló por sus reiteradas inasistencias. En 2006 fue candidato del PAN al Gobierno de Chiapas, pero se dijo que pidió 20 millones de pesos para declinar a favor del candidato del PRI. En 2008 fue encarcelado por los delitos de violencia familiar y homicidio calificado en grado de tentativa por golpear a su exesposa Mirna Camacho Pedrero. Y la lista de abusos de poder, corrupción, tráfico de influencias, etcétera, sigue y sigue.
Con todo eso, ¿con qué cara critica al actual presidente municipal de Tuxtla Gutiérrez? “Para tener la lengua larga hay que tener la cola corta”, reza la sabiduría popular.
En cuanto a Vicky Rincón, la última en esta tercia de panistas y que reniega sus raíces veracruzanas, tuvo un gobierno torpe y caprichoso. Fue acusada, entre otras cosas, de adjudicar de manera directa los mejores contratos de obra pública y proveeduría entre sus amigos y compadres.
En esta breve lista no podía faltar Carlos Palomeque Archila, exdirigente estatal del PAN en Chiapas, de quien se cuenta que con el exgobernador Pablo Salazar pactó entregar al partido a cambio de un pago mensual de cien mil pesos, proeza que también logró con Juan Sabines Guerrero, de quien presumía tener una sólida relación de confianza.
Al respecto, en la elección pasada no fueron pocas las denuncias de que vendía las candidaturas, especialmente las plurinominales.
¿LEVANTARÁ EL VUELO?
Ahora que se ha anunciado el relanzamiento del PAN está en duda de si podrá o no levantar el vuelo, ser otra vez esa oposición aguerrida, inteligente y efectiva que ganó la Presidencia en 2000 y 2006 y ser capaz de competirle de tú a tú a la maquinaria de Morena.
No obstante, más allá de sus errores y excesos, comprendamos que en el panismo hay políticos muy talentosos, mujeres y hombres competitivos, de prestigio, quienes podrían abonar para la recuperación de la credibilidad de la institución.
Entre sus nuevas propuestas está mejorar sus alianzas y desmarcarse del PRI, lo cual sería para el partido dar un paso al frente, ya que desde que se unió al priismo perdió cinco de las siete gubernaturas que tenía en 2018, y, en 2021, tenía más municipios y estados gobernados que Morena.
Y si en verdad cumple la promesa de tener procesos de afiliación abiertos y seleccionar las candidaturas por encuesta o primarias, entonces tendría la oportunidad de contar con candidatos con perfiles más ciudadanos.
La moneda está en el aire. Con estas reformas, y con la suficiente voluntad para llevarlas a cabo y reivindicarse ante el electorado por lo ocurrido en el pasado, el PAN puede colocarse como una opción política real.
Al tiempo.










