UNACH: En la ruta de la consolidación

Letras Desnudas

Mario Caballero

Para hablar de la UNACH hay que ser justos y objetivos.

Partamos por comprender que transformar una universidad tan grande, con miles de alumnos, con escuelas, facultades, institutos y direcciones en todas las regiones de Chiapas, no es una tarea apta para gente improvisada, sin visión y desconocedora de la esencia de la máxima casa de estudios.

Por eso, el trabajo realizado por el rector Oswaldo Chacón Rojas cobra una dimensión histórica. Pues, por una parte, la institución ha dejado de ser una fortaleza inalcanzable para abrir sus puertas al debate, a la modernidad y, sobre todo, a la realidad social de Chiapas.

Por otra, la rectoría de Chacón ha significado mucho más que una bocanada de aire fresco, en especial considerando que en el pasado inmediato la vida de la universidad se vio ensombrecida por cacicazgos e inercias burocráticas que frenaron el desarrollo académico, el crecimiento institucional y el espíritu crítico.

Hoy se vive una reestructuración profunda y su ratificación para un nuevo ciclo obliga a un análisis serio acerca del rumbo que ha tomado la Benemérita Universidad Autónoma de Chiapas.

EL RENACIMIENTO ACADÉMICO

El primer gran acierto de la administración actual ha sido la internacionalización y la apuesta por la excelencia docente. Atrás han quedado los tiempos en los que el prestigio de la UNACH flotaba en las aguas cenagosas del conformismo.

Hoy en día, esta casa de estudios destaca por haber logrado un hito histórico al colocar el mayor número de académicos en el Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores (SNII). Sí, hablamos de 283 profesores de tiempo completo reconocidos por su encomiable labor científica, incluyendo investigadores eméritos.

Esto no es un dato menor. Es la prueba fehaciente de que ahora la UNACH produce conocimiento de vanguardia, que investiga y publica estudios que impactan directamente en el proceso de transformación del estado y que coadyuvan en la solución de los problemas de Chiapas.

Entre esos estudios destacan los realizados por el Instituto de Investigaciones Biomédicas, que ha analizado la herencia amerindia de la población, lo cual permite adaptar los tratamientos médicos y entender mejor la incidencia de enfermedades transmitidas por vectores (como el dengue o el paludismo) dadas las condiciones climáticas y de marginación en la región.

Aparte de los estudios en salud pública, destacan varios proyectos sobre derechos humanos y cambio climático, cuyo objetivo es mejorar las condiciones socioeconómicas y ambientales en las distintas regiones chiapanecas. Por mencionar algo.

EDUCACIÓN, TECNOLOGÍA Y EL MUNDO GLOBAL

“Quien piense que una universidad pública debe estar exenta de los avances tecnológicos, comete un grave error”, dijo alguna vez Oswaldo Chacón.

En este sentido, su gestión ha sido visionaria al entender que la educación debe adecuarse a las nuevas realidades digitales que nos ha tocado vivir.

La consolidación de plataformas virtuales, el modelo educativo híbrido y la integración de tecnologías en la formación diaria de los estudiantes ha permitido que la UNACH amplíe su cobertura sin perder calidad educativa y académica.

Ahora bien, como botón de muestra del esfuerzo de la actual gestión por adentrarse en el mundo global es la magna Convención Internacional Universitaria 2026, que será el encuentro académico más importante en toda la historia de la UNACH.

Del 24 al 28 de agosto de este año, se llevarán a cabo más de 200 ponencias y 20 conferencias magistrales, además de congresos, simposios, paneles, seminarios, talleres y espacios culturales que reunirá más de 12 mil participantes de 17 países, como Argentina, Brasil, Chile, China, Colombia, Corea del Sur, Cuba, Ecuador, España, Estados Unidos, Guatemala, Honduras, Nepal, Países Bajos, Puerto Rico, Sudáfrica y, por supuesto, México.

Esta acción se trata de un esfuerzo monumental que coloca a Chiapas en el mapa mundial de la academia, demostrando que desde el sureste mexicano se pueden organizar eventos de talla internacional que fomenten el intercambio de saberes y la innovación.

En el aspecto educativo, no hay que dejar de observar que la matrícula unachense ha crecido de manera exponencial durante la gestión de Oswaldo Chacón. Con una comunidad histórica que supera los 36 mil alumnos distribuidos en sus distintos campus a lo largo del estado y en su modalidad en línea, la universidad se mantiene firme en su vocación de ser el principal motor de movilidad social en el estado.

Lejos de cerrar el acceso, la UNACH se ha convertido en el espacio donde los hijos de las clases más vulnerables encuentran la oportunidad de formarse un mejor futuro y cambiar el destino de sus familias.

DÍALOGO Y ACREDITACIÓN INSTITUCIONAL

A diferencia de otros rectores que despachaban desde el aislamiento o bajo las órdenes que salían del antiguo Palacio de Gobierno, el doctor Oswaldo Chacón ha mantenido un esquema de trabajo de puertas abiertas. Tiene un contacto permanente con la comunidad universitaria, generando con ello confianza en la nueva administración y logrando que tanto estudiantes como docentes se sientan parte activa de la transformación, y lo son en realidad.

Prueba de ello es su participación en los retos de la universidad y que Chacón Rojas ha enfrentado con inteligencia y capacidad. Por ejemplo, promover procesos de evaluación institucional con organismos acreditadores como los CIEES (Comités Interinstitucionales para la Evaluación de la Educación Superior), que garantizan a la sociedad chiapaneca que los programas educativos de la máxima casa de estudios cumplen con los más altos estándares de calidad a nivel nacional.

No olvidemos que bajo esta rectoría se alcanzó el logro histórico de acreditar el 100% de los programas educativos evaluables y de su matrícula. Y en los primeros días de este mes, la Benemérita UNACH recibió un dictamen preliminar favorable en su acreditación institucional. Es decir, en sus 51 años de existencia se encamina a que las CIEES reconozcan y avalen la calidad y solidez de los procesos académicos y administrativos de la institución, así como su compromiso permanente con la transparencia, la mejora continua y la excelencia educativa.

ENHORABUENA

Repito: para hablar de la UNACH hay que ser justos y objetivos. Si antes nuestra máxima casa de estudios fue utilizada como trampolín político o botín personal, ahora estamos frente a una administración que entrega buenos resultados, prioriza el rigor académico sobre el amiguismo y dignifica la labor de enseñar.

La reelección del doctor Oswaldo Chacón para el periodo 2026-2030 significa un voto de confianza a un proyecto probado. Es el más claro reconocimiento a un periodo donde la universidad recuperó su dignidad, amplió sus horizontes científicos y se vinculó de manera estrecha con la sociedad chiapaneca.

Sin duda de ningún género, el reto para los próximos años será mayúsculo. Mantener a la UNACH como faro de conocimiento y libre de la contaminación de los intereses ajenos a la academia, exigirá rigor y liderazgo. Empero, los cimientos están puestos y la ruta hacia la consolidación es hoy más clara que nunca. Enhorabuena.

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