Letras Desnudas
Mario Caballero
Al escritorio de este columnista llegó un legajo de papeles que podrían probar que Roberto Jordán Aguilar Pavón está nuevamente abusando del poder para obtener beneficios personales. Incluso, hoy en día es uno de los presidentes municipales más señalados por presuntos actos de corrupción, nepotismo, desvío de recursos públicos y enriquecimiento ilícito.
Estos documentos, obviamente, corresponden a la administración del municipio de Ixtapa, la cual encabeza Aguilar Pavón por tercera ocasión, esta vez por las siglas de Morena.
En el Estado Analítico del Presupuesto de Egresos del año 2025 se observa que bajo el concepto de “Mantenimiento de Edificio Presidencia” se ejercieron tres millones 973 mil 709 pesos, que consiste en la pintura de la fachada del Palacio Municipal. Sí, casi cuatro millones para darle una manita de gato al edificio donde él nunca despacha.
En junio pasado, un grupo de habitantes de la colonia Plan de Ayala, marcharon por las calles de Ixtapa para solicitar la intervención del gobernador Eduardo Ramírez, denunciando que Roberto Jordán estaba realizando obras con sobreprecio en el municipio. Como la pavimentación de 150 metros lineales de una calle que según costaría más de un millón de pesos, pero no contemplaba la instalación de los servicios básicos como drenaje y agua potable, que no han sido mejorados en por lo menos 60 años.
Acusaciones como éstas contra el alcalde Aguilar Pavón hay muchas, ¿pero debería sorprendernos?
QUÉ BONITA FAMILIA
En la novela El otoño del patriarca, Gabriel García Márquez medita sobre el poder como enfermedad. Línea tras línea nos reitera que el poder del tirano no conoce límites. El mando se presume como la capacidad de conseguir lo deseado. Nos cuenta que el poder es una voluntad que se impone sobre todo y todos: atrapa a la gente, colma el apetito, consigue obediencia, controla la vida común.
Esta novela describe a la familia de Roberto Aquiles Aguilar Hernández, padre de Roberto Jordán, quien es un verdadero tiranillo en Ixtapa, donde pone y quita gobiernos a su antojo.
Asencio Aguilar Cruz fue su abuelo, un político mediocre e insaciable que desde que fue presidente municipal de Ixtapa en 1938 (cargo que ocupó cuatro veces) fundó uno de los señoríos políticos que durante ocho décadas ha ejercido el poder sobre la localidad.
Jesús Rodríguez, integrante del Movimiento Popular en Defensa de Ixtapa, denunció hace algunos años que “la familia Aguilar ha hecho de este municipio una riqueza enorme. Y no hay nada en el progreso de la comunidad”. Refiere que les tienen miedo, que ellos, los Aguilar, imponen las cosas y que si se atreven a protestar los mandan a la cárcel.
Mientras han venido saqueando impunemente las arcas públicas también sumieron al pueblo en una pobreza dolorosa. A la par, crearon conflictos y disputas que en su mayoría terminaron en derramamiento de sangre.
Antonio Aguilar, cuñado de Roberto Aquiles, ya fue presidente municipal. Asimismo, Jaime Espinosa, su tío, y José Antonio Ochoa Aguilar, su primo, quien entregó el mando en 2015 a Roberto Jordán.
Roberto Aquiles fue alcalde de Ixtapa de 1999 a 2001. Repitió de 2011 a 2012. Y sus gestiones se caracterizaron por la represión y el encarcelamiento injustificado de decenas de pobladores que formaron una oposición contra su gobierno. La peculiaridad más notable fue la corrupción. Pues en ese momento adquirió ranchos ganaderos, residencias, camionetas de lujo y sus hijos tuvieron viajes de placer al extranjero.
Como todo cualquier cacique, Aguilar Hernández carece de ideología, de principios, es traidor y oportunista. No tiene brújula moral.
Perteneció al círculo más cercano del exmandatario Juan Sabines Guerrero, con quien obtuvo importantes prebendas políticas. Empero, al llegar las elecciones de 2012 traicionó a Sabines y se subió al gobierno de Manuel Velasco Coello.
Al culminar su segundo periodo como edil de Ixtapa, Roberto Aquiles le cedió el poder a su primo José Antonio Ochoa Aguilar, quien pretendió heredar la presidencia municipal a Ricardo Pérez Pérez, del Partido Chiapas Unido. Ese intento de imposición terminó por romper la alianza entre los primos.
De tal modo, Aguilar Hernández impulsó a su hijo que venía desempeñándose como tesorero municipal en la administración de su tío. Y lo convirtió en alcalde en una de las elecciones más fraudulentas de Ixtapa. Los pobladores lo acusaron de comprar votos a favor de su vástago, respaldado por el Verde Ecologista. Cuentan que sobornó a la gente e hizo uso de los recursos del Copladem (Comité de Planeación y Desarrollo Municipal) para financiar la campaña. Por ello, hubo una fuerte protesta por los resultados de la elección del 19 de julio de 2015. Nadie quería a un Aguilar más en el poder.
LOS ABUSOS DE ROBERTO JORDÁN
Durante su primer periodo como presidente municipal, Roberto Jordán fue señalado de caer en actos de nepotismo y conflicto de interés, asignando la obra pública a sus propias constructoras y a las de sus familiares.
Fueron conocidas sus constantes borracheras en los antros de Tuxtla Gutiérrez, desde donde despachaba los asuntos del municipio, y hasta se dijo que su padre era el que gobernaba en los hechos.
El “junior” se hizo de una quinta llamada El Cielito, ubicada a tres kilómetros de la cabecera municipal. Ahí llevaba a cabo las reuniones de cabildo, donde sólo acudían los regidores de su agrado. Pues tenía estrictamente prohibida la participación de la síndica municipal y de dos regidores, que eran de Morena.
Su primer periodo fue una borrachera de poder, donde los pobladores sufrieron enormes carencias en materia de salud, seguridad, servicios públicos y no se realizaron obras a pesar de que el municipio reportó importantes sumas de dinero en inversión de infraestructura social y urbana.
En 2018, Roberto Aquiles Aguilar volvió a ser acusado de fraude electoral para reelegir a su hijo en el cargo.
No es todo. También se dijo que compró votos para imponer a su hija Iris Adriana Aguilar Pavón en la diputación local por el Distrito X con cabecera en Bochil, donde ella en complicidad con su padre y hermano había ocasionado conflictos con tal de quedarse con el poder y los recursos del municipio. Asimismo, impuso a la pareja sentimental de Iris Adriana, Sergio Luis Zenteno Meneses, como presidente del Consejo Municipal.
En junio de 2019, circuló un vídeo en el que los regidores de Bochil estaban siendo obligados a renunciar. Detallaron que la entonces diputada Aguilar Pavón los citó con engaños en la capital del estado, pero no firmaron nada. A la sazón, tras su retorno a Bochil fueron interceptados en la carretera y encarcelados en Ixtapa, donde Roberto Jordán los hizo firmar su renuncia.
Roberto Jordán ha sido señalado por la Auditoria Superior del Estado de provocar un daño a la Hacienda Pública por casi 200 millones de pesos. Además, se le descubrieron obras fantasmas. Como las que según realizó en las comunidades Victórico R. Grajales y Manzanillo, que costaron más de 6 millones de pesos.
GALLINA QUE COME HUEVO…
Por eso pregunté al inicio si deberíamos sorprendernos que ahora haya gastado cuatro millones de pesos en pintar la fachada de la Presidencia Municipal, pues así ha sido su historia y no sólo la de él, sino de toda su familia caciquil.










