Hay que aplicarle la ley a la CNTE

Letras Desnudas

Mario Caballero

En la mañanera de ayer, al ser cuestionada sobre si habrá represalias por los disturbios ocasionados por la CNTE, la presidenta Claudia Sheinbaum dijo que no reprimirá a los maestros y que quedará a consideración de cada estado la aplicación de descuentos salariales a los que participan en el paro.

No sé usted, pero a estas alturas, y después del vandalismo que hemos presenciado en estos días, lo que menos le conviene al gobierno es tomar una postura tibia ante el radicalismo de la Coordinadora: lo mejor es aplicar la ley, con mano dura y en aras de proteger los derechos del resto de los ciudadanos.

¿NEGOCIAR? ¿DIALOGAR?

Como tuxtleco, he sufrido por las movilizaciones de la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación en Tuxtla Gutiérrez. Al igual que miles de personas en otros estados de la República donde la CNTE mantiene sus protestas, sobre todo en la capital del país, he perdido tiempo y sé de muchos amigos que también han perdido dinero por no poder llegar a sus trabajos por los bloqueos.

Pero, ¿quién asumirá la culpa de todo esto? ¿El gobierno o los maestros?

Yo no culpo a los maestros. ¿Por qué? Por la sencilla razón de que ellos son los mismos oportunistas y chantajistas de siempre y están actuando como lo han hecho desde que se tiene razón. No hay nada nuevo en esta movilización y menos en su conocida estrategia de coaccionar al gobierno para conseguir prebendas, privilegios, dinero y hasta cargos públicos a cambio de nada. Bueno, sí dan algo: mantienen la fiesta en paz.

Con la CNTE no se puede negociar, ni sentarse en una mesa a entablar un diálogo civilizado, ya que no son gente que escuche, razone, entienda y tome los acuerdos que beneficien a ambas partes. Son un grupúsculo de guerrilleros urbanos con hambre insaciable, al que mientras más le das más quiere. Por eso ha hecho de la protesta y el grito callejero una industria rentable, que le ha funcionado bien durante décadas.

En Chiapas, por ejemplo, durante las protestas de 2015 y 2016 llevaron las protestas al extremo. Pugnaban por la eliminación de la reforma educativa de Peña Nieto y la eliminación del proceso de evaluación, que descalificaron como “punitiva”; sin embargo, en esa supuesta lucha a favor de los derechos laborales de los maestros y de la educación, arremetieron no sólo contra las instituciones, sino también contra la sociedad, que terminó pagando los platos rotos.

En ese entonces, igual que ahora, tomaron distintas instalaciones gubernamentales, bloquearon los accesos a la ciudad, secuestraron la caseta de peaje de San Cristóbal de las Casas y utilizaron a los normalistas de la Mactumactzá para vandalizar unidades del trasporte público, realizar pintas, incendiar patrullas, saquear tiendas de conveniencia y hacer destrozos en las dependencias.

Asimismo, tomaron radiodifusoras para difundir sus comunicados y demandas. Incluso, las utilizaron para martirizarse, confrontar al gobierno con la sociedad y propagar el embuste de que eran reprimidos por las autoridades.

De hecho, el ocho de diciembre de 2015, mientras un grupo de educadores sostenía la evaluación en un recinto alterno, ubicado en la Escuela Nacional de Protección Civil, en el municipio de Ocozocoautla, los maestros de la CNTE bloquearon la carretera Coita-Tuxtla Gutiérrez para impedir dicho examen, pero terminaron por enfrentarse a las autoridades.

El resultado del altercado fue la muerte del profesor David Gemayel Ruiz. Y ante ello la expresión del entonces líder de la Sección 7, Adelfo Alejandro Gómez, fue: “Ahora sí, ya chingamos”. En lugar de condolerse, lo celebró Inmediatamente, el equipo de comunicación de la CNTE dijo que el Ejército y la Policía Federal asesinaron al joven docente al intentar disolver el bloqueo carretero en el crucero del Llano San Juan. Y aseguraron que Gemayel Ruiz había sido arrollado por un vehículo particular conducido por “los órganos represivos” (sic). Mentira.

Vídeos grabados por las cámaras de vigilancia mostraron que David Gemayel, junto con otros maestros, pusieron en marcha un camión que previamente habían secuestrado y lo dirigieron hacia donde estaba el grupo de policías. Al saltar, éste tropezó y cayó en el asfalto, quedando en el camino de las llantas traseras.

Al final de este movimiento, se dio a conocer que la administración de Manuel Velasco Coello había negociado terminar las protestas a cambio de dinero. Fueron varios cientos de millones de pesos que se depositaron supuestamente a las cuentas bancarias de Adelfo Gómez y de otros miembros de la directiva de la CNTE, de cuyo dinero no reportaron nada a nadie, mucho menos a las bases.

Pero como pregunté líneas antes, ¿de quién fue la culpa de que esto ocurriera? No de la CNTE, sino del gobierno que la dejó crecer y que le ha permitido destruir lo que le viene en gana cada vez que quiere y con total impunidad.

¿ALIADOS?

En este momento pasa lo que pasa con la CNTE porque la 4T la cobijó y le prometió lo irrealizable.

Cuando López Obrador fue candidato a la Presidencia en 2018, reclutó a los maestros de la Coordinadora para su movimiento político, prometiéndoles que echaría para atrás la reforma de Peña Nieto, lo cual cumplió una vez llegó al poder.

El gobierno de Peña falló en casi todo, pero lo bueno de su reforma fue que les quitó a los líderes de la mafia magisterial los espacios de autoridad y el control de los recursos del sector educativo. Y esto incluía tanto a los del SNTE como a los de la CNTE.

Pero con López Obrador los recuperaron y volvieron a tener la rectoría de la educación.

El gobierno actual volvió a aliarse política y electoralmente con la CNTE, y le prometió abrogar la Ley del ISSSTE y el congelamiento de la edad de retiro. Pero fiel a su costumbre, los maestros no le tomaron las manos a la presidenta, sino los pies. Por eso ahora demandan un aumento de 100% de sus salarios y el regreso del sistema de pensiones solidario.

El gobierno no les concedió el 100%, pero sí el 10%, que en verdad es un gran regalo tomando en cuenta la acelerada inflación, el casi nulo crecimiento económico y la mala situación de las finanzas públicas. No obstante, debido a la tibia respuesta de la presidenta, los de la CNTE siguen montados en su macho exigiendo el 100% de aumento salarial y la revocación de la reforma de pensiones individuales por medio de afores.

Comprendamos: dichas exigencias son absurdas. El país no tiene el dinero para aprobar un incremento salarial de tal magnitud y nacionalizar las afores tronaría las finanzas públicas, amén de repercutir en la economía nacional.

Convertir a los maestros de la CNTE en aliados de la 4T, hizo que al gobierno le crecieran los enanos.

APLICAR LA LEY

Pero volvamos al punto de partida.

La presidenta Sheinbaum puede ser lo más prudente que quiera y no confrontarse directamente con la CNTE, máxime cuando eso podría poner en riesgo la alianza electoral. Sin embargo, una cosa es eso y otra dejar que la disidencia magisterial atropelle los derechos del resto de los ciudadanos, de los cuales muchos son sus votantes.

Lo más apropiado es aplicar la ley, y no hablo de reprimir el movimiento, sino simple y llanamente utilizar las facultades que otorgan las leyes para recuperar el orden público e impedir que un grupúsculo que ha hecho de la protesta una industria muy rentable para sus líderes siga afectando la vida cotidiana de miles de personas.

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