Letras Desnudas

Mario Caballero

Las mismas complicidades, abusos de autoridad, corrupción y errores que llevaron al PRI a perder el poder, la Presidencia de la República, las mayorías en las cámaras legislativas y los gobiernos locales, situación que lo tiene en este momento en la irrelevancia, los está cometiendo ahora la 4T.

No digo que Morena vaya a perder el poder en las próximas elecciones, pero ¿dónde queda su credibilidad, dónde el discurso de que ellos no son iguales?

El PRI en su momento, al ver que se iba al despeñadero, quiso reivindicarse con la sociedad. Por eso desgarraba sus vestiduras afirmando que había nacido un nuevo PRI, con cuadros profesionales, honestos y preparados para gobernar en bien de los mexicanos. Pero en los hechos demostró ser el mismo de siempre.

No obstante, frente a las acusaciones de corrupción, Peña Nieto metió a la cárcel a varios gobernadores priistas. Como Roberto Borge, de Quintana Roo; Tomás Yarrington, de Tamaulipas, y Javier Duarte de Ochoa, de Veracruz, quienes siguen en prisión.

Este acto claramente desesperado por curarse en salud fue inútil. Si lo que quiso hacer Enrique Peña con estas detenciones era enviar el mensaje de que el PRI era otro, de que hacía justicia y castigaba la corrupción, incluso la de sus propios militantes, y en aras de ganar la confianza de la ciudadanía, fue demasiado tarde. El daño estaba hecho y la gente bastante harta de tanta corrupción y complicidades. Lo cual le abrió el camino a Morena para que llegara al poder y hoy en día domine el terreno político nacional.

ESCÁNDALOS DE MORENISTAS

Pero como decíamos al inicio, Morena y la 4T están ahora cometiendo los mismos errores del PRI. Prometió barrer con la corrupción, pero está escondiendo la basura debajo de la alfombra.

Ejemplo de ello son todos esos políticos desacreditados y envueltos en escándalos que tiene ocupando cargos de renombre en la estructura gubernamental y que protege de señalamientos de desvío de recursos públicos, latrocinio, peculado, abuso de funciones y enriquecimiento ilícito.

Son los casos del gobernador Rubén Rocha Moya, quien enfrenta acusaciones por supuestos nexos con el Cártel de Sinaloa; Américo Villareal Anaya, mandatario de Tamaulipas, que se encuentra envuelto en múltiples señalamientos por presunto financiamiento ilícito y hasta por presuntos vínculos con el crimen organizado.

También está Adán Augusto López Hernández, cuyo escándalo ha escalado a nivel internacional, puesto que es sospechoso de haber protegido o incluso ser cómplice durante su periodo como gobernador de Tabasco de las actividades ilícitas de su exsecretario de Seguridad, Hernán Bermúdez Requena, supuesto líder de La Barredora, organización señalada por extorsión, tráfico de personas y narcomenudeo en el occidente de Tabasco.

COMO EL CAMIÓN DE LA BASURA

Pero hay algo todavía peor que encubrir a un morenista corrupto, esto es, proteger a un no-morenista, a un impostor de la llamada 4T.

Uno de ellos es, ni más ni menos, Juan Sabines Guerrero, quien en diversas ocasiones ha traicionado el movimiento. Como aquella vez en que, al darse los resultados de la elección presidencial de 2006, él fue el primero en felicitar públicamente el triunfo del panista Felipe Calderón. Y lo hizo a pesar de que Andrés Manuel López Obrador le había dado la candidatura por el PRD al Gobierno de Chiapas ese mismo año.

Sabines traicionó a AMLO y a lo que en ese entonces comenzaba a cocinarse como el obradorismo. No obstante, tratando de congraciarse, fue generoso con políticos del círculo más cercano de López Obrador, como el finado Miguel Barbosa, al que prácticamente forró de billetes salidos del erario de los chiapanecos. No olvidemos que el exgobernador poblano fungió en su momento como delegado del PRD en Chiapas.

Con carretadas de paga es como el hoy cónsul en Orlando, Florida, tenía contentos a esta runfla de izquierdosos.

Sin embargo, el caso Juan Sabines Guerrero hace ver a Morena como un camión de la basura, que durante todos estos años no ha hecho más que recoger los desechos de la política. Pues tanto que ha criticado al PRI, que está protegiendo a este personaje que mantuvo relaciones políticas y económicas de la más dudosa legalidad con el presidiario priista Javier Duarte.

Y aquí hay una larga historia que contar, y para vergüenza de la 4T.

Se dice que Sabines hizo negocios y desvió recursos públicos utilizando las empresas fantasmas de Duarte. Y el puente entre el uno y el otro fue el suegro de este último, Jesús Antonio Macías Yazegey, mejor conocido como Tony Macías, quien durante el sabinato se paseaba por Chiapas en camionetas de lujo y custodiado por guardaespaldas armados hasta la ingle. Se sentía omnipotente y hasta omnipresente, ya que se creía “amo y señor” tanto de Chiapas como de Veracruz.

Con la aprehensión de Javier Duarte, su esposa Karime Macías, hija de Tony Macías, huyó del país, pero fue detenida el 29 de octubre de 2019 en Londres, y permanece en Reino Unido, donde la Corte de Magistrados de Westminster dio luz verde a su extradición a México.

Lo que son las cosas. Tony Macías que se creía todopoderoso, hoy no tiene más que algunos reductos tras sus sobrinos, a los que él impulsó en el gobierno de Duarte, ya que éstos se hicieron dueños de varios medios de comunicación que le pertenecían a la Organización Editorial Mexicana, consorcio de Vázquez Raña, y a través de ellos cobraron cientos de millones de pesos del erario de Veracruz.

Esos periódicos quebraron y los sobrinos de Tony Macías vieron reducidos su antiguo poder y fortuna en dos pasquines de cuarta que circulan en Tuxtla Gutiérrez y que le sirven al llamado “Tío Tony” como defensa de sus intereses.

OTROS CÓMPLICES

Otros cómplices de Sabines Guerrero también siguen disfrutando de una riqueza producto del saqueo y la corrupción.

Como Carlos Jair Jiménez Bolaños Cacho, extitular de Hacienda del Estado y supuesto sobrino de Tony Macías, quien fue uno de los principales causantes de la deuda bursátil de Chiapas, que supera los seis mil millones de pesos en la actualidad.

Él, en complicidad con Mayda Guerrero, prima de Juan Sabines, obtuvo una comisión por arriba de los 88 millones de pesos por la bursatilización de 5 mil millones del erario de Chiapas.

Por lo mismo, Carlos Jair vive en Puerto Cancún, uno de los desarrollos inmobiliarios más exclusivos de Quintana Roo, donde pasea en yates y en sus automóviles deportivos de alta gama. Lleva una vida de jeque a costa del dinero de los chiapanecos.

Por cierto, está por divorciarse y, como no puede tener propiedades a su nombre, su mayor temor es perder todo lo que con maña acumuló en ese corrupto sexenio.

Otros secuaces son Mauricio Perkins Cardoso y Carlos Octavio Castellanos Mijares, alias “el lagrimitas”, quien se pavonea como flamante notario público a sabiendas de que fue uno de los orquestadores y beneficiarios de la mega deuda generada en el sexenio sabinista, que acaba de denunciar el secretario de Finanzas, Manuel Pariente Gavito.

¿POR QUÉ?

La pregunta es: si la 4T no tiene ningún compromiso con Juan Sabines, ¿por qué lo sigue sosteniendo en el consulado de Orlando?

Ojalá que con el cambio en la Unidad de Inteligencia Financiera se investigue a fondo y se castigue el desfalco de Sabines Guerrero. De contrario, la 4T será cómplice del daño, que gusta señalar a los otros, pero a sus corruptos los encubre.

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