Letras Desnudas
Mario Caballero
Del lunes para acá, mucho se ha dicho y escrito sobre la renuncia de Zoé Robledo a ser candidato a gobernador de Chiapas. El tema no es para menos. El director general del IMSS es una pieza relevante en el Gobierno Federal y, por ende, era una de las cartas más fuertes de Morena para suceder al gobernador Rutilio Escandón. Así que por el impacto que tiene el asunto en la política local, me uniré al coro de comentarios.
Empiezo por cuestionar, ¿por qué renunció a ser candidato?
La pregunta es apropiada y conveniente. Sobre todo, considerando que nadie con altas probabilidades de éxito electoral renunciaría a sus aspiraciones políticas así como así. Como Robledo Aburto, quien además de haber demostrado su capacidad para administrar una institución tan grande como el Instituto Mexicano del Seguro Social, goza de la cercanía y aprobación del presidente de la República.
Por supuesto, no la tenía fácil. Frente a él había, y digo había porque él ya no está en la lista de los posibles aspirantes a la candidatura, políticos sobresalientes como Eduardo Ramírez Aguilar, quien en este sexenio no sólo ha sido un valioso elemento para sacar adelante las iniciativas y reformas del presidente López Obrador, sino también ha logrado ser presidente de la Mesa Directiva y presidente de la Junta de Coordinación Política del Senado de la República, cargo que actualmente desempeña.
Sin embargo, tenía con qué dar la pelea: preparación profesional, experiencia en la administración pública, capital político, respaldo social, aprobación presidencial, estructura política, prestigio e, inclusive, abolengo.
Pero, ¿por qué renunció?
¿Por ideales y principios como dijo el presidente López Obrador al anunciar que Zoé le había manifestado continuar al frente del IMSS y consolidar el IMSS-Bienestar? ¿Por continuar apoyando al presidente en la transformación del país y mejorar los servicios de salud en México, tal como él mismo lo expresó en sus redes sociales? ¿O porque tuvo que acatar una instrucción que sobrepasa su autoridad y sus deseos personales?
Para muchos es esto último.
¿LO BAJARON DE LA CONTIENDA?
En cuanto a política se refiere, en cualquier país del mundo suele suceder que las cúpulas del poder decidan quién va y quién no por algún cargo público. En México lo vimos claramente en el viejo régimen priista, donde el presidente de la República era el que elegía por “dedazo” a su sucesor y a los candidatos a gobernador.
Para ejemplificar el tema tenemos el caso de Manuel Camacho Solís, quien a pesar de ser una de las figuras más brillantes de la política nacional en los años noventa y que se vislumbraba como el candidato natural a la presidencia de la República en 1994 dados sus activos políticos y trayectoria, quedó fuera de la postulación cuando Carlos Salinas se inclinó por Luis Donaldo Colosio.
Camacho, obvio, mostró su molestia ante tal decisión. No obstante, luego dejaría una enorme lección de integridad política, ya que ante el asesinato de Colosio se volvió a pensar en él para asumir la candidatura del PRI, pero él, que entonces fungía como mediador en el conflicto entre el gobierno mexicano y los zapatistas, respondió: “Entre ser candidato y la contribución que pueda hacer a la paz en Chiapas, escojo la paz”.
Tomando de parámetro este ejemplo, ¿Zoé fue bajado de la contienda o él decidió bajarse para concluir la encomienda en el IMSS?
En mi opinión, fue lo segundo. ¿Por qué Morena o el presidente querrían dejarlo fuera de la jugada? ¿Qué motivos tenían si él contaba con grandes probabilidades de ganar la elección? ¿Acaso consideraban que los golpes mediáticos en su contra debilitaban las posibilidades del partido a retener el Gobierno del Estado estando lejos todavía de que arrancara el proceso electoral? No lo creo.
El presidente no es ningún tonto. Y conociendo que Zoé Robledo no es de las personas que se obsesionan con el poder, es muy posible que haya cambiado de opinión. Sólo los intransigentes nunca cambian sus posturas políticas y se quedan con las mismas ideas toda su vida. El admirado Winston Churchill no sólo cambió sus juicios muchas veces, sino también de partido, y no una sino dos veces.
Así que todo lo que se diga de que si lo bajaron de la contienda, de que se quedó sin respaldo político, de que la campaña de odio en su contra propició su caída, etcétera, etcétera, no son más que meras especulaciones.
LOS HECHOS
Con esta breve disertación no descarto nada, ni los caprichos propios del poder ni las decisiones sorpresivas. Empero, una regla implícita en el periodismo es que ante cualquier acontecimiento hay que sujetarse a los hechos, a la información, a los datos.
Entre esto está lo anunciado por el presidente López Obrador en la conferencia de prensa del lunes pasado y lo confirmado por el mismo director del IMSS en sus redes y en su columna publicada ayer en un periódico de circulación nacional.
AMLO dijo que Robledo lo buscó de urgencia el jueves de la semana pasada para pedirle que le permitiera continuar al frente del Seguro Social para seguir trabajando por la consolidación del IMSS-Bienestar, aunque eso significaría sacrificar sus aspiraciones a ser candidato a gobernador de Chiapas.
Añadió aun que lo felicitó por tamaña decisión. “En un proceso de transformación uno debe saber dónde puede ser más útil al proyecto: no se lucha por cargos, se lucha por principios, por ideales”, dijo.
No creo que Zoé ande como un quijote buscando hacer el bien a la humanidad, pero ha demostrado ser un hombre de principios e ideales.
Hace algunos años, siendo diputado local le tocó dar un discurso por la colocación del nombre de Samuel Ruiz en el muro del Congreso del Estado. Él, sabiendo que el desaparecido obispo había sido pieza clave para la destitución de su padre del Gobierno del Estado, en lugar de soltar una catilinaria contra el prelado, reconoció la labor que éste realizó por los chiapanecos, especialmente por los indígenas. Eso, en el buen español, se llama integridad.
El IMSS-Bienestar es una institución nueva, que nació durante la gestión de Zoé Robledo con el objetivo de brindar atención médica a los mexicanos sin seguridad social. ¿Qué pudo pasar si él hubiera dejado el cargo? Probablemente las metas establecidas no se cumplirían, entre ellas atender a 66 millones de mexicanos en más de 500 hospitales en todo el país con más 200 mil trabajadores de la salud.
Sin lugar a dudas, es este un reto por cuya relevancia no merecía cambiar de rumbo y menos todavía de timonel.
Por tanto, si Robledo pospuso su aspiración con tal de concluir el proyecto que inició bajo su dirección, bien por él. Esto no habla de derrotismo, calamidad y mucho menos de que lo hayan bajado de la competencia. Todo lo contrario, demuestra lealtad al proyecto del presidente López Obrador, profesionalismo y compromiso con su responsabilidad pública.
INSISTIR
Insisto: el impacto de este asunto en la política chiapaneca estriba en la relevancia que tenía el personaje en el próximo proceso electoral, pero todo lo que se diga de aquí en adelante sobre la sorpresiva decisión de Zoé Robledo no serán más que especulaciones, algunas sesgadas y otras con la intención de confundir al electorado. Mi consejo es que nos apeguemos a los hechos. Es lo mejor.
Twitter: @_MarioCaballero










