La omisión criminal de Rosy Urbina

Letras Desnudas

Mario Caballero

La administración de Rosa Irene Urbina Castañeda en Tapachula fue autoritaria, gorda, además de negligente en los temas que más importaban. Su gobierno no sólo fue considerado como un aparato hostil y corrupto, sino también como una estructura incompetente, incapaz de cumplir con sus responsabilidades básicas: garantizar la salud pública, generar bienestar para los ciudadanos, impulsar el desarrollo del municipio y rendir cuentas.

Pero ahora tendrá que enfrentar nuevos señalamientos relacionados con diversas obligaciones en materia de protección civil que no cumplió y que por lo mismo puso en riesgo la vida de miles de personas. En pocas palabras, cometió una omisión criminal.

Así lo dio a conocer el presidente municipal Yamil Melgar Bravo:

“Yo quiero ponerle nombre y apellido como es. La administración de Rosy Urbina, en omisión, no cumplió con todos estos estudios que se debieron atender y se debieron de dar”.

“Es terrible haber recibido esta administración con una serie de omisiones en las que no se atendió lo que legalmente se marca”.

“Estamos atendiendo la ausencia de acciones y que se derivan, en pocas palabras, como omisiones, como omisiones que son meramente graves, porque como servidores públicos, quienes hayan estado en la Secretaría de Protección Civil, pero también en la que estuvo aquí sentada, la licenciada Rosy Urbina, actualmente diputada federal, tiene que asumir sus responsabilidades”.

“No tenemos atlas de riesgo, que lo sepa Tapachula; no tenemos infraestructura, que lo sepa Tapachula; no tenemos equipo tecnológico, que lo sepa Tapachula, y no nos dejaron una secretaría en óptimas condiciones”.

“Por eso, gracias a que tenemos el apoyo de nuestro gobernador Eduardo Ramírez Aguilar, a través de la Secretaría de Protección Civil Estatal, nos están ayudando a fortalecer esta secretaría”.

PUNTOS SOBRE LAS ÍES

De acuerdo con los lineamientos establecidos en la legislación nacional y local en materia de protección civil, los alcaldes tienen la responsabilidad de garantizar la seguridad y protección de los ciudadanos ante desastres, y esto a través de la coordinación, planeación, ejecución de acciones preventivas y la atención de emergencias.

Esto incluye formular y ejecutar el programa de protección civil del municipio en sintonía con las especificaciones del Programa Nacional y Estatal, asegurar la respuesta oportuna ante situaciones de emergencia, actuar conforme a los principios de subsidiariedad, complementariedad, transversalidad y proporcionalidad en las funciones, así como elaborar y mantener actualizado el Atlas de Riesgos de la localidad, entre otros deberes.

Estas obligaciones deben realizarse sí o sí por los presidentes municipales, pero Rosy Urbina no cumplió con ellas en los casi cinco años que estuvo al frente del gobierno de Tapachula.

Comprendamos: la protección civil no es cualquier cosa, si las acciones que ésta implica se llevan a cabo con responsabilidad y compromiso, se convierte en pilar de seguridad, puesto que coadyuva a garantizar la protección de la comunidad.

Pero al no haber realizado los estudios y análisis concernientes a los riesgos que están expuestos los ciudadanos, Urbina Castañeda aumentó la vulnerabilidad de la población.

Y hasta donde se sabe, no elaboró el Programa Municipal de Protección Civil, no realizó campañas de capacitación para la población en general, no estableció mecanismos de coordinación con otras dependencias municipales, estatales y federales, no invirtió en la adquisición de equipos y herramientas necesarias para la atención de emergencias.

Tampoco hizo mejorías a la infraestructura urbana con el objetivo de brindar mayor seguridad en las zonas vulnerables, y ni siquiera mantuvo actualizado el Atlas de Riesgo, que es una herramienta fundamental con la que debe contar todo gobierno para la planificación territorial, la prevención de desastres y la toma de decisiones informadas.

Simplemente le valió una pura y dos con sal la vida y la seguridad de los tapachultecos.

A todo esto, ¿qué hizo con los recursos públicos destinados para tal fin?

Porque durante sus casi dos trienios como alcaldesa se llenó la boca diciendo que implementaba acciones para la capacitación del personal de Protección Civil Municipal y la competencia adecuada de la secretaría.

Empero, de acuerdo con diversas auditorías practicadas a su gestión, como la ASF/584/2022 de la Auditoría Superior de la Federación, todo ese dinero pudo haber terminado en otro lado menos en el fortalecimiento de la Secretaría de Protección Civil Municipal.

De hecho, en este momento se esperan los resultados de las auditorías ASF/628/2023 y la ASF/630/2023, realizadas por la Auditoría Superior de la Federación. Más las ejecutadas por la Auditoría Superior del Estado, ASE/026/2021, ASE/087/2021, ASE/067/2022 y la ASE/045/2023, que seguramente abrirán la cloaca de corrupción de su irresponsable gobierno.

RESPONSABILIDAD Y COMPROMISO

Por tanto, hizo bien Yamil Melgar al exhibir el desastre que heredó de Rosa Irene Castañeda, quien está ocupando un escaño en la Cámara de Diputados cuando debería estar enfrentando la justicia.

Pero lo más importante respecto a este caso es que el alcalde tapachulteco no se quedó cruzado de brazos. Tomó el toro por los cuernos y comenzó a desdoblar trabajos para vigorizar la Secretaría de Protección Civil y subsanar los errores cometidos en los dos trienios anteriores.

Entre las acciones llevadas a cabo hasta el momento se encuentran: la reparación y mantenimiento de la flotilla de vehículos de dicha secretaría, la adquisición del seguro vehicular de todas las unidades, la contratación de seguros de vida del personal de protección civil, la entrega de uniformes y equipo para los elementos activos, comisionados y de empleo temporal, así como chalecos para los integrantes de los comités humanistas, a los que también se les dotó de herramientas.

Asimismo, se compraron insumos, equipos de oficina, radios móviles y portátiles, fuente de poder y antenas para radios y accesorios, que ahora mismo están bajo uso de la dependencia.

Mejor todavía, se adquirieron cinco camionetas, una pipa, una mini excavadora, un mini cargador y dos motocicletas, con sus respectivos accesorios, los cuales ya están en funcionamiento.

Y no podía faltar la compra de equipo y material de atención prehospitalaria.

No es todo. Para contar con el personal suficiente se asignaron espacios de empleo temporal. Se contrataron 20 personas para los meses de marzo a mayo para atender la temporada de estiaje y Semana Santa, 20 para la temporada de lluvias y ciclones tropicales de junio a julio, 20 más para los meses de agosto a octubre en atención a la segunda etapa de la temporada de lluvias y ciclones, y otras 20 que laborarán durante noviembre y diciembre para la temporada invernal.

Y en cumplimiento con lo mandatado por los lineamientos de Protección Civil, se diseñaron y elaboraron los protocolos accionarios de comités municipales y el Atlas de Riesgo, que facilitarán la toma de decisiones ante posibles fenómenos naturales y fenómenos antropogénicos.

En resumen, consciente de que Tapachula necesita un gobierno que sirva y no uno que soslaye sus obligaciones, Yamil Melgar está actuando con compromiso frente la enorme responsabilidad de proteger la vida y el patrimonio de sus ciudadanos.

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