Letras Desnudas
Mario Caballero
Hay ocasiones en que las cosas más simples suelen ser las que mejores lecciones pueden darnos. Como una calle, por ejemplo, que es de la que quiero hablar hoy y que da título a esta columna. Sin embargo, no se trata de la famosa y lujosa Quinta Avenida de Nueva York, que atraviesa la ciudad recorriendo Manhattan de norte a sur, sino de la Quinta Avenida recientemente inaugurada por el alcalde Yamil Melgar Bravo, en Tapachula.
Quizá se pregunte por qué es tan importante hablar de esta calle. Pero la respuesta es simple y se encuentra en tres elementos fundamentales.
PRIMERO
Tiene un impacto positivo en la existencia de las personas y hace justicia social a miles de ciudadanos que viven en la zona y a los que a diario transitan por el lugar, ya sea caminando o en automóvil.
Comprendamos, primero, que una calle no es cualquier cosa. Tiene la capacidad de cambiarles la vida a los individuos. Puesto que es esencial para el desarrollo y bienestar de la población, ya que facilita la movilidad, el acceso a los servicios, impulsa la economía y mejora la calidad de vida.
Las calles no sólo son de toneladas de asfalto y concreto sobre un terreno de tierra; no sólo son vías de transporte, sino también son espacios de encuentro y convivencia social, que influyen de manera significativa en la cohesión comunitaria y la identidad.
En el caso de la Quinta Avenida de Tapachula se trata de una construcción integral, que abarca desde la 8ª. Oriente y la prolongación de la 3ª. Sur.
Son varias cuadras en las que se aplicaron 8 mil 411 metros cuadrados de pavimento hidráulico, 3 mil 783 metros cuadrados de banquetas y señalamiento horizontal y vertical. Asimismo, mil 660 metros lineales de guarniciones, 597 metros lineales de red de drenaje sanitario y 880 metros lineales de red de agua entubada. No podía faltar la instalación de tomas domiciliarias y hasta se construyó un canal de 62 metros lineales con muros de mampostería para evitar y prevenir encharcamientos en la zona.
Don Julio César Salazar, un habitante del lugar, comentó durante el evento de inauguración que este trabajo de modernización realizado por el presidente Yamil Melgar le da otro rostro al sur-oriente de la ciudad, ya que dicha obra viene a agilizar la circulación y, mejor todavía, contribuye a la seguridad de los peatones y automovilistas.
Y es cierto, esta obra, como muchas otras que se han realizado en la Perla de Soconusco en los últimos ocho meses, está modernizando la ciudad, permitiendo a la ciudadanía movilizarse con seguridad, sin riesgos de accidentes y con mejores servicios públicos.
Y si en esto se puede hablar de justicia social es porque está mejorando la situación de los habitantes, brindando una respuesta a esta demanda que tenía lustros sin ser atendida a través de infraestructura confiable, vanguardista, con enfoque inclusivo y garantizando que los beneficios se distribuyan equitativamente y sin excluir a ningún grupo poblacional.
SEGUNDO
El segundo elemento a mencionar es la transparencia y la honestidad que hay en el gobierno de Melgar Bravo en el ejercicio del presupuesto destinado a la obra pública.
¿Cuántos años llevábamos exigiendo que los recursos fueran utilizados de buena manera, priorizando las necesidades de la gente y ejercidos en obras y acciones de gran impacto social? La verdad, muchos. Empero, nada hicieron los gobiernos pasados por entregar buenas cuentas y menos todavía por realizar proyectos eficientes.
Para botón de muestra está el trienio de Samuel Chacón Morales, quien como alcalde de Tapachula terminó con un expediente integrado por el entonces Órgano Superior de Fiscalización del Congreso del Estado que en su momento reportó un fraude por más de 200 millones de pesos en obras que fueron ejecutadas y no pagadas, con decir que entre las irregularidades detectadas se encuentra la falta de comprobantes de dichos proyectos de infraestructura, pero sí están las facturas pendientes de pago.
El documento refiere la construcción de más de 40 obras en el centro de Tapachula, que en conjunto contemplaban el cambio de asfalto por pavimento hidráulico en las calles, modernización de la imagen urbana, redes de agua potable y drenaje sanitario, edificación de la Plaza Tapacholt que incluía servicios sanitarios, desazolve y muro de contención sobre el río Coatancito, así como estructura metálica, instalaciones eléctricas y plataformas.
¿Y qué pasó? Casi nada, que se dieron los anticipos que probablemente sirvieron para el pago de diezmos, pero el precio restante no se entregó. Por lo cual, la mayoría de esas obras quedaron inconclusas, aunque en operación. Fraude a todas luces.
Hoy, en cambio, con el objetivo de garantizar proyectos de calidad, el presidente Yamil Melgar está llevando a cabo las obras más necesarias en la localidad, y las hace con planeación, con el respaldo de la gente y transparentando los recursos implementadas en ellas.
La obra de la Quinta Avenida no es la excepción. Todo lo contrario, ha revelado al detalle en qué y cómo fue invertido cada peso de los tapachultecos.
Para mayor confianza, Melgar Bravo participó en la firma del convenio celebrado por el gobernador Eduardo Ramírez, la Secretaría de Honestidad y Función Pública y el Colegio de Arquitectos de Chiapas, mediante el cual se comprometen a avalar la transparencia y la buena ejecución de las obras. Y este convenio se signó precisamente en Tapachula, mandando la señal de que ahí las cosas se están haciendo bien, rindiendo cuentas y con el mayor profesionalismo posible.
TERCERO
Por último, y no menor en importancia, el compromiso demostrado por Yamil Melgar para cumplirle a los tapachultecos.
Ya hablamos de que la construcción de una calle, por muy simple que parezca esta acción, es un signo indiscutible de progreso y bienestar. Pero aquí hay algo más que debe observarse. Esto es, la voluntad política de impulsar el desarrollo del municipio con el acompañamiento y respaldo de la ciudadanía.
Pues cada proyecto realizado y puesto en marcha durante el periodo de Melgar Bravo está planeado de acuerdo con las necesidades de la sociedad.
No olvidemos que hace algunos meses el alcalde le abrió las puertas de su gobierno a la gente para que, con el apoyo de especialistas, académicos y expertos en diferentes áreas, se diseñara el Plan Municipal de Desarrollo, en el cual quedaron contempladas cada una de las obras a realizar. Es decir, proyectos como el de la Quinta Avenida no se realizaron ni con improvisación ni por capricho del gobernante, sino bajo el consenso de los ciudadanos y la autoridad.
Por eso decía al inicio que a veces una cosa tan simple como la construcción de una calle puede darnos la más grande de las lecciones. Y en este caso en particular hasta nos devuelve las ganas de creer nuevamente en la política.
Como en el viejo mito de la Caja de Pandora, en el fondo se encontraba una flor, la flor de la esperanza, que a Tapachula llegó de la mano de dos personajes, Yamil Melgar y Eduardo Ramírez Aguilar, quienes han comprendido que en estos tiempos no se puede gobernar sin la compañía de la gente y sin humanismo.










