Letras Desnudas

Mario Caballero

“Perro no come perro, pero chiapaneco sí come chiapaneco”.

Esta frase que se ha vuelto popular dentro del ámbito político de nuestro estado debería tenerla como referente Zoé Robledo Aburto, quien tiene a sus peores enemigos en cada chiapaneco a los que él mismo les abrió las puertas del Instituto Mexicano del Seguro Social para que ocuparan puestos clave.

THOMAS ULLOA

Ejemplo de ello es Jesús Eduardo Thomas Ulloa, quien hasta el 11 de octubre del año pasado fue titular de la Unidad de Administración.

Su nombre, de hecho, protagonizó un escándalo nacional el miércoles seis de diciembre de 2023, cuando un vendedor de dulces fue asesinado de dos disparos. Su cuerpo quedó tirado al lado de su puesto, que estaba ubicado a unos metros de la Fuente de Cibeles, frente al número 275 de la calle de Durango, y junto a éste una cartulina que contenía una amenaza dirigida a tres altos funcionarios del IMSS, incluido él.

El mensaje decía: “Primer y último aviso, nos dirigimos hacia Daniel Ramírez, Karina Sarmiento Castellanos y Eduardo Thomas Ulloa. Damos 24 horas para que presenten su renuncia, lacras. Estamos más que informados de todos sus movimientos, que hacen en colusión con todas las ratas del IMSS que los protegen robándose delegaciones”.

Tras esta amenaza se reveló un informe interno de la Secretaría de Seguridad Ciudadana en el que se enlistaban los nombres de quince empresas que supuestamente estaban coludidas con los tres funcionarios del IMSS.

En ese entonces Thomas Ulloa estaba a la cabeza en el organigrama de abasto en el Seguro Social. Bajo sus órdenes tenía a Jorge de Anda García, coordinador de Control de Abasto, y supeditados a éste figuraban los antes señalados: Karina Sarmiento como coordinadora Técnica de Planeación y Daniel Ramírez Garcen como jefe de la Coordinación Técnica de Administración del Gasto de Bienes y Servicios.

Diversas investigaciones encontraron que las quince empresas antes mencionadas se habían visto beneficiadas durante la gestión de Thomas Ulloa por un esquema de compras emergentes realizadas a sobreprecio por distintas delegaciones estatales del IMSS.

Bajo este esquema las delegaciones del Instituto realizaban compras a sobrecosto alegando desabastos, y lo hacían por medicamentos que ya habían sido adquiridos a precios mucho menores en las contrataciones consolidadas.

Entre las compañías denunciadas y coludidas con los funcionarios señalados en la citada cartulina destacaban dos: Poyago y Rimisa Medical, las cuales recibieron contratos multimillonarios por adjudicación directa para la compra de Sitagliptina Metformina, un medicamento usado para controlar los niveles de azúcar en la sangre en pacientes con diabetes mellitus tipo 2.

Poyago, sólo en 2023, obtuvo once contratos que sumaron la cantidad de 195 millones de pesos, todos para surtir el medicamento arriba mencionado, cuyo precio por envase fue de 2 mil 300 pesos. Esto cuando otras farmacéuticas vendían el mismo producto a un costo de 210 pesos. Es decir, el sobrecosto fue de más de 1000%.

En cuanto a Rimisa Medical, recibió un contrato para surtir el mismo medicamento por 255 millones de pesos. El contrato se le otorgó el 17 de noviembre de 2023, por adjudicación directa y el costo por envase fue de 850 pesos, cuatro veces más caro que lo que el IMSS había pagado antes mediante una compra consolidada con Laboratorios Vanquish.

Por tanto, es una pena que el caso de Eduardo Thomas Ulloa haya quedado en su sola destitución, pues debería estar en la cárcel. Se presume que el daño que le ocasionó al IMSS es por varios miles de millones de pesos.

JOSÉ MONJARÁS

Pero ahora del que Zoé Robledo debe cuidarse las espaldas es de José Ricardo Monjarás Vera.

Monjarás es originario de Chiapas y ocupa el cargo de jefe de la División de Evaluaciones de Equipamiento, área que tiene la función de integrar los requerimientos de equipo médico, de cocina y comedor, instrumental médico, camas y camillas hospitalarias, en los procesos de licitación a nivel central para luego enviarlos al área contratante.

Sin embargo, abusa de su autoridad. Tanto que en los pasillos del IMSS se comenta que se siente la Divina Garza, cree que el suelo no lo merece y hasta se ha atrevido a decir que su poder en la institución es igual al del propio director general Zoé Robledo.

Por lo mismo, gira órdenes que rebasan su jerarquía, dicta lo que otros funcionarios del Seguro Social deben hacer y, peor aún, les exige a los directores de área que le entreguen contratos millonarios a la empresa de su propiedad.

José Monjarás perdió el piso. Apenas se subió a un ladrillo y se mareó. Muy pronto se olvidó que hace algunos años no tenía para comer, pero ahora presume ser millonario, dueño de propiedades, joyas y que lleva una vida extravagante y llena de lujos.

El nombre de la empresa es Ebiomex Servicios e Insumos, S.A de C.V., que creó con su hermana Mari Cruz Monjarás en 2019 en el municipio de Tapachula, pero tiene su domicilio fiscal en Tuxtla Gutiérrez, sobre la 1ª. Oriente Norte #470, entre sexta y séptima Norte, en la colonia centro.

Monjarás, a través de Ebiomex, cuya denominación comercial es Enelbio, ha ganado cintos de millones de pesos prestando servicios de mantenimiento de equipos médicos y de laboratorio en hospitales, como incubadoras, autoclaves, cunas térmicas, tomógrafos, mastógrafos, máquinas de anestesia, densitómetros, ventiladores, lámparas de quirófano, entre otros.

Lo extraño es que a pesar de la millonaria inversión en la conservación y mantenimiento de estos equipos, cada vez que un derechohabiente solicita el servicio o estudio les dicen que no funcionan o no sirven.

A todo esto, Monjarás es el operador de los negocios ilegales de Susana Gabriela Negrón Rodríguez, también de Chiapas, quien es titular de la Coordinación de Planeación de Servicios Médicos de Apoyo del IMSS y que hace algunos años fue destituida de la Subdirección de Préstamos del Isstech acusada de corrupción.

Susana Negrón gana un jugoso sueldo como titular de dicha Coordinación, pero abusando de su autoridad y de la confianza de Zoé Robledo ha amasado una enorme fortuna con la presunta negoción de contratos por adquisición de bienes y servicios.

Muestra de ello es licitación LA-50-GYR-050GYR040-T4-2025 que representa un contrato multimillonario del Seguro Social para la adquisición de 57 computadoras para determinar el gasto cardiaco por bioimpendancia, que ganó en días recientes la empresa Enelbio por las presiones ejercidas por Monjarás y Susana Negrón.

No es todo. Se dice que José Monjarás forma parte de una red de políticos y empresarios ligados a la 4T, y que él mismo tiene su propia red de empresas que han financiado campañas políticas en Chiapas y en estados afines a Morena.

ADVERTENCIA

Zoé Robledo no debería echar en saco roto estas denuncias, pues su prestigio y carrera política están de por medio. Y debería tomar cartas en el asunto, porque en una de esas se podría llegar a pensar que la corrupción de sus funcionarios y “amigos” cuenta con su consentimiento.

No debe olvidar: “perro no come perro, pero chiapaneco sí come chiapaneco”. Y ahí está parte de la evidencia de la traición en su contra.

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