Letras Desnudas
Mario Caballero
Es de aplaudir la determinación con que el gobernador Eduardo Ramírez Aguilar hizo frente a los hechos ocurridos hace unos días en Frontera Comalapa, donde quedó una escena de horror tras el cobarde asesinato de cinco policías de la Secretaría de Seguridad del Pueblo, quienes fueron emboscados por hombres armados presuntamente ligados al crimen organizado.
(Los nombres de estos cinco héroes que perdieron la vida cumpliendo con su deber eran Guillermo Cortés Morales, Jesús Sánchez Pérez, Joel Martínez Pérez, Brenda Lizbeth Toalá Blanco y Pedro Hernández Hernández. A la memoria de ellos sea proclamado todo reconocimiento por el esfuerzo, profesionalismo y valor que aportaron por la seguridad de todos nosotros).
La respuesta del gobernador chiapaneco no fue la simple condena pública, sino la promesa de que se haría justicia y de que su gobierno no dará un paso atrás ante la delincuencia organizada.
“Que se escuche lejos y que se escuche fuerte –dijo-: no voy a permitir que vuelvan los hechos de violencia a Chiapas. ¡Eso se acabó! Habrá una respuesta fuerte y contundente. No tenemos miedo, y eso quiero que lo sepan, no hay miedo a aplicar la ley. De este lado también tenemos valor. El pueblo de Chiapas nunca más va a ser violentado, nunca más va a ser sometido. Hay gobernador y vamos a llegar a las últimas consecuencias, porque estos hechos no van a quedar así”.
Tras concluir su mensaje ordenó el despliegue de más de mil elementos en la región para prevenir posibles nuevos ataques, reforzar la presencia institucional y dar con los responsables del crimen.
Al operativo se sumaron efectivos de la Fuerza de Reacción Inmediata Pakal, del Ejército, la Guardia Nacional y personal de la Fiscalía Estatal del Estado, con el objetivo de reestablecer el orden, imponer la ley y hacer justicia.
No se esperaba menos. El gobernador Eduardo Ramírez ha demostrado entereza en el combate a la inseguridad desde el primer minuto en que tomó el mando del estado. Y no ha dudado un solo instante en la estrategia. Todo lo contrario, con su reacción ante estos lamentables y execrables acontecimientos reafirmó su compromiso para con la seguridad y el bienestar de los chiapanecos.
PERO…
Sin embargo, en todo esto hay algo que toda la sociedad debe comprender. Esto es, la complejidad que implica la ardua tarea de pacificar a Chiapas. Puesto que el crimen organizado sigue buscando retener el control de los territorios que antes le concedieron la desgana, la indiferencia y la incompetencia del anterior gobierno, que no sólo dejó que la violencia criminal echara raíces, sino también arrebatara la tranquilidad y la paz social de miles de familias en distintas regiones de la entidad.
¿Y cómo lo hace? Precisamente con estos tipos de actos de terror, en los que infunde muerte, sangre y fuego.
Por lo mismo, no fue extraño lo que aconteció durante el arribo de los elementos de seguridad a Comalapa, donde un grupo de civiles los confrontó, tratando de impedirles el paso al municipio.
Este grupo de personas bloquearon la entrada a la localidad, acusando a los agentes del orden como integrantes de un grupo criminal, tal como pudo verse en los videos que circularon en las redes sociales.
Uno de estos videos es de un habitante de la comunidad El Sabinalito, que grabó con su teléfono celular el momento en que el grupo de civiles se enfrentaba a punta de insultos con las autoridades, quienes trataron de calmar la tensión que cada minuto fue escalando sin ninguna razón. Pues no había motivo para que los pobladores bloquearan el paso, ya que los policías, los pakales y las Fuerzas Armadas acudían en su auxilio.
Esta misma persona también registró la escena en la que una mujer señaló a los uniformados de pertenecer al Cártel de Sinaloa: “¡Ahí están, miren, malditos rateros! ¡Sinaloas!”, gritaba.
Instantes después se escuchó un disparo por parte del grupo de pobladores, lo que provocó que las patrullas se detuvieran, percibiendo los disparos como una agresión directa. Lógico.
En ese momento, varios videos comenzaron a circular en las redes sociales, en los que se escuchaban señalamientos como: “nos están levantando”, “nos quieren llevar”.
Por otra parte, distintas páginas supuestamente informativas dieron a entender que los oficiales de los cuerpos de seguridad tanto estatales como federales estaban abusando de su autoridad para arremeter contra población, disparando inclusive y secuestrando a la gente.
LA VERDAD DE LOS HECHOS
¿Pero qué pasó realmente el tres de junio? Simple, el crimen organizado utilizó a los pobladores como carne de cañón para impedirles el acceso a las autoridades mediante una valla humana, y asimismo giró órdenes para que esas páginas de noticias desvirtuaran la información.
Esto se sabe gracias a los datos que aportó el portal de noticias Voces Fronterizas, que les puso nombres y apellidos a esas personas que trataron de evitar que los policías realizaran su labor.
No sólo eso, sino también reveló que esas mujeres y hombres tenían vínculos con grupos criminales y que estaban actuando de esa manera bajo sus órdenes. Es decir, también estaban trabajando pero para el lado equivocado, a favor de la violencia y de los delincuentes que tanto daño le han hecho a Chiapas y a ese municipio en particular.
Esa es la verdad de los hechos. Y prueba de ello son las quince detenciones que se lograron en las horas siguientes a lo ocurrido, quienes están presuntamente conectados con la delincuencia organizada, según lo dio a conocer la Fiscalía General del Estado.
Uno de los detenidos responde al nombre de Jorge “N”, quien de acuerdo con el reporte del secretario de Seguridad, Óscar Avendaño Aparicio, se presume su relación con el asesinato de los policías el dos de junio.
Según el informe, este hombre fue localizado escondido entre la maleza, a un kilómetro del sitio del ataque. Al ser encontrado, portaba un rifle AK-47, un cargador con tres cartuchos útiles y una mochila con ropa tipo militar.
Además, durante el operativo también fueron aseguradas dos armas largas, tres vehículos y dos motocicletas.
DOS COSAS MÁS
Comprendamos, entonces, que el Gobierno del Estado continúa reforzando y cuidando la seguridad en todos los rincones de Chiapas, especialmente en las regiones como la Sierra Mariscal, que es un territorio apetitoso para los criminales debido a su cercanía con la frontera de Guatemala.
Pero el gobernador Eduardo Ramírez ha sido claro: “no permitiremos que ciudadanos respalden a grupos criminales que han traído tragedia a Chiapas. Hoy avanzamos en recuperar la paz”.
Y es cierto. Chiapas, hoy por hoy, es la segunda entidad más segura del país. Así lo han revelado diversas encuestas y los estudios del Inegi respecto al nivel de percepción de inseguridad en México.
Algo más: que nadie sea llamado a engaño. Como hemos visto, la delincuencia también utiliza las redes sociales para generar pánico, desinformar y confrontar a la sociedad con el gobierno mediante la difusión de noticias falsas.
Lo único cierto en este momento es que a Chiapas llegó la hora de combatir la inseguridad con el peso de la ley en la mano.










