Letras Desnudas
Mario Caballero
No recuerdo bien en qué mes de 2020 hice la pregunta de para qué había buscado tanto Carlos Morales Vázquez ser presidente municipal de Tuxtla Gutiérrez si al final sus resultados de gobierno eran mediocres.
Para ese tiempo, y con dos años en el poder, Morales Vázquez ya había sido implicado en varios casos de corrupción y presuntos desvíos de recursos públicos. A la vez, los servicios municipales como el agua potable, alcantarillado, alumbrado público, limpia y recolección de basura, entre otros, estaban peor que en la gestión anterior.
Los índices delictivos como asaltos a transeúnte, robo de vehículos, robo a casa habitación, asaltos bancarios, secuestro, homicidios y crímenes sexuales, también habían incrementado de manera alarmante.
En ese año, la Encuesta Nacional de Seguridad Urbana del Inegi reportaba que casi siete de cada diez habitantes se sentían inseguros en la colonia donde vivían.
Lo que sí recuerdo muy bien es haber dicho que si con esos pésimos resultados Carlos Morales se sentía satisfecho, según lo había manifestado en la entrega de su informe de ese año, era porque su intención de alcanzar la alcaldía tras dos elecciones perdidas no era gobernar, ni hacer el bien común y menos todavía garantizar la seguridad de la ciudadanía tuxtleca, sino ocupar la autoridad para manejar los recursos del municipio a su antojo.
Por desgracia, el tiempo me dio la razón: Morales llegó a la presidencia municipal con el exclusivo interés de enriquecerse. Tal como puede presumirse en las investigaciones periodísticas, informes de la Auditoría Superior del Estado y en los distintos documentos filtrados por funcionarios del Ayuntamiento que revelan cómo él, sus colaboradores cercanos y algunos miembros de su familia han amasado grandes fortunas al amparo del poder.
UNA SOLA AUDITORÍA
Las artimañas para hacerse de dinero de manera ilegal han sido muchas. Por ejemplo, de acuerdo con el informe individual de auditoria ASE/OAC/079/2023 correspondiente a la Cuenta Pública 2022, el gobierno de Carlos Morales hizo entrega de supuestos apoyos económicos de manera mensual a sindicatos para sufragar gastos de servicios básicos, arrendamientos y mantenimiento, cosa que era un claro acto ilegal ya que esas ayudas deben ser para organizaciones y personas de escasos recursos o en situación de vulnerabilidad.
A la verdad, no se logró corroborar el destino final de ese dinero, que alcanzó un importe de 709 mil 254 pesos. ¿Dónde están?
Otro caso es la compra simulada de luminarias por un monto de 47 mil 616 pesos. Según la auditoría, no existe evidencia de que esas luminarias hayan sido instaladas en el fraccionamiento Zavaleta, vaya ni siquiera hay un documento que demuestre que éstas fueron solicitadas por los habitantes de ese lugar. Lo único que hay es el comprobante de pago, prueba de que el gasto se hizo.
Otras observaciones en señalada auditoría tienen que ver con la colocación de adoquín en diversos tramos de la Calle Central, específicamente entre la Avenida Central y 5ª Norte y entre la 5ª y 9ª Sur. Sin embargo, se verificó que las obras presentan defectos o vicios ocultos. El auditor que recorrió los tramos supuestamente reparados, no encontró indicios de que se hubiera realizado algún trabajo de reparación. Lo erogado por ambas obras fue 28 mil 824 y 638 mil 544 pesos, respectivamente.
Tan sólo en esas cuatro irregularidades llevamos un presunto daño a la Hacienda Pública municipal por un millón 424 mil 238 pesos. Pero la cuenta sigue.
Esa misma auditoría descubrió que Carlos Morales provocó un desfalco superior a los 14 millones 620 mil 173 pesos en el pago de salarios, incentivos y gratificaciones de fin de año de 122 agentes policiacos.
En la revisión, se dio cuenta que esos 122 elementos no debieron ser contratados por la Secretaría de Seguridad Pública y Tránsito Municipal, puesto que ninguno de ellos aprobó la evaluación del Centro Estatal de Control de Confianza Certificado del Estado de Chiapas. Peor todavía, no se sabe si esos policías existen en realidad.
Por lo tanto, la Auditoría Superior del Estado considera que el gobierno de Carlos Morales, sólo en el año 2022, pudo haber desfalcado las arcas municipales por un total de 16 millones 980 mil 750 pesos con 61 centavos.
Y esto se trata de una sola auditoría.
YA NI GRACIA
Otra prueba de que ha utilizado el cargo para llenarse los bolsillos son las revelaciones de varios ex agentes de tránsito municipal que narraron para el Diario de Chiapas cómo Morales Vázquez convirtió esa corporación policiaca en una caja chica, que más bien es enorme por el tamaño de la defraudación que se opera desde ahí en contra de la ciudadanía tuxtleca.
La cosa está así. Después de que Carlos Morales asumió la presidencia municipal, la Dirección de Tránsito se dividió en compañías para tener un mayor control. Estas compañías se refieren a los agentes que trabajan a bordo de una patrulla y los de transporte municipal, es decir, los de a pie.
El personal de patrulla entrega una cuota que va de acuerdo al estado de la unidad. Así, mientras mejor esté la patrulla, obvio, mayor será la tarifa. Por lo cual, los agentes pagan entre 500, mil o mil 500 pesos cada uno, todos los días que laboran.
Los de a pie tienen la obligación de entregar diariamente siete boletas de infracción. Hasta que cumplen esa cuota, pueden retirarse a descansar. Ahí la razón por la que se realicen auténticas cacerías de automovilistas incautos todos los días en el centro de la ciudad.
De este modo, tanto los patrulleros como los de transporte municipal no son elementos de seguridad al servicio y cuidado de los ciudadanos, sino más bien extorsionadores al servicio del presidente municipal.
¿Sabe cuánto dinero se recauda mediante esta práctica?
De acuerdo con información obtenida por la regidora Adriana Guillén Hernández, el ingreso por el cobro de infracciones de tránsito supera los 2 millones y medio de pesos mensuales. En lo que va del año, la cifra recaudada alcanza los 31 millones 640 mil 893 pesos. Nada más durante el mes de julio se logró una suma de 6 millones 359 mil 103 pesos en multas.
Todo ese dinero ingresa a la Tesorería Municipal, pero una vez ahí no se sabe dónde termina o en qué es invertido.
OTRO DESFALCO
Por si esto fuera poco, recientemente se dio a conocer que Morales Vázquez pudo haber desviado un millón 800 mil pesos del erario municipal para financiar su malograda campaña política a la candidatura de Morena al Gobierno del Estado.
Según esta nueva información, primero tomó recursos para pagar los gastos de campaña del director general del IMSS, Zoé Robledo Aburto, pero ante el fracaso de éste el dinero fue dirigido a la intentona de Manuela Obrador, quien también vio frustradas sus aspiraciones a la gubernatura chiapaneca.
Fue entonces que Carlos Morales invirtió en su propia promoción política, que implicó propaganda, espectaculares, pinta de bardas, eventos masivos y, por supuesto, encuestas que lo posicionaban en el primer lugar de las preferencias. Fue de tal tamaño el descaro que si en la competencia hubieran participado los siete enanitos, Morales seguramente le hubiera ganado a Tontín en popularidad.
Ante esto, ¿queda alguna duda de que Carlos Morales llegó al gobierno para enriquecerse? Pues el tamaño de su fracaso gubernamental tan sólo es equiparable con la magnitud de su corrupción.










