Letras Desnudas
Mario Caballero
“Alcetik verebetik querevetik jolabal, consulado de México en Orlando. ¡Viva Chiapas! ¡Viva Chamula!”.
Al saber qué quiso decir el todavía cónsul en Orlando, Florida, Juan Sabines Guerrero, con ese saludo que le envío al pueblo de Chiapas y al de Juan Chamula a través de las redes sociales en el marco de los recientes festejos patrios. Ridículo.
Pero más allá de su evidente desconocimiento de la lengua tzeltal, es insultante que se atreva a enviar saludos a los chiapanecos después del terrible daño que le causó al estado durante su viciosa y saqueadora administración.
Además, un saludo es una fórmula de cortesía. Es una demostración de respeto, educación y buenos principios morales. Conceptos que Sabines no conoce.
En el apretón de manos, en el gesto y en las palabras que se dicen al saludar hay una fuerte manifestación de sentimientos. ¿Y qué puede sentir él hacia Chiapas? Sólo burla y humillación. Pues después de tantos años de haber condenado a los chiapanecos a la pobreza y la ignorancia, sigue disfrutando de impunidad y de una riqueza que obtuvo a través de las peores prácticas.
¿O acaso ya se olvidó que durante su gobierno cerca de 400 mil chiapanecos pasaron a la pobreza? ¿Ya se olvidó que hipotecó la vida de tres generaciones que están ahora mismo pagando la deuda que le generó al estado por más de 28 mil 312 millones 349 mil pesos (calculado a 2012)? ¿Ya se olvidó que al bursatilizar 5 mil millones de recursos públicos, comprometiendo por 30 años el Impuesto Sobre Nóminas, se redujo el prepuesto para salud, educación, infraestructura, programas sociales y servicios públicos?
Por eso, su saludo no es más que una burla, una afrenta, una ignominia.
CORRUPCIÓN INOLVIDABLE
¿Cómo olvidar la corrupción, el abuso, el autoritarismo y la depredación que significó su gobierno?
Ningún gobernador antes y después de él logró unir a los chiapanecos en su contra. Como aquella vez en que cientos de personas salieron a las calles a exigirle al entonces gobernador Manuel Velasco Coello que metiera a la cárcel a Sabines y a sus cómplices, pues el abuso a las arcas públicas había sido descomunal.
En 2011, el priista Humberto Moreira fue señalado de haber endeudado el estado de Coahuila, que gobernó entre 2005 y 2011, por un monto superior a los 35 mil millones de pesos. Pero Sabines Guerrero lo superó.
De acuerdo con distintas investigaciones periodísticas y auditorías su gobierno dejó una deuda que alcanzó los 42 mil 200 millones, sumando la deuda registrada, la no registrada y la que contrajo con proveedores.
Quizá él ya se olvidó, pero los chiapanecos a los que mandó saludos recuerdan que su gobierno se caracterizó por repartir dinero para hacer un culto a su persona, maquillar la realidad desfavorable del estado y sobre todo para comprar impunidad.
Según datos de la Secretaría de Hacienda del Estado, gastó mil 61 millones 26 mil 909 pesos en la promoción de su imagen, ya que en su trastocada cabeza soñó con ser candidato a la Presidencia de la República. Fue un gasto equivalente a casi medio millón de pesos al día. Un abuso.
Se imagina cuántas calles se dejaron de hacer, cuántas clínicas, cuántos hospitales, cuántos caminos no se trazaron, cuántas medicinas y equipo médico no se compró, cuántas escuelas no se construyeron o remodelaron, cuántos apoyos no se entregaron a los trabajadores del campo, y todo por su egolatría.
Tampoco olvidan la red de al menos 40 empresas fantasma en Chiapas, Nuevo León, Veracruz y la Ciudad de México que contrató su “gobierno” para prestar servicios o ejecutar obra pública que nunca se realizó. Sólo fueron la fachada para desviar miles de millones pesos.
Por ejemplo, GTM Integra S.A. de C.V., empresa con sede en Monterrey a la que el gobierno sabinista le adjudicó de manera directa un contrato por casi 200 millones de pesos para el programa “Motor para la economía familiar”, que aplicaría la Secretaría de Desarrollo y Participación Socia, hoy Secretaría del Humanismo.
Dicho consorcio tenía información financiera deficiente, no tenía dinero en el banco y se constituyó en 2007, el año siguiente en que Sabines asumió la gubernatura.
En 2011 y 2012, los dos últimos años del sabinato, el Instituto de Salud de Chiapas favoreció a 10 empresas con 99 contratos que, en conjunto, alcanzaban los dos mil 401 millones 998 mil 689 pesos, todos por adjudicación directa, lo cual representaba una clara violación a la Ley Estatal de Procesos Administrativos.
Pero eso no fue lo peor, sino que al hacer una revisión financiera se descubrió que esas empresas presentaban una serie de irregularidades, como cotizaciones apócrifas, proveedores con giros distintos al servicio requerido, adjudicaciones a empresas foráneas, compras innecesarias y precios superiores al Catálogo Universal de Servicios de Salud (Causes).
En cuanto a la obra pública, la administración de Sabines Guerrero realizó pagos superiores a los establecidos en los documentos firmados originalmente, además hizo transferencias a personas físicas y morales sin haber contratos de por medio y asignó proyectos millonarios por adjudicación directa.
Al respecto, entre 2008 y 2012, el monto de las obras ejecutadas llegó a los 27 mil 302 millones 389 mil 303 pesos, ¿pero dónde están las obras?
No es todo. La consultora PriceWaterhouseCoopers, contratada por el gobierno de Velasco Coello para revisar los dos últimos años de la gestión de Sabines, detectó que en ese periodo se pagaron casi 365 millones de pesos a 13 personas físicas y morales que no tenían ningún contrato.
Asimismo, pagó 263 millones 644 mil 919 pesos adicionales a los montos pactados en un principio a otras 20 personas físicas y morales que fueron contratadas bajo palabra.
Algo más. La bursatilización de 5 mil millones de pesos de la que hablamos líneas antes, el gobierno de Sabines la contrató con Casa Vector, institución financiera del empresario Alfonso Romo, exjefe de oficina de la Presidencia de López Obrador, que fue acusada por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos por presunto lavado de dinero para el Cártel de Sinaloa.
AGRESIÓN A LOS PUEBLOS INDÍGENAS
Por otra parte, envió saludos al pueblo de Chamula cuando él fue uno de los agresores más despiadados e inhumanos de los pueblos originarios.
Fue denunciado por causar conflictos y divisiones en territorios especialmente zapatistas, también de provocar choques a través de grupos paramilitares entonces al servicio de su gobierno, hacer despojos de tierras y desplazamientos, perseguir y amenazar a líderes sociales, y al final del sexenio dejó decenas de presos políticos indígenas a los que les fabricó delitos. Inclusive, hay casos de varios de estos presos que acusan haber sufrido tortura en los penales.
LO QUE QUIEREN
Es una verdadera pena que personajes indeseables e impresentables como Juan Sabines Guerrero sigan incrustados en el poder, desempeñando cargos que no saben cómo funcionan, pero la política es así.
Lo patético de este asunto es que Sabines aun no comprende que lo único que quieren los chiapanecos de él no son saludos, sino que devuelva lo robado y pague por sus crímenes.
No me gustaría faltar a la memoria de don Juan Sabines Gutiérrez, pero si supiera lo que su supuesto hijo le hizo a Chiapas y el hazmerreír que es ahora, se volvería a morir de la pura vergüenza.










