Un fraude de 600 000 000 de pesos

Letras Desnudas

Mario Caballero

El diputado Javier Jiménez Jiménez parece que será el personaje de la semana. Sin duda, en los próximos días su nombre aparecerá en editoriales, artículos de fondo, columnas políticas y, de hecho, desde el jueves pasado comenzó a ser mencionado en la radio de esta casa periodística, la 97.7 f.m., La Radio del Diario.

Tristemente, para él, desde luego, su mención en los medios no será por buenos motivos. Aunque, en honor a la verdad, ¿acaso tiene algún mérito personal o profesional digno de ser valorado? Para nada.

Javier Jiménez es el típico caso del “síndrome de María Mercedes”. Una muchacha humilde que vendía billetes de lotería para mantener a sus hermanitos y a su padre alcohólico, pero de pronto tuvo un golpe de suerte al conocer a un hombre millonario que, sintiendo lástima por ella, le pidió matrimonio y al morir la dejó como heredera universal de una enorme fortuna.

Igual que Jiménez bis, un hombrecillo que a duras penas lograba mantener a su familia con los ingresos que obtenía por su trabajo como contador público y docente de la Universidad Autónoma de Chiapas.

Pero un día la fortuna tocó a su puerta. Conoció a Rutilio Escandón Cadenas, quien lo nombró oficial mayor durante su periodo como presidente del Poder Judicial del Estado y al ganar la gubernatura lo hizo su secretario de Hacienda.

Desde entonces Javier Jiménez cambió de estilo de vida. Abandonó la docencia para dedicarse de lleno a la función pública. Dejó de preocuparse por llegar al fin de mes, pues aparte del sueldo que ganaba tenía el control de los recursos del área y la dependencia que estuvieron a su cargo.

Además, dejó de vivir en la modesta casa de interés social para habitar en una mansión de más de ocho mil metros cuadrados, ubicada por el rumbo del Libramiento Norte Poniente, en Tuxtla Gutiérrez, donde actualmente disfruta de todas las comodidades y lujos posibles.

Algo más. Es vox populi que su riqueza tiene orígenes sospechosos.

Por eso, decíamos, será el personaje de la semana pero no por los mejores motivos.

Y voy al grano.

¿FRAUDE?

El viernes, el Diario de Chiapas publicó una nota en la que se presume un fraude cometido por Jiménez Jiménez por la cantidad de 600 millones de pesos, la cual dio pie para que el nombre del ahora diputado local esté siendo replicado en diversos espacios de la prensa y que hasta en las más altas esferas del poder en Chiapas se le mencione. Nunca antes el llamado “JJ” había sido tan famoso.

Dicha nota se basa en el documento, o mejor dicho, en la copia de un contrato que llegó a manos de esta casa periodística en el que el Gobierno de Chiapas pactó con una empresa particular, a través de la Secretaría de Hacienda, la adquisición de paquetes tecnológicos y el desarrollo de una aplicación digital.

El precio de la compra acordado, tal como lo mencionamos líneas arriba, fue por 600 millones de pesos, y el que firmó en representación del gobierno fue el entonces secretario de Hacienda, Javier Jiménez Jiménez.

Por supuesto, el equipo de reporteros del Diario Media Group realizó las investigaciones pertinentes a este caso y descubrió dos cosas. La primera, Hacienda pagó en su totalidad el monto pactado. Segunda, no existe evidencia de que mencionados equipos tecnológicos hayan sido recibidos y tampoco se sabe nada de tal aplicación informática.

¿Y EL DINERO?

Entonces, si los equipos y la aplicación no existen pero sí se pagaron, ¿qué hizo Javier Jiménez con el multimillonario recurso?

600 millones de pesos no pueden esconderse y menos perderse de vista tan fácilmente. Es mucho dinero como para hacerlos desaparecer o justificar con cualquier cosa.

Por lo mismo, podríamos estar frente a uno de los fraudes más grandes en la historia reciente de Chiapas cometido por una sola persona, ya que es su nombre el principal en todo el documento.

Es de suponer que el supuesto fraude no lo realizó solo Javier Jiménez, sino contó con cómplices y, por supuesto, con el visto bueno del exgobernador Rutilio Escandón.

Es deseable que a partir de esta revelación, el Congreso local, la Auditoría Superior del Estado y de la Federación tomen cartas en el asunto e instruyan líneas de investigación para dar con todos los responsables de este supuesto delito, empezando por el consorcio contratado que podría tratarse de una empresa fantasma e inclusive ligada a Jiménez, que muchas veces fue denunciado por utilizar su autoridad para imponer a proveedores a modo, como su yerno Bruno Anaya, quien obtuvo muchos contratos de proveeduría con diversas dependencias en el sexenio anterior.

A todo esto, ya sea que Javier Jiménez haya realizado esta maniobra fraudulenta obedeciendo las órdenes de su jefe, no podemos obviar que también él pudo beneficiarse de esos “desaparecidos” recursos, pues fue en los últimos seis años que pasó de ser un contador público miserable a uno de los nuevos millonarios de Chiapas.

Ya hablamos de la mansión que construyó en Tuxtla, pero se dice que tiene otras residencias de lujo en distintos municipios y fuera del estado, propiedades en su conjunto que según llegan a alcanzar los 500 millones de pesos. Una fortuna.

En una hipotética investigación, ¿cómo podría justificar su desmedido e increíble crecimiento económico?

Pues, ciertamente, no podría esgrimir el mismo argumento de Adán Augusto López, al que apoyó en la precampaña presidencia de Morena, quien siendo acusado de enriquecimiento ilícito dijo que su riqueza proviene de una herencia de sus padres y algunos negocios de su propiedad, ya que en el caso de Javier Jiménez es por muchos conocido que vivía al día, que viene de una familia humilde y que su éxito financiero lo logró siendo secretario de Hacienda del Estado.

Eso por un lado.

Por el otro, también cabe la posibilidad de que parte de esos 600 millones de pesos haya terminado invertido en publicidad electoral. No olvidemos que después de Pepe Cruz, Jiménez fue el otro funcionario del llamado Grupo Tabasco que más dinero dilapidó para tapizar todo Chiapas con lonas y propaganda con su nombre e imagen.

NO DEBEN SER CÓMPLICES

Repito: ojalá que las autoridades correspondientes hagan su trabajo e investiguen qué pasó con el dinero. Son 600 millones de pesos que prácticamente desaparecieron, donde el principal responsable del fraude parece ser el diputado Javier Jiménez.

Y hablando de diputados, deseo que los integrantes de la actual legislatura local sean congruentes con lo que tanto predican de la honestidad valiente y el combate a la impunidad, y exijan que Jiménez Jiménez le rinda cuentas a la justicia. De lo contrario, con su silencio e inacción estarían protegiendo a uno de los mayores defraudadores de las arcas públicas de Chiapas.

PARA MAGDALENA

Más de mil millones de pesos es el equivalente al pago retroactivo de enero a agosto del incremento salarial del magisterio de la Sección 40 del SNTE, que desde el día de ayer se comenzó a dispersar entre los maestros activos y jubilados. Una excelente noticia.

Esto es lo que se llama justicia social, donde el dirigente sindical Oved Balderas Tovilla ha sido el mayor promotor. Ha sido un agente incansable, insistente y hasta “cae mal” para los funcionarios estatales. Desde que asumió el liderazgo del gremio luchó por alcanzar este beneficio que hoy es una realidad. Lo aplaudo.

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